El Jardín Japonés de Buenos Aires

El Jardín Japonés les ofrece tranquilidad y el más pintoresco paisaje. Dentro del mismo cuenta con un impecable restaurant para compartir lo mejor de la cultura del arte culinario japonés. Visitas guiadas: Horarios de Atención Sábados, domingos y feriados visitas guiadas gratuitas a las 11 hs. Visitas (guiadas o libres) para instituciones, escuelas, grupos de 3º edad o grupos turísticos. Sólo con reserva previa vía e mail a visitas@jardinjapones.org.ar ó Consultar de lunes a viernes de 10 a 18 hs al 4804-4922 / 4804-9141. Para que cada vez sean más los que tengan la oportunidad de conocer e interiorizarse de la cultura japonesa, tienen ingreso gratuito al Jardín menores de 12 años y jubilados/pensionados de 65 años en adelante, de la misma manera, acogemos a escuelas de nivel primario y secundario. Además una vez a la semana (incluyendo un sábado al mes) los argentinos y residentes argentinos tienen entrada gratuita presentando documento sin excepción. Realizamos una contribución activa al mejoramiento social y ambiental de nuestra comunidad porque estamos convencidos que si nuestros entorno crece, nosotros crecemos con ellos.

EL JARDIN

Fue construido por la colectividad japonesa en 1967, en ocasión de la visita a la Argentina del entonces príncipe heredero Akihito y su esposa Michiko, actuales emperadores de Japón.

Su primera inauguración se realizó el 15 de mayo de 1967, mientras que la segunda se llevó a cabo en el año 1977.

El 16 de mayo de 1991 fue visitado por el príncipe Takamado y la princesa Hisako.

La segunda visita del emperador Akihito y la emperatriz Michiko se realizó el 10 de junio de 1997.

Finalmente, el 29 de septiembre de 1998 fue visitado por el príncipe Akishino y la princesa Kiko.

Ubicación
Av. Figueroa Alcorta
y Av. Casares .
Palermo

En colectivo con las líneas 10, 15, 37, 59, 60, 67, 93, 95, 102, 108, 118, 128, 130, 141, 160 y 188.
En subte por la línea D, E st . Scalabrini Ortiz .
(8 cuadras aprox.)
Horario
Todos los días de 10 a 18 hs.
Entrada
mayores $ (ver la tarifa del dìa) menores de 12 años GRATIS
jubilados GRATIS
Informes
4804-4922 / 9141 int: 19

Horarios de Atencion

Sábados, domingos y feriados visitas guiadas gratuitas a las 11 hs. Visitas (guiadas o libres) para instituciones, escuelas, grupos de 3º edad o grupos turísticos. Sólo con reserva previa vía e mail.

información

Consultar de lunes a viernes de 10 a 18 hs al
4804-4922 / 4804-9141

Email

visitas@jardinjapones.org.ar

La entrada es paga, todo lo recaudado es destinado al mantenimiento del Complejo Cultural y Ambiental Jardín Japonés que es administrado por la Fundación Cultural Argentino Japonesa.

Además de su jardín, en el recinto se encuentra un edificio que contiene un centro de actividades culturales, un restaurante, un vivero donde se pueden comprar bonsáis y una tienda de venta de variados artículos.

Todos los elementos que se encuentran buscan la armonía y el equilibrio. Los puentes constituyen símbolos. Existe uno muy curvo y sumamente difícil de atravesar, llamado Puente de Dios que representa el camino al paraíso. Otro llamado Puente Truncado que conduce a la isla de los remedios milagrosos.

Además de los añosos árboles autóctonos como la Tipa y el Palo Borracho, puede encontrarse también gran variedad de plantas japonesas, entre ellas el Sakura, el Acer Palmatun y las azaleas. El parque también cuenta con una gran cantidad de carpas de variados colores, las cuales pueden ser alimentadas comprando alimento balanceado en el mismo centro.

