Flotando en Aguamarina

Flotando en Aguamarina
Por: Majo Vidal, Lic. en Artes Visuales y Anastasia Chomyszyn, Cirujana Plástica

El color aguamarina en la clasificación RGB red, green, blue tiene casi la misma cantidad de verde que de azul. El azul es mayor solamente por una unidad. La analogía perfecta. Podemos decir entonces que, luego de la sesión del 8 de agosto en el Senado donde se debatiera la despenalización del aborto en Argentina, hoy estamos flotando en Aguamarina.

Verde azulado y azul verdoso, así nos sentimos y así estamos como argentinos.

Esa jornada bajo la lluvia y el frío, encontró a miles de personas esperando la votación que determinará el destino colectivo de las mujeres. Parecería que las decisiones importantes se toman bajo climas inhóspitos.
Este proyecto, que se decide entre personas de distinto género, credo y postura política, atañe específicamente y puntualmente a las mujeres. Nuevamente reforzando la estructura que supone la falta de soberanía sobre sus propios cuerpos.

En el estado actual que nos encontramos nos vemos ante la necesidad de analizar lo perdido y lo ganado, emergen ideas, se abre un nuevo diálogo. Mirarnos, revaluar nuestros actos, pulir asperezas, reflexionar. Analizar si la propuesta fue demasiado ambiciosa para ser asimilada por una sociedad que todavía contiene rasgos patriarcales y religiosos en una escala algo más alta que las miradas que traen las nuevas generaciones.

¿Convendría plantearla por objetivos parciales, que proporcionaran una resolución escalonada más efectiva y aplicable?

Aún enojadas y envueltas en indignación, ávidas de respuestas, la lucha es válida y esperamos siga siendo encarada con seriedad, firmeza y respeto.

Es claro para todes, verdes y celestes, que no se trata de utilizar al aborto como método anticonceptivo.
Es una situación sin salida. Tener un hijo no deseado es un sufrimiento para la madre y el niño, y de la decisión de interrupción del embarazo ninguna mujer se repone fácil. Ambas son heridas que se cargan para toda la vida.

El aborto es una realidad, lo fue y lo será siempre. Penalizarlo no lo impide, porque una mujer decidida recurre al método que tenga a su alcance. Nadie está a favor del aborto. Sí, de la ley que termina con la clandestinidad y penalización de las mujeres.

Ambas posturas requieren políticas públicas complejas de altísimo costo, estrategias, compromiso, trabajo y persistencia.

Volvemos a empezar pero ya no de cero, estamos algunos peldaños más arriba. Haber podido hablar del tema ya es un gran avance. Los medios y las redes sociales fueron bombardeados por las opiniones de todos. Se ganaron espacios de expresión que muchas veces lograron mantener un standard de respeto entre las diferentes posturas, lo que no suele ser frecuente en nuestra sociedad. La palabra “aborto” dejó de ser tabú.

Por eso, creemos que es muy buen momento el de estar juntas en sororidad flotando en Aguamarina.

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