El nido vacío. El momento en el que los hijos abandonan la casa de los padres.

Share the joy
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Lic. Patricia Gubbay de Hanono
Directora de Hémera
Centro de estudios del estrés y la ansiedad
www.hemera.com.ar / info@hemera.com.ar

Hay varias etapas en la vida, las atravesamos adquiriendo experiencia y muchos conocimientos. Son éstos los que servirán para el momento en el que los hijos abandonan la casa de los padres. El concepto que engloba a este ser y estar de la pareja sin la presencia de los hijos en el hogar es el nido vacío.

Estas palabras se asocian con sensaciones de angustia y soledad. Lo que sucede es que los padres que estuvieron ocupados muchos años en la tarea de cuidar, proteger, educar y querer a los niños que trajeron al mundo, de repente se dan cuenta que el trabajo ha concluido, no sólo porque se van sino porque ya no los necesitan de la misma manera. Por supuesto que les desean lo mejor. Esto es: que formen una familla, que estudien y que trabajen, que se enamoren, que vivan plenamente. Pero mientras tanto han desarrollado un montón de conductas que ya forman parte orgánica y emocionalmente de su ser. Podemos pensar en una imagen como metáfora de lo que es el crecimiento y lo que conlleva emocionalmente a los que están implicados. La imagen que convoco es la de un ave, que ha cuidado a sus pichones en el nido y que cuando los ve volar siente satisfacción ante la tarea cumplida. Nosotros, los humanos también sentimos alegría cuando dejan el hogar, porque han crecido, pero no podemos evitar tener sentimientos contradictorios.

Frente a esta situación de cambio, existen diferentes reacciones tanto de los padres como de los hijos, incluso los integrantes de la pareja pueden sentir emociones distintas frente a esta situación. La madre es la que está a cargo de la crianza y de las tareas del hogar. Si ha dedicado su vida entera a ser ama de casa, esposa y madre, este momento de cambio va a ser mucho más difícil de transitar, que si ha tenido un proyecto personal, amistades y actividades fuera del ámbito familiar. En el primer caso el cambio va a ser más acentuado y como consecuencia pueden aparecer sentimientos de soledad y angustia y, en casos extremos, depresión. En el segundo, estos sentimientos pueden ser paliados ya que hay otros intereses madurados con el tiempo que ayudan a transitar esta etapa con mayor facilidad.

Los hombres, en cambio, pueden sentirse menos afectados por esta situación ya que el trabajo fuera de la casa y la división de tareas hace que estén menos involucrados en las actividades cotidianas con los hijos que la madre. Hoy en día esta clara división de tareas ha ido cambiando y es frecuente ver parejas desempeñando los roles masculinos y femeninos con solvencia. Ya que este cambio es muy reciente voy a referirme a las personas de mi generación que son las que actualmente pueden estar atravesando esta situación.

Cuando los hijos crecen y dejan el hogar aparece también cierto alivio ya que los padres tienen más tiempo disponible para dedicarse a sus propios intereses y la responsabilidad del cuidado diario desaparece. He escuchado a padres decir que pueden dormir tranquilos, cuando antes se quedaban despiertos hasta que llegaban sanos y salvos a la casa después de una salida. También que tienen más dinero disponible para pagar otro tipo de cuentas que antes no podían ni siquiera pensarse. Para muchos padres los hijos son prioridad en cuanto a los gastos que se presentan. Cuando ellos se van ese dinero puede encontrar otros destinos como más salidas, viajes, o simplemente ahorrar para otra etapa de la vida.

Existen parejas que a pesar de criar a sus hijos encuentran momentos de intimidad y de disfrute que logran mantener a lo largo del tiempo. Tienen cuarenta o cincuenta años de casados y siguen mirándose con miradas cómplices y cariñosas. Son compañeros de ruta y han atravesado situaciones difíciles que han sabido superar. Otros, después de una separación, han logrado rehacer sus vidas y se encuentran en un momento óptimo para tener más tiempo disponible para hacer cosas juntos. Esas parejas no sentirán la partida de los hijos del hogar como una situación tan difícil de transitar. Aquellas que se han distanciado, y que toda la energía de la que disponían estaba solamente destinada a cuidar a los hijos, pueden tener que mirarse nuevamente a los ojos para encontrarse de una manera diferente.

Los hijos también tienen que transitar el cambio que significa no estar más en la casa de los padres y valerse por sus propios medios. Esto puede provocar una vuelta al hogar por un tiempo hasta lograr que la confianza en sí mismos se instale nuevamente. Volviendo a las aves y su sabiduría, hay una especie llamada corcomanes que después de haberse iniciado en el primer vuelo, vuelven al nido a tomar energías. Luego de un tiempo lo abandonan nuevamente para nunca volver.