Inmigración japonesa en la Argentina
La inmigración japonesa en Argentina es el movimiento migratorio de ciudadanos japoneses hacia la República Argentina. Este país sudamericano tiene la tercera población más grande de inmigrantes japoneses y sus descendientes en Latinoamérica, después de Brasil y Perú .5 Según el Ministerio japonés de Asuntos Exteriores, hay cerca de 11.675 ciudadanos japoneses y 23.000 personas de origen japonés que viven en la Argentina actualmente, un total de 34.711 habitantes. Argentina también ha hecho convenios de inmigración planificada con Japón en los años 50 y 60, como en el caso de colonias japonesas en las provincias de Misiones, Mendoza y Colonia Urquiza. La mayoría de los japoneses residentes en la Argentina llegaron desde las décadas de los 20 a los 60, muchos de los barcos de inmigrantes eran a través de Brasil.

En el centro también se puede ver unas figuras con una claro estilo samurái una de un hombre y una de una mujer.

Historia
El Jardín Japonés les ofrece tranquilidad y el más pintoresco paisaje. Dentro del mismo cuenta con un impecable restaurant para compartir lo mejor de la cultura del arte culinario japones. Muchos lo eligen simplemente por el sushi, que se elabora a la vista de los comensales, pero también cuentan con deliciosos platos de la cocina. La experiencia se exacerba por la noche, convirtiéndola en un momento único. Podrá optar por mesas al estilo japonés… donde deberá descalzarse. La tenue iluminación, su acertada decoración minimalista y un esmerado servicio hacen que las visitas los elijan una y otra vez.

Sugerencia de la casa: pida una mesa cerca de la ventana, y deje que sus sentidos lo lleven a la construcción de un recuerdo inolvidable. El Jardín Japonés se construyó con el aporte y esfuerzo de la Colectividad Japonesa en el año 1967, como testimonio de la primera visita a la Argentina de un integrante de la Familia Imperial Japonesa, el Príncipe Heredero Akihito y la Princesa Michiko. Este Jardín es un emblema representativo de la relación entre Argentina y Japón, donado por la Colectividad a través de la Embajada de Japón en la Argentina a la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires en el año 1967, y aceptada por la Ordenanza Nº 22.372/67 y decreto Nº 4935.

Desde 1989 la Fundación Cultural Argentino Japonesa en acuerdo con el Gobierno de Buenos Aires se hace cargo de la administración del Jardín Japonés e incrementar las actividades de difusión de la Cultura Japonesa a través de Convenciones que se realizaron en el Interior y exterior del País. En el año 2004, se declara de Interés Turístico al Jardín por la Subsecretaría de Turismo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires según registro Nº 742 SSTUR. Continuando con las Declaratorias en el año 2006.

Por decreto de la Presidencia de la Nación N 652/2008, fue declarado “Bien de Interés Histórico Artístico Nacional” al Complejo Cultural y Ambiental Jardín Japonés. En Noviembre del 2009, se sanciona la ley 3308 por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Luego, se firma el Convenio por 20 (veinte) años más, el 23 de Septiembre del 2010 para continuar con la administración y cuidado del Jardín Japonés y la Difusión de la Cultura Japonesa.

Al Jardín, actualmente, se lo conoce mundialmente como el Jardín Japonés más grande fuera de Japón. Tuvimos muchos acontecimientos importantes que se han producido en el transcurso de estos años:

Como el honor de recibir a los siguientes miembros de la familia imperial:
1991 el Príncipe Takamado y su Princesa Consorte
1997 nos visitaron los príncipes entonces y ahora actuales Emperador Akihito y la Emperatriz Michiko
1998 El Príncipe Akishino y la Princesa Kiko
2013 La Princesa AKiko de Mikasa

Y con el objetivo de acercar la cultura japonesa a los distintos puntos de Argentina se realizaron diversos eventos, Convenciones Culturales en ciudades de Argentina y países limítrofes, mediante exposiciones, seminarios y shows de las diferentes disciplinas japonesas.

Japón en Merlo (2001)
1° Convención Nacional de Cultura Japonesa en el Centro Cultural San Martín (2001)
Japón en Santa Fé (2003).
2° Convención Nacional de Cultura Japonesa en el Centro Cultural Recoleta, (2003)
Japón en Mendosur (2004)
3° Convención Nacional de Cultura Japonesa en la Biblioteca Nacional (2005)
Japón en La Plata (2005)
Japón en Adrogué (2006)
Japón en Montevideo (2006)
Japón en Carmen de Patagones y Viedma (2006)
4° Convención Nacional de Cultura Japonesa en el Jardín Japonés (2007)
Japón en Adrogué (2008)
Japón en Garahupe (2009)
5° Convención Nacional de Cultura Japonesa en la Ciudad de Córdoba (2010)
6° Convención Nacional de la Cultura Japonesa en Rosario (2011)
7° Convención Salud y larga vida en el Jardín Japonés (2012)
8° Nihon Bunka Matsuri con una duración de 9 días, en el Jardín Japonés(2013)
9° Japón en Mendoza: haciendo hincapié en la difusión del “Arte del Bonsai” en Argentina (2014)

