Tanto en la salud como en la enfermedad

Por Vilma Lo Presti (www.cocinandoconchia.com.ar), pionera en introducir la chía como ingrediente fundamental en sus recetas. Autora de “El superalimento” de Editorial Planeta., galardonado en el prestigioso concurso Gourmand World Cookbook Awards y de Chía.

En diferentes momentos de la vida, el consumo de chía es beneficioso por sus diversas propiedades.

Por sus múltiples beneficios, es importante el consumo de semillas de chía durante el embarazo. A la futura mamá le brinda el requerimiento de omega-3 diario para su mantenimiento, y al bebé lo ayuda en el desarrollo del sistema nervioso y de todas las células en general. Además, su consumo previene la depresión postparto. Por otra parte, la fibra regula el tránsito intestinal, pues mejora los síntomas de constipación que afectan durante el último trimestre del embarazo; también previene los picos de glucemia y evita que se disparen los valores de colesterol malo y triglicéridos.

Durante la lactancia, asegura al bebé un buen aporte de omega-3, lo que favorece su desarrollo neuronal y la agudeza visual. En la infancia, el consumo de chía previene los desórdenes de déficit de atención como la dispraxia, la dislexia y la hiperactividad, que pueden llegar a conducir a problemas de aprendizaje. El aporte de fibra soluble favorece el desarrollo de una flora intestinal benéfica, y las proteínas de la chía actúan como ladrillos en el crecimiento de los niños.

La adultez y la ancianidad son también momentos en los que el consumo de chía es muy beneficioso. El consumo diario de semillas de chía permite en el adulto disminuir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y autoinmunes, ciertos cánceres y desórdenes mentales (depresión, Alzheimer, trastornos del humor).
El omega-3 presente en la chía ayuda en la hidratación de la piel, pues crea una barrera para controlar el equilibrio del agua. Además, su fibra no solo favorece el tránsito intestinal sino que es útil como alimento para el desarrollo de una flora intestinal saludable.
También frente a algunos desordenes de salud, el consumo de chía puede resultar bueno. En casos diabetes el consumo de chía mejora la resistencia a la insulina, retrasa el vaciamiento gástrico y enlentece la absorción de glucosa.
En casos de enfermedades cardiovasculares, la incorporación de chía favorece la reducción de los triglicéridos y el colesterol malo en sangre, eleva los niveles de colesterol bueno, reduce los procesos inflamatorios. Los antioxidantes retardan el envejecimiento celular y previenen la aparición
Las enfermedades inflamatorias y autoinmunes se caracterizan por cursar con procesos inflamatorios provocados por agentes externos (como en las alergias alimentarias) o propios (por ejemplo, en la artritis reumatoide). El consumo de chía reduce el cuadro inflamatorio, puesto que mejora notablemente los síntomas. Se recomienda la chía en personas que padecen: enfermedad inflamatoria intestinal (alergias alimentarias, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa), asma, psoriasis, lupus eritematoso. También actúa en procesos inflamatorios agudos como pueden ser traumatismos por golpes o en caso de picaduras de insectos.

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