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diarios viejos

Murió Sandro


Fuente:
 palermonline
Sección: palermo sandro
Fecha: 05 de enero 2010


Seguidores y seguidoras del cantante y actor Roberto Sánchez "Sandro", quien falleció anoche, comenzaron a congregarse desde el amanecer en las inmediaciones del Congreso de la Nación para darle el último adiós.

Mujeres con rosas rojas -el símbolo preferido del "Gitano"-, fotos del cantante, banderas, pancartas y mensajes de adiós es el común denominador en la cola que se formó en Rivadavia y Callao, frente al acceso al Palacio Legislativo donde se instalará la capilla ardiente.

Las puertas del Congreso serán abiertas alrededor de las 10 para que el público pueda brindarle su homenaje a este indiscutido ídolo de América.

(Palermonline Noticias del Barrio de Palermo 05 de enero de 2010)

 

Ahí me quedé, atónito, cuando prendí la tele y leí la noticia. Aunque era bastante previsible su muerte, por las complicaciones de su transplante.

Sandro, se fue. Recordé las imitaciones que hacía de él, cantando en las fiestas "mi amigo el puma", y algunas otras canciones.  No mucho más. Lo sentía como un artista, genuino, pero la verdad es que su música nunca me gustó tanto como para sentir su presencia o su ausencia, en tal caso.

La persona obviamente tampoco la conocí tanto, salvo dejarme llevar por la impresión subjetiva viendo sus reportajes, no mucho más. Que sé yo, me parecía un tipo genuino, interesante, poco careta, pícaro.

Lástima que se haya ido, y más aún a esa edad.

Ayer a la noche me quedé pensando que es lo que me afectaba tanto de su partida. Y llegué a la conclusión que no es que me importe tanto la persona o el artista, para que ser hipócrita, sino más bien el cierre de una etapa y el paso del tiempo.

Sandro formó parte de una etapa en la que había ilusión. Una época en la que había bailes en carnaval. En la que un obrero podía aspirar a tener casa propia. En la que las puertas estaban abiertas.  En la que hasta las dictaduras eran más benignas,  o menos asesinas.  Los pantalones pasaron de ser bombilla a ser acampanados.

Siendo de Valentín Alsina, Sandro jamás hubiese integrado un conjunto de cumbia villera.  No me lo imagino tatuado o gritando "gaaato."  O haciendo apología tumbera, como si fuese una gracia o una resistencia al sistema.

Simplemente eso.

Sandro perteneció a una generación en la que no había tanto reviente, la educación era de las mejores del mundo, y el gas y el petróleo eran del Estado. ¿Macri? Ni el uno por ciento de los votos sacaba. ¿Menem? Lo hubiesen echado a patadas en el culo en dos minutos.  ¿Kirchner? Hubiese sido la derecha.

Había problemas, claro, pero aún existía ilusión. Y los jóvenes en lugar de escribir en las paredes "Yanina, dejá de hacer petes", encima con varias faltas de ortografía que no me animo a copiar,  escribían cosas algo más interesantes.

Cuando leí se murió Sandro, me acordé de todas esas cosas. Y, para que negarlo,  me puse triste.

 

 

 

UN MITO


Un cuadro de shock séptico, suscitado a 45 días de recibir el imprescindible triple transplante de corazón y pulmones resultó un escollo demasiado complejo para la frágil salud de Sandro quien falleció ayer, a los 64 años, en la provincia de Mendoza ante el dolor de un pueblo que lo ungió como uno de los máximos ídolos de la canción. Será velado desde esta mañana en el Congreso.

Luego de ser operado dos veces en esta jornada, el médico Claudio Burgos -le realizó el trasplante- acompañado por Sergio Perrone, quien informó que a las 20.40 Sandro falleció, víctima de un cuadro séptico que se agudizó en las últimas horas.

En la puerta del Hospital Italiano de Mendoza, los fans comenzaron a llorar y no dejaron que Burgos terminara el parte, ya que lo taparon con un aullido de dolor.

¿Quién fue Sandro, realmente? ¿Quién es, como se preguntarán aquellos que no soportan su ausencia física y seguramente -como con Carlos Gardel- afirmarán que cada día canta mejor? Son las mismas personas, hombres y mujeres, pero sobre todo mujeres, que aún en los últimos años del ídolo ignoraban su decadencia física, sus dificultades para cantar, su voz esforzada, lo veían con el rostro y los labios -sobre todo los labios- que lucía hace 40 años en la película "Gitano".