Horticultura y Floricultura

El año 1910 marcó el comienzo del desarrollo de la horticultura por japoneses en tierras argentinas. Fue cuando Hamakichi Yoshida, Jota Saito y Hideo Oda, arrendaron un terreno en Tristán Suárez, al sur de Buenos Aires. Cultivaron repollo, papa, coliflor, zapallo y batata; cosechas que eran transportadas, en carros tirados por caballos, unos diez kilómetros hasta la ruta nacional.

Uno de los pioneros que trabajó por fomentar la horticultura entre los japoneses, y que dedicó parte de su vida a actividades para la comunidad, fue Kurajiro Ishikawa. En 1915, junto con Yoshizo Suzuki, Miyao Watanabe y Gengo Iwazumi, alquiló un terreno cerca de Adrogué, donde cultivaban hortalizas que luego llevaban a las ferias de Barracas y Banfield, donde eran vendidas al por menor.

Los japoneses cultivaban diversos tipos de hortalizas, las transportaban en carros tirados por caballos y las vendían al por menor en las ferias. Las quintas eran pequeñas, e iniciarse en esta tarea era sumamente fácil. Sólo se necesitaba arrendar la tierra, tener dos o tres caballos y adquirir los implementos agrícolas, el arado y las azadas. Después del gran esfuerzo que implicaba cultivar las hortalizas, estaba el de llevar el producto al mercado. Utilizaban carros y de cinco a seis caballos, pero en los días de lluvia, el camino se hacía intransitable, el carro quedaba atascado en el barro, pero las hortalizas debían ser vendidas. Para el traslado de mercaderías al Mercado Central de Buenos Aires, las cargas debían prepararse el día anterior. Era un trayecto de ocho a diez horas.

Lentamente se fueron modernizando. Con el empedrado, fueron gradualmente mejorando los caminos que conducían a Buenos Aires. Para 1933 existían casi 150 quintas de japoneses en los suburbios de la Capital Federal, y los asociados de la Cooperativa de Horticultores eran 101. La mayoría se había iniciado después de 1929. Este es el período en que la horticultura atrajo a los inmigrantes japoneses.

Con el aumento de horticultores, se crearon también las cooperativas. El 6 de enero de 1924 en la quinta de Koro Nakandakare, en Florencio Varela, se formó la Comisión de Fundación de la Cooperativa. Con el tiempo, este rubro pasó a ser una de las principales ocupaciones de la colectividad japonesa en tiempos de posguerra. La Cooperativa Platense de Horticultores, vendía sus productos en el mercado de Abasto y Dorrego, dentro de la Capital Federal, y en el de Avellaneda. Para mediados de siglo, unos veinte horticultores llevaban sus productos al Mercado de Abasto.

La Floricultura

Dentro de las actividades domésticas que realizaban muchos japoneses, una tarea era la de jardinero. Este oficio podría pensarse como antecedente al desarrollo de la floricultura. A pesar de sus limitaciones en cuanto al idioma, los japoneses adquirieron un dominio sobre el oficio y así constituyeron la base de la floricultura. Se iniciaron en este rubro por cuenta propia.

Si bien esta actividad nace diez años después del desarrollo de cafés y tintorerías, su creciente prosperidad constituyó una gran fuerza motriz para el progreso de la colectividad.

En 1919, Nombra y Oda comenzaron con el cultivo de flores en exteriores para la venta de crisantemos, dalias y rosas a ferias o florerías. Algunas personalidades que deben citarse en el desarrollo de la floricultura son Shigeru Takaichi y Kuhei Gashu. Ambos tenían previos conocimientos del cultivo anteriores a su llegada a la Argentina.

Podría decirse que el Jardín Botánico fue la cuna de los floricultores japoneses. Takaichi había seguido el camino de la floricultura motivado por los trabajos realizados en el Jardín Botánico. En 1919, Shigeru Takaichi, Kohei Shibahara y Rikita Saito, se asociaron para iniciar un vivero en Pedro Goyena 1374, Capital Federal.

