Identitario, hiperrealista, ficcional, ¿vos cuál elegirías?

Los procedimientos estéticos han crecido durante los últimos años en una sociedad donde cada vez más ser joven es un imperativo y donde parecería hay que entrar en ciertos parámetros de estética propios de esta época y de esta sociedad para sentirse bien y aceptado.

Los profesionales dedicados a la cirugía y medicina estética cada vez son más, ven crecer la concurrencia de sus salas de espera y tienen en sus manos la capacidad de modificar el aspecto de sus pacientes.

Los pacientes consultan por todo tipo de procedimientos, los medios dan información que muchas veces es falsa y muchos la creen sin ningún filtro de duda o verificación, algunos casi con expectativas mágicas estimulados por la fantasía del photoshop. Sorprende entonces que esto también se extienda hasta la odontología donde de repente piden al profesional prótesis dentales color ¨blanco Hollywood¨ que es un color que no existe en la gama del ser humano por ser más blanco que el blanco real del esmalte dentario. Desde la sonrisa blanca hasta las bocas gruesas de un tamaño que llama la atención por lo redundantes, parece que los parámetros de belleza fueron modificados, como ser Donatella Versache y otras miles de actrices y modelos, que lucen su boca voluptuosa muy orgullosas, generando admiración en un cierto sector de la población que probablemente sueña con ser como ellas.

Estas bocas van más allá de la realidad nos hablan que estamos frente a un HIPERREALISMO estético con profesionales que prefieren ese estilo homónimo o simplemente hacen lo que el paciente exige, estos, están influenciados por las estrellas de los medios de comunicación las cuales marcan esa tendencia y van a cirujanos específicos del show business en busca de este estilo de trabajo hiperrealista.

Si observamos atentamente, hay casos donde todo esto llega a su máxima expresión. Existen personas operadas en un estilo ya de FICCIÓN donde la idea es justamente construir un personaje exuberante, que por lo general tendrá exposición mediática por su rareza, el cirujano artista a cargo, acepta un estilo FICCIONAL y arma un personaje a pedido del paciente, que llamara la atención en las redes y seguramente adquirirá fama por su apariencia asombrosa, tal es el caso de Justin Judica el muñeco, Ken humano, este tiene hasta bíceps ficticios porque no le gusta hacer gimnasia, o la artista francesa Madame Orlan que se hizo injertos de hueso desde la frente, para parecer una escultura viviente, o el mismo Michael Jackson con su nariz diminuta y su blanqueamiento de piel, que tantos imitan. Entramos en una realidad casi mágica que fascina y por un momento creemos que seremos por siempre jóvenes y excéntricos.

Y luego si nos vamos al otro extremo, en el anonimato de la ciudad la madre y esposa laburante y hasta profesional, tampoco quiere envejecer, también quiere verse bien sin parecerse a las estrellas, ella también tendrá algún momento de gloria a su medida en un casamiento o fiesta de cumpleaños o jornadas profesionales, lugares donde se sentirá expuesta y mirada, pero busca un estilo tranquilo una maniobra armónica para disimular el paso del tiempo o suavizar arrugas, o esa nariz muy rústica o ese rollo rebelde que le quedó del embarazo. Para ella también hay un profesional de un estilo más conservador o IDENTITARIO que va a preservar sus rasgos, su identidad personal y única, la de la persona simple, haciendo un acompañamiento y respetando la armonía anatómica original, la idea será entonces que no sea notoria la mano del cirujano. Para el cirujano de estilo IDENTITARIO que te des cuenta a simple vista que la cara fue intervenida es vivido como un fracaso. La idea justamente es que sea un procedimiento fantasma y que no deje entrever el cuerpo operado, preservar el aspecto natural y verse mejor a la vez. Contrariamente al hiperrealista donde justamente la idea es que se note. Hay miles de personas circulando, las cuales pasaron por procedimientos clásicos identitarios, presentan mejorías pero no se les nota, eso existe y a veces es un secreto, porque no llegamos a darnos cuenta y como no se ve, erróneamente pensamos que toda intervención consiste en dejarte una boca carnosa gigante. No… hay gente muy bien operada por profesionales idóneos, que no son necesariamente del show business y que hacen excelentes trabajos discretos.

¿Cómo darte cuenta? Fácil, cuando vamos a la consulta con un cirujano plástico o con un médico esteticista, se aconseja observar a la secretaria y a las demás pacientes, o pedir que muestren fotos de pacientes ya operadas para darse una idea no solo del resultado sino también del estilo estético que maneja el profesional, que debe estar en sintonía con el del paciente, si el cirujano es mujer, mirála… es altamente probable que indique a sus pacientes lo que aplica para ella, luego cada uno saca sus propias conclusiones.

Por Anastasia Chomyszyn, Cirujana Plástica

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