El póster seguirá reviviendo aquella bonanza, la del muchacho que revoleaba el pubis a la manera de Elvis y escandalizaba desde la ingenua TV de entonces a ciertas concepciones moralistas siempre en boga.

Roberto Vicente Sánchez había nacido en Valentín Alsina, referente social del Gran Buenos Aires, el 19 de agosto de 1945 (aunque otros ubican el hecho en el porteño barrio de Parque Patricios), y nada hacía prever la idolatría que ese chico iba a suscitar en la Argentina y en todo el mundo hispanoparlante.

La biografía oficial suele contar que su carrera comenzó el 9 de julio de 1958, cuando intentando hacer una fonomímica de Elvis Presley en un festival escolar, el disco se rompió y Roberto debió cantar a capella.

A eso le siguieron luego el Trío Azul, Los Caniches de Oklahoma y el mítico Los de Fuego, un grupo de rock bastante procaz -lo que le valió inclusive algunas censuras-, y con el que inauguró en 1963 el también legendario reducto La Cueva, de Juncal y Pueyrredón, junto a Pajarito Zaguri y Horacio Martínez.

Por entonces se lo conocía como el "Elvis del Sur" o "Elvis etapa Las Vegas", según la versión de Charly García, con quien prometió un incumplido recital en la cancha de River, después de grabar el clásico "Rompan todo" de Los Shakers en el álbum "Tango 4", de García y Pedro Aznar.

Sin embargo, fue con la música melódica que Sandro logró su mayor popularidad, que quedó consolidada en Argentina cuando en el carnaval de 1971 llenó con 60.000 personas el ya desaparecido estadio de San Lorenzo de Almagro.

Cuando empezó a hacerse ver, a principios de los 60, pesaba 63 kilos y tenía un físico de junco que le permitía agregar un plus de sensualidad inédito en estas playas, habituadas a las simplezas coreográficas de El Club del Clan.

La vida y las toneladas de tabaco que consumió en sus 64 años fueron cambiando las cosas, su cuerpo adquirió panza y su estilo se fue aplacando, aunque hasta sus últimos shows -cada vez más espaciados- sedujo a miles de "nenas" que ya pisaban los 60.

Lo curioso es que también las hijas de esas seguidoras se hicieron fanáticas, y competían con sus madres y/o abuelas en la verbalidad de sus desenfrenos eróticos y en el lanzamiento de prendas íntimas hacia el escenario.

Era una ceremonia que conocía al dedillo y él mismo organizaba. Las hacía gritar hasta el agotamiento y después, con la platea más distendida, se ponía a cantar. Y cada tema reavivaba el fuego. Función tras función, año tras año.

Como galán entrado en años, la prenda que lo acompañó a lo último era una robe de chambre roja, que además de disimularle los kilos de más le daba un toque hogareño, como para hacerlo accesible en la imaginación de cada una.

Las flores y el champán también formaban parte del festejo, que se hacía estridente y vagamente romántico cuando algunas privilegiadas llegaban por sorteo al escenario, con el premio de una canción dedicada y un leve beso en los labios.

Las cosas, por supuesto, no pasaban de ahí y a lo sumo se traducían en una peregrinación casi religiosa los 19 de agosto al bunker rigurosamente vigilado que Sandro tenía en la localidad de Banfield, cuya intimidad compartía con parejas generalmente mayores que él y gorditas.

En viejas reseñas periodísticas se pueden leer nociones como "La mujer es fuente de inspiración, de vida, fuerza de toda energía que yo pueda tener y, cuando me faltó, me sentí mal".

También dijo: "Si no fuera por las mujeres yo no sería absolutamente nada; primero, porque nací de una mujer. Además, me acompañaron toda mi vida, me han inspirado todas mis canciones".

Entre las murallas de su mansión tuvo romances de desigual duración pero aparentemente similares en intensidad: con Tita Rouss, ex de Alberto Olmedo; con una dama llamada María Elena y con Julia Visciani.

En su caso, la cuarta fue la vencida y se casó con Olga Garaventa -ex secretaria de su productor teatral Aldo Aresi-, en su domicilio en una ceremonia estrictamente privada en abril de 2007.

A lo largo de 53 discos (el primero, de 1963), Sandro superó más de 8.000.000 de placas vendidas, con temas como "Así", "Por qué te amo", "Penas", "Mi amigo el puma", "Penumbras" y "Una muchacha y una guitarra", lograron vender un millón de copias cada uno.

Algunos de sus álbumes más recordados fueron "Quiero llenarme de tí", "Sandro de América", "Album rojo", "Se te nota", "Volver a casa", "La vida sigue igual", "Historia de un ídolo" y "Con gusto a mujer".

Hasta que llegaron los problemas de salud y una serie de internaciones en el Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento y otras instituciones, desde que en 2002 debió someterse a un cateterismo.

Los sucesivos problemas pulmonares de Sandro, un fumador compulsivo y enfermo crónico por décadas, se agravaron a lo largo de 2005, cuando enfrentó delicadas situaciones que llevaron a que en diciembre de ese año fuera sometido a una cirugía de reducción pulmonar.

El 20 de noviembre del 2009 finalmente llegó el trasplante cardiopulmonar que se realizó en el Hospital Italiano de Mendoza y que concluyó exitosamente, aunque luego se sucedieron graves inconvenientes.

Una escurridiza bacteria instalada en sus pulmones obligó a realizarle cuatro operaciones posteriores al trasplante hasta que a la nochecita del 4 de enero, el cuerpo dijo basta.

Lo que muchos y muchas no quisieron entender fue que Sandro era de carne y hueso, que a pesar de su gloria llevaba a cuestas un físico deteriorado y, finalmente, que al ídolo también podían alcanzarlo las manos de la muerte.

EL GITANO

Sandro grabó su primer simple el 13 de septiembre de 1963 y el vinilo contenía las canciones "¿A esto le llamas amor?" en el lado A y en el lado B el tema "Eres el demonio disfrazado".

Recién un año y medio después, en febrero de 1965, Sandro logró grabar su primer LP titulado "Sandro y Los de Fuego que contenía las canciones "Te conseguiré"; "Peggy Peggy"; más los covers de "Anochecer de un día agitado" y "Hippy hippy shake".

Ese mismo año editó un segundo disco que se llamo "Al calor de Sandro y Los de Fuego" que contenía covers de hits anglos como "La casa del sol naciente", "Música de rock and roll" y "Poción de amor número 9".

A inicios del `66, Sandro se separó de Los de Fuego y formó su conjunto Black Combo, con el que sacó a la venta el disco "El sorprendente mundo de Sandro", que contenía ocho temas junto a Los de Fuego, cuatro con su nuevo conjunto, y otros dos con arreglos orquestales a cargo del maestro José Carli.

"Alma y Fuego" es el título de su cuarto LP también editado en 1966, en donde Sandro dio un giro en su carrera al dejar de lado el rock para inclinarse hacia los temas melódicos o baladas.

"Beat Latino" editado en 1967 fue el último trabajo que Sandro grabó junto a su conjunto Black Combo y a Oscar Cardozo Ocampo, ya que de ahora en más los arreglos orquestales estarían a cargo de Jorge López Ruiz.

En este nuevo camino, Sandro sacudió la escena musical local con el hitazo "Quiero llenarme de ti", incluida en el disco homónimo y uno de los máximos clásicos de su carrera.

Entre finales de 1969 y 1969 editó los discos "Una muchacha y una guitarra", "La magia de Sandro", "Sandro de América", y su décimo trabajo titulado "Sandro".

"La magia de Sandro" contenía reconocidas obras como "Tengo" y "Penumbras", mientras que "Sandro de América" lanzó "Rosa...Rosa" y "Dame", a la vez que "Sandro" incluía el libidinoso "Trigal".

El 11 de abril de 1970 Sandro concretó uno de sus más grandes hitos al convertirse en el primer cantante latino en llegar al Madison Square Garden, ocasión por la cual en EEUU se editó el long play "Sandro en New York", con los temas que abordó en vivo en ese recital.

Mientras que en la Argentina salió a la venta su trabajo número 11 titulado "Sandro temas de su película 'Muchacho'", al que siguió, en 1971, "Sandro espectacular".

Su carrera discográfica siguió de la siguiente manera:

1972: "Te espero...Sandro"
1973: "Sandro-Después de 10 años"
1974: "Sandro...siempre Sandro"
1975: "Tú me enloqueces"
1976: "Sandro del 76"
1977: "Sandro...un ídolo"
1978: "Querer como Dios manda"
1979: "Sandro"
1981: "Sandro"
1982: "Fue sin querer"
1984: "Vengo a ocupar mi lugar"
1986: "Sandro"
1988: "Sandro del 88"
1990: "Volviendo a casa"
1992: "Con gusto a mujer"
1994: "Clásico"
2001: "Sandro para mamá"
2004: "Amor Gitano"
2006: "Secretamente palabras de amor"

 

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