En 1921, Shigeru Takaichi disolvió la sociedad e inició su jardín japonés en la calle Orán 1681, y más tarde se trasladó a la calle Hidalgo. En esa época Takaichi había iniciado el cultivo de variedades orientales, como la dalia japonesa, y especialmente, la denominada “bandera japonesa”, que tuvo una buena aceptación del público. Por su lado, en 1921, Kuhei Gashu y Kazuyoshi Tanaka iniciaron en sociedad el Jardín Meiko. Contra la política oriental de Takaichi, Gashu y Tanaka dedicaron sus esfuerzos a cultivos occidentales como la rosa en maceta. Este estaba ubicado en Cabildo 370, Buenos Aires.

En 1922, Kohei Shibahara y Shigeru Takaichi abrieron La Florería Japonesa, en la calle Tucumán 1126, en las proximidades del Teatro Colón. A su vez, Kuhei Gashu construyó en 1922 una vidriera que tenía una superficie cubierta de 350 por 600 centímetros, con vidrios y sin calefacción. Este fue el primer paso hacia los grandes invernáculos. Asimismo, se introdujeron diversas variedades de flores.

Takaichi comenzó en 1922 el cultivo del gladiolo y el del ciclamen, en 1924. Kojiro Nakajima, en 1925, el cultivo del clavel en invernáculos de vidrio, y Kuhei Gashu, en 1928, las pruebas de cultivo del clavel de cuatro estaciones. Pese a este desarrollo de la floricultura entre los japoneses, casi todos los jardines de floricultura se realizaban en pequeños baldíos de la Capital Federal.

Hasta mediados de dicha década no existía un mercado en donde se comercializaran las flores cultivadas. Los japoneses se tomaban el trabajo de transportar las flores recién cortadas en ferrocarril y recorrer las florerías de la Ciudad, superando las dificultades generadas por la falta de conocimiento del idioma. Sin embargo, las grandes florerías encargaban ejemplares a los experimentados, que tenían jardines bien instalados y flores cultivadas.

Con el tiempo fue aumentando la demanda y las florerías comenzaron a realizar las transacciones en horas de la madrugada, esperando en la estación la llegada de los trenes que traían a los cultivadores. Así es como frente a la plaza de la estación Retiro, que era la entrada norte de Buenos Aires, se abrían las primeras ferias. Esto, alrededor de 1925.

Los cultores del ramo tienen el mérito, entre otras cosas, de haber creado Argentina de Floricultores y el Mercado de Flores en la Capital Federal, sistematizando la actividad desde la producción hasta la venta. La Cooperativa Argentina de Floricultores fue fundada el 19 de noviembre de 1940 por un grupo de treinta y dos cultivadores de origen japonés.

Actualmente se producen tanto flores tradicionales como el clavel, la rosa, el crisantemo y el gladiolo, como también se producen otras flores como lisianthus, lilium, aster, jazmín, limonium, freesia y azucena. Esta Cooperativa tiene un gran reconocimiento internacional, es por ello que sus flores son requeridas por los mercados nacionales e internacionales (http://www.floricultores.com.ar).

La Federación de Cooperativas de Floricultores, conformada a principios de la década del 30, con Shigeru Takaichi como presidente, pasó a llamarse Cooperativa de Floricultores de Nippar en 1941. Al año siguiente, se incorporaron productores argentinos, italianos, portugueses y españoles, y debido a los tiempos que se vivían (se atravesaba la Segunda Guerra Mundial) se suscitó la necesidad de mudar nuevamente el nombre y pasaron a ser la Cooperativa de Floricultores de Buenos Aires.

Paralelamente se creó el Club Nippar, a fin de estrechar lazos sociales entre los colegas japoneses. La Segunda Guerra Mundial fue una de las razones para su creación. La situación de la colectividad era incómoda. Se hallaban bajo vigilancia por ser nativos de un país enemigo, por lo cual tenían prohibido trabajar como organizaciones formales. Comenzaron a organizarse en secciones vecinales, a fin de hacer circular la información emitida por Nippar una vez por semana a través de un boletín. Esta era la única forma que tenía la colectividad para estar comunicada.

