Los perros de la calle

Miles de perros caminan por las calles de Palermo. Los vemos por todos lados. Algunos van de la mano de dueños respetuosos. ¿Otros? Bueno, dejémoslo ahí, mejor me voy a limpiar el zapato con un palito.

El negocio de las mascotas es cada vez más importante. Es que cada vez hay más personas que tienen mascotas de todo tipo. Se venden bozales, mantitas, alimentos, juguetes, shampúes ,remedios, en fin todo lo que se les pueda ocurrir. Y si no miremos las marcas de alimentos para perros y gatos, solo por nombrar dos de las más comunes mascotas que existen: Cat Chow, Friskies, Eukanuba, Happy Dog o Pedigree. Es que este negocio mueve millones de dólares anuales. Se los lava. Se los pasea. Se los cura. Se los cuida. Si algunos perros son más cuidados que los seres humanos.

Palermo es un barrio “mascotero”, quien lo duda. Y hay vecinos de Palermo que son envidiables. Como Silvia. Una vecina que vive a pocos metros de Gorriti y Serrano. Ella tiene un perro salchicha que cuida como al que más. Claro, es viuda. Sus hijos hace ya tiempo que no viven con ella. Por eso cuando Silvia saca a pasear a “chulo” lo hace con dedicación. Si hasta le habla. Lo saca a pasear dos veces por día, rigurosamente. Una a la mañana y otra a la tarde. Y así, este precioso ejemplar de esta raza de origen alemán, puede hacer sus necesidades en tiempo y forma. Lo lleva a la placita, pero como si esto fuera poco, Silvia siempre se acuerda de llevar su guante de plástico, y su bolsita, donde una vez que “chulo” ha terminado sus tareas, tiene el orgullo de colocar su flamante deposición. Un lujo.

Y Silvia no es la única. Por muchas calles de Palermo son muchos los vecinos, generalmente mujeres, que tienen respeto por el prójimo. Todo tipo de perros, muchos de razas como el cocker, el dálmata o el boxer, son sacados a pasear por personas de consideración. Es que probablemente muchos de ellos hayan pisado alguna vez alguna caca de perro, y por más que el alimento haya sido Eukanuba o Friskies, pura proteína, realmente no es la mejor experiencia.

Pero muchos otros –y no los perros sino los vecinos- son verdaderos elementos anti-sociales. Y cuando sacan sus perros a hacer sus necesidades poco les preocupa el prójimo. Y así , miles y miles de deposiciones caninas inundan las calles de nuestro barrio de Palermo. Sería bueno que las autoridades vayan pensando seriamente en solucionar este verdadero flagelo. Aquellos vecinos que no han elegido tener perros, no merecen andar resbalando por nuestras veredas.

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Los ladridos de tu perro
Los ladridos de tu perro, más allá de causarte problemas con vecinos y no dejarte dormir, están cargados de significados que los canes, y a veces los humanos, pueden decodificar.

Brian Hare y Vanessa Woods, investigadores de la Universidad de Duke, convencidos de la inteligencia canina, condujeron varios experimentos en los que comprueban existe entre los perros un elaborado lenguaje.

Al igual que los humanos, los perros pueden vocalizar. Si bien no lo hacen con la misma sofisticación, la movilidad de sus cuerdas vocales les permite alterar su voz para producir diferentes sonidos con diferentes significados. Los ladridos y gruñidos varían según el contexto.

En una prueba, los científicos grabaron a dos perros gruñendo, uno mientras protegía su comida y otro al acercársele un desconocido. En una segunda etapa, se colocó un hueso jugoso y cada que un perro iba hacia él se reproducían las grabaciones. Los perros titubeaban al escuchar el gruñido por la comida más que el de por un extraño.

En un experimento similar, se grabó el ladrido de un perro al sentirse solo y otro cuando se aproximaba un extraño. Diferentes perros escucharon las grabaciones y se ponían en alerta al oír el ladrido provocado por un extraño. Claramente, los perros podían distinguir entre los diferentes sonidos y comprender sus significados.

Sin embargo, la comunicación canina no es exclusiva de los perros. Durante otro experimento se le pidió a un grupo de personas que escucharan diferentes ladridos. La mayoría pudo distinguir entre aquellos que eran amistosos, agresivos, por soledad, o causa de un extraño. Se cree que los ladridos son consecuencia de la domesticación, ya que los lobos raramente lo hacen.

A pesar de acompañarnos durante miles de años, realmente sabemos poco acerca del lenguaje canino, quizá estudios como éste nos ayuden a entender mejor a nuestro mejor amigo.

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