¿Qué pasa cuando los sentimientos de tristeza y angustia aparecen? En primer término debemos saber que estos sentimientos son normales y que desaparecerán cuando hayamos elaborado el duelo que significa la partida de nuestros hijos del hogar. Muchas personas transitan ese cambio creativamente y aprovechan el tiempo de manera positiva encarando nuevos proyectos como viajes, cursos y todas esas asignaturas pendientes que ahora pueden hacerse realidad. Otras se instalan en un duelo patológico, no logran convertir la tristeza en aceptación para poder dejar ese momento de la vida atrás y seguir adelante con todo lo que la vida les ofrece. Se sienten desequilibrados. Es como si le sacaran un sostén y sienten el vértigo del vacío.

¿Qué es el duelo patológico?
Es cuando el sufrimiento se instala de tal forma que ocupa todo el espacio de la vida. Los síntomas pueden derivar en un cuadro de depresión y, a veces, volverse causa de una momentánea pérdida de la identidad. En ese caso se debe consultar a un especialista que ayude a encontrar un nuevo equilibrio y un sentido diferente a la vida. En Hémera, nosotros, los terapeutas nos convertimos en escuchas atentos y afectivos que trabajamos para que la persona que nos consulta deje de sufrir. Les brindamos algunas herramientas para que puedan emprender nuevos caminos y juntos buscamos esa salida del padecer que tanto anhela el paciente. Los acompañamos en esta nueva etapa ayudándolos a hacer los cambios necesarios para encarar el futuro con energía positiva. Los ayudamos a pensar en alternativas que eran totalmente impensables cuando la ansiedad el miedo y la depresión ocupaban mucho espacio en sus mentes.

En nuestra institución hemos creado un espacio para mujeres, en el que se habla de estas problemáticas y se ayuda a cada integrante a atravesar las dificultades que plantean y a concretar los proyectos que tanto ansían. Comparten con sus pares miedos, ansiedades y tristezas. Se acompañan en el sufrimiento y alientan cuando han logrado superar aquello que las aqueja.

Muchas veces hemos escuchado decir: “el amor no tiene edad” pero no lo incluimos dentro de nuestra realidad. Si este pensamiento forma parte de nuestro sistema de creencias será mucho más fácil no instalarse en el sufrimiento continuado cuando nuestros hijos abandonen el hogar. Con respecto a la pareja, podremos tener nuestro amor, el de toda la vida, el de hace algunos años y porque no uno nuevo más acorde con nuestras necesidades y estilo de vida actual. Y con respecto a otras áreas de la vida como los nietos, las amistades, el trabajo o simplemente gozar de lo que la vida puede ofrecernos también pueden conectarnos con aspectos más vitales de nuestro ser.

– Acerca de Patricia Gubbay de Hanono:
Directora de Hémera. Obtuvo su licenciatura en Psicología en la Universidad de Buenos Aires en 1975. Perfeccionó su formación psicoanalítica de grado y postgrado en grupos de estudio y análisis didáctico. Trabajó en el servicio de psicopatología del Hospital Fernández y siguió su formación en el Centro de Medicina Psicosomática, completando su formación psicoanalítica en la Escuela de Psicoanálisis de Niños. Realizó un Master en Neurolingüística, Gestalt e Hipnosis Ericksoniana y en Terapia Cognitiva. Continuó su formación en Terapia Familiar Sistémica. Desde el año 1994 comienza a especializarse en el diagnóstico y tratamiento de los Trastornos de Ansiedad y actualmente trabaja con las técnicas de tratamiento más avanzadas en el abordaje de estos trastornos. Es miembro de la Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad y la Asociación Argentina de Terapia Cognitiva, escribiendo trabajos y participado activamente en congresos de actualización en esta área. Actualmente dirige grupos de formación para terapeutas y coordina grupos centrados en la investigación de la incidencia de la ansiedad y el estrés en las distintas etapas vitales.

– Acerca de Hémera:
Hémera es una institución dedicada al tratamiento de los problemas que provocan la ansiedad y el estrés patológicos en los distintos ciclos de la vida.

El objetivo de la terapia propuesta está centrado en la recuperación del problema que padece la persona afectada, no sólo en la comprensión de las causas que los generan, ya que los pacientes que acceden a un tratamiento, muchas veces logran entender lo que les pasa pero no logran superar el problema que los afecta.

En Hémera se cuentan con instrumentos para evaluar y llevar a cabo tratamientos focalizados específicamente en los problemas relacionados con la ansiedad y el estrés patológicos, lo que posibilita alcanzar cambios efectivos y duraderos.

El equipo de profesionales y consultores cuentan con una trayectoria destacada en estas áreas, asegurando de este modo una indicación precisa de los tratamientos consensuados y aprobados en este tipo de problemas, que aquejan a un número creciente de personas en todo el mundo.

Para mayor información:
Hémera, Centro de estudios del estrés y la ansiedad.
Tel: 4784.3922
info@hemera.com.ar
www.hemera.com.ar


Share the joy
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Noticias Palermonline

Palermonline Noticias info@palermonline.com.ar
This entry was posted in Noticias. Bookmark the permalink.