El jardín como arte

El jardín japonés fue construido en 1967, durante el gobierno del general Juan Carlos Onganía, en conmemoración de la visita al país del entonces príncipe heredero Akihito y la princesa Michiko, actuales emperadores. El predio cedido para ello fue un predio del Parque Tres de Febrero, en Palermo, alrededor del farol de piedra donado por la colectividad para el 150° aniversario de la Revolución de Mayo. Eisaku Iino fue el titular del comité encargado de su construcción.

La obra a cargo del paisajista Luis Ichiro Yamada, fue concluida el 17 de mayo y luego fue donada a la comuna metropolitana. El jardín fue construido teniendo en cuenta todos los detalles japoneses. No faltaron las caídas de agua, los puentes arqueados, los techos de estilo oriental, los lagos y las islas. En 1978, la AJA entonces presidida por Bunpei Uno, decidió que se ampliaría y remodelaría el Jardín Japonés, que se encontraba en un estado de total abandono. Esta obra formaría parte de la conmemoración del 60 aniversario de la fundación de la entidad. La Dirección de Parques y Paseos de la Municipalidad se encargó de la cesión de materiales, plantas y árboles, como también de la fuerza de trabajo necesaria para su reconstrucción. Una vez finalizada la obra pasó a ser patrimonio de la comuna metropolitana, pero durante 20 años su cuidado quedó a cargo de la AJA. Las obras del Jardín fueron subsidiadas por instituciones del Japón (especialmente la Asociación Conmemorativa expo Osaka ´70), la Fundación de Confraternización Mesiánica Internacional, el famoso arquitecto Kenzo Tange que interesado por la obra se ofreció a donar 200.000 dólares además de encargarse del diseño del portón principal y el monumento conmemorativo.

El ministro de Relaciones Exteriores Sunao Sonoda, plasmó el monumento conmemorativo con la inscripción “Al sudor del inmigrante japonés”. El monumento, obra de Hitoshi Miyawaki, consistía en un bloque de piedra extraído del fondo del río simbolizando haber sido lavada por el sudor. En el año 1986, para el centenario de la colectividad japonesa en nuestra Ciudad (a los 100 años de la llegada del primer inmigrante, en 1886) la colectividad donó el Jardín Japonés a la Municipalidad de Buenos Aires como símbolo de agradecimiento a la sociedad por haberle abierto las puertas a su colectividad.

Por otro lado, para el Centenario de la inmigración japonesa en el país, se construyó la Casa de Té, típica de Japón, que fue proyectada por el arquitecto Hiroshi Ooe, un especialista en construcción y reparación de templos tradicionales en el Japón. Todos los elementos dentro del parque buscan la armonía y el equilibrio. Todos sus puentes constituyen símbolos. En medio de la inmensa variedad de árboles autóctonos, como la Tipa y el Palo Borracho, es posible encontrar gran cantidad de plantas japonesas como el Sakura, el hacer palmatun, las azaleas y otras. También hay una bella cascada que nos invita a contemplar a los peces carpa multicolores (koi en japonés) que hay en el lago. Existe un mito que dice que éste, como el varón, es el único pez capaz de nadar contra la corriente. Es por eso que en el día del Niño (celebrado el 5 de mayo) las casas suelen adornarse con dichos peces.

Dentro del Jardín Japonés también es posible disfrutar de los más sabrosos platos típicos, en un escenario único en la Ciudad. Una de las especialidades del resturante es el teppanyaki de pollo y el sushi.

Un especialista en paisajismo

Yasuo Inomata, que había estado a cargo de las obras del Jardín Japonés de Escobar y de Buenos Aires, llegó a la Argentina en 1966 convocado por Suejiro Hisaki, en cuya finca trabajó al principio de su estadía. Inomata era un especialista en paisajismo. Su nombre se hizo famoso por las obras de ampliación de la ruta Panamericana y de la Av. General Paz, que circundan la Capital Federal. El objetivo del proyecto consistía en el descongestionamiento de dichas arterias, para lo cual debían eliminarse 2.600 árboles, de los cuales 700 se planeaba trasplantar. Muchas organizaciones de protección ambiental se opusieron al proyecto. Ante esta situación Inomata propuso la aplicación del “tarumaki” (sunchado de barril), tradicional técnica japonesa. La antigua técnica fue aplicada exitosamente como tecnología de punta, convirtiéndose en tema de seminarios y los grandes periódicos nacionales.

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