La relación entre los trastornos autistas y la anorexia nerviosa

Por Lic. Marcelo Bregua (Matrícula: 18.179), Coordinador General de ALUBA (www.aluba.org.ar)

Aunque a primera vista parezcan cosas distitas, existe relación entre ambas patologías.

Diversos profesionales han señalado aspectos comunes entre los trastornos autistas y la anorexia nerviosa. Estos son los altos niveles de ansiedad, los comportamientos y las actitudes rígidas, las conductas restrictivas y la tendencia a estar muy centrado en uno mismo a la par de la presencia de tics y la fascinación por el detalle.
El Espectro Autista es un conjunto de síndromes del desarrollo y del comportamiento, que resultan de ciertas combinaciones de rasgos autistas: el autismo clásico, el Sme de Asperger y el Trastorno generalizado del desarrollo no identificado.
En neuroimágenes se han identificado este conjunto de síndromes con anomalías en regiones corticales y subcorticales mientras que estudios neuropsicológicos, han postulado problemas en el funcionamiento ejecutivo y en el cesamiento de la información sensorial y emocional. Si bien Asperger sostuvo siempre que el trastorno tiene una base neurológica, se plantearon teorías como: las establecidas por el psicoanális que postuló que el autismo surgía porque no se establecían lazos afectivos eficientes entre padres e hijo. Se acuñaron términos como “madre frigorífico” o “padres intelectualmente gélidos”. También muchos padres creen fervientemente que existe una relación entre las vacunas de la infancia y el origen del trastorno.
A su vez, la anorexia nerviosa se caracteriza primordialmente por la restricción de la ingesta energética con relación a los requerimientos, que lleva a una significativa pérdida de peso teniendo en cuenta la edad, sexo, etapa de desarrollo y salud física, un Intenso temor a ganar peso o convertirse en obeso sumadas a conductas persistentes que interfieren con el peso, incluso estando este significativamente bajo y la alteración en el modo en que uno experimenta su peso o forma corporal, inadecuada influencia de dicho peso o forma en la auto-evaluación o persistente falta de reconocimiento de la severidad del actual bajo peso.
Estudios realizados en EE.UU por el Dr. N. Schork, sugieren que la anorexia nerviosa podría estar causada en parte, por una alteración en el procesamiento normal del colesterol, lo que llevaría a su vez a modificar el estado de ánimo y la conducta alimentaria. Uno de los signos más claros proviene del gen EPHX2, el cual codifica una enzima que regula el metabolismo del colesterol. A la vez, un equipo, liderado por el profesor Bryan Lask, del Htal. Británico Great Ormond Street, investigó la ínsula a través de R.M.N., donde observó imágenes que muestran que esta parte del cerebro no está activa en personas con anorexia nerviosa.

La Dra. B. Camarena Medellín, del Inst. de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz” en México, identificó una variación del gen transportador de serotonina, en todos los pacientes en tratamiento que formaron parte del estudio y un estudio reciente en la Univ. de Iowa (EE.UU.) demostró que la carencia del gen ESRRA (el receptor alfa relacionado con el estrógeno), contribuye a aumentar el riesgo de AN ó BN.
Hemos visto hasta aquí que las personas con T.E.A. y aquellas con Dx. de A.N., comparten una mutación en el transportador de la serotonina. Hace mas de 30 años, diversos estudios refuerzan la posible conexión entre la Anorexia Nerviosa y los Trastornos del Espectro Autista.
En 2009 la revista Time publica un artículo donde se afirmaba que alrededor del 15% al 20% de los pacientes con anorexia también puede tener Síndrome de Asperger. En 2011 el British Journal of Clinical Psychology, publica un estudio donde mujeres con Anorexia Nerviosa daban una mayor puntuación en los test de medida del Cociente del Espectro del Autismo.
Ese mismo año en BioMed, Simon Baron–Cohen publica que las pacientes con AN eran más propensas a mostrar el perfil de tipo S (sistematización “S” mejor que la empatía “E”), en comparación con las mujeres normotípicas.
¿Es posible entonces, que la misma predisposición genética para el autismo y la anorexia pueda expresarse de modo distinto?
En A.Lu.B.A hemos investigado el tema. Se tomó una muestra al azar de 60 personas en tratamiento en A.Lu.B.A., sin importar diagnóstico de base, sexo.
Según nuestra pequeña muestra, existe un porcentaje de personas con T.C.A., no solo AN, con probabilidades medias de padecer T.E.A.
Es por ello que sugerimos incluir técnicas de evaluación del T.E.A., sobre todo en niños con desordenes de alimentación. Esto ofrecerá a los profesionales tratantes otras bases para generar nuevas estrategias de tratamiento.

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