Barrio de Palermo de la Ciudad de Buenos Aires Argentina radio palermo fm
buscar en palermo
Palermonline publicidad 1001
- Empresas y Servicios de Palermo por orden: A B C D E F G H I J K LM N O P Q R S T U V W X Y Z
El Portal del Barrio de Palermo Soho, Hollywood, Madison, Las Cañitas, Sensible, Freud, Detroit Despierta, Boulevard, Villa Queens, Bagdad, Bronx, Bosques de Palermo, Alcorta, Club de Amigos, Japones, Planetario ,Valley, Atención psicologica gratuita, Moda, Zoo de Palermo, Little Italy, Little Armenia, Mapa de las zonas.
diarios viejos

Clásicos de estreno XV en el MALBA, Durante todo el mes de abril


Fuente:
 palermonline
Sección: palermo cine malba
Fecha: 06 de marzo 2010

Compartir en Facebook

(Palermonline Noticias del Barrio de Palermo 06 de abril de 2010)

Ciclo
Clásicos de estreno XV
Durante todo el mes de abril

Este ciclo nació en julio de 2002, como parte de las actividades de la Asociación de Apoyo al Patrimonio Audiovisual (APROCINAIN), una entidad sin fines de lucro integrada por directores, laboratoristas, historiadores, archivistas y estudiantes de cine, con el propósito de llamar la atención sobre la necesidad de reglamentar la ley de creación de la CINAIN, la postergada Cinemateca Nacional.

En estos ocho años, la entidad emprendió la más importante tarea de rescate audiovisual realizada en Argentina desde el retorno de la democracia. Se organizó y clasificó la inmensa colección Alex depositada en el sótano de la Escuela Nacional de Cine, se compraron películas para salvarla de la destrucción, se rescataron decenas de negativos originales de films argentinos, se hicieron más de cien copias nuevas, se logró la preservación de varios largometrajes en riesgo, se dieron charlas y conferencias, se hizo este ciclo con regularidad ininterrupida. Todo ello se logró sin otro recurso más que el aporte desinteresado de sus miembros y de las entidades que colaboraron con ellos, en particular el laboratorio Cinecolor y la empresa Kodak, que donaron trabajo e insumos para que este esfuerzo fuese posible. Una larga lista de colaboradores se sumaron, en un momento u otro de estos ocho años, a la causa de la preservación audiovisual: Juan José Stagnaro, el Museo del Cine “Pablo Ducrós Hicken”, la Universidad del Cine, Aries Cinematográfica Argentina, Argentina Sono Film, Isabel Sarli, el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y los coleccionistas Christian Aguirre y Fabio Manes son sólo algunos nombres de una lista que por suerte es extensa.

El compromiso del INCAA con el tema, reforzado desde el inicio que la gestión de Liliana Mazure, fructificó a comienzos de este año con la firma del decreto reglamentario por parte del Secretario de Cultura de la Nación, Sr. Jorge Coscia. Ante esa noticia, que aguardamos durante once años desde la sanción de la ley en 1999, corresponde esperar finalmente que la ansiada Cinemateca Nacional sea una realidad en pocos meses más. Su existencia es impostergable: el acervo audiovisual argentino necesita bóvedas con condiciones climáticas adecuadas, necesita salas para la difusión incesante, necesita espacios de consulta para investigadores, documentalistas y curiosos. Cuando todo ello exista, este ciclo ya no tendrá razón de ser porque habrá cumplido su cometido y se verá potenciado en ese resultado.

Fernando Martín Peña
malba.cine

Grilla de programación

JUEVES 1
14:00 Cuéntame tu vida, de Alfred Hitchcock
16.10 Noche de circo, de Ingmar Bergman
18:00 El amor a los veinte años, de François Truffaut, Renzo Rossellini, Marcel Ophüls, Andrzej Wajda y Shintaro Ishihara
00:00 Miss Muerte, de Jesús Franco

VIERNES 2
14:00 Los verdes paraísos, de Carlos Hugo Christensen
16:00 Gritos y susurros, de Ingmar Bergman
18:00 Noche de circo, de Ingmar Bergman
20:00 Sergio, el idiota, de Benjamin Christensen + MV
22:00 El tenorio tímido, con Harold Loyd + MV

SÁBADO 3
14:00 El amor a los veinte años, de François Truffaut, Renzo Rossellini, Marcel Ophüls, Andrzej Wajda y Shintaro Ishihara
16:15 Melody, de Waris Hussein
18:00 La marca de la pantera, de Jacques Tourner
20:00 El cazador de tigres, de Tod Browning + MV
22:00 Sergio, el idiota, de Benjamin Christensen + MV

DOMINGO 4
14:00 Dillinger, de Max Nosseck
16:00 El maquinista de la general, de Buster Keaton y Clyde Bruckman + MV
18:00 El tenorio tímido, de Fred Newmeyer y Sam Taylor + MV
20:00 Ultimátum nuclear, de Robert Aldrich

JUEVES 22
14:00 Dillinger, de Max Nosseck
16:00 Bésame mortalmente, de Robert Aldrich

VIERNES 23
14:00 Noche de circo, de Ingmar Bergman
16:00 El séptimo sello, de Ingmar Bergman
18:00 El huracán, de John Ford
20:00 El dinero, de Marcel L'Herbier + MV
22:00 El pan nuestro de cada día, de Friedrich W. Murnau + MV

SÁBADO 24
14:00 Bésame mortalmente, de Robert Aldrich
16:00 Alphaville, de Jean-Luc Godard
18:00 Un día muy particular, de Ettore Scola
20:00 Escrito en el viento, de Douglas Sirk
22:00 The Crazies, de George A. Romero

DOMINGO 25
14:00 El extraviado, de Peter Lorre
16:00 Los verdes paraísos, de Carlos Hugo Christensen
18:00 Sergio el idiota, Benjamín Christensen + MV
20:00 Nosferatu, de Friedrich W. Murnau + MV

JUEVES 29
14:00 El sheik, de Federico Fellini
16:00 Una noche en la Ópera, de Sam Wood
00:00 Obras maestras del terror, de Enrique Carreras

VIERNES 30
14:00 Ascensor para el cadalso, de Louis Malle
16:00 El huracán, de John Ford
18:00 El padre de la novia, de Vincente Minnelli
20:00 Greetings, de Brian De Palma
22:00 Miss Muerte, de Jesús Franco

SÁBADO 1
14:00 I pugni in tasca, de Marco Bellocchio
16:00 Crimen y castigo, de Josef Von Sternberg
18:00 El extraviado, Peter Lorre
20:00 Nosferatu, de Friedrich W. Murnau + MV
22:00 Obras maestras del terror, de Enrique Carreras

DOMINGO 2
14:00 El hombre de Arán, de Robert J. Flaherty
16:00 Sergio, el idiota, de Benjamin Christensen + MV
18:00 El cazador de tigres, de Tod Browning + MV
20:00 Día de justicia, de Budd Boetticher
22:00 Yojimbo, de Akira Kurosawa

 

Ciclo

Clásicos de estreno XV

Del jueves 1 de abril al domingo 2 de mayo

Este ciclo nació en julio de 2002, como parte de las actividades de la Asociación de Apoyo al Patrimonio Audiovisual (APROCINAIN), una entidad sin fines de lucro integrada por directores, laboratoristas, historiadores, archivistas y estudiantes de cine, con el propósito de llamar la atención sobre la necesidad de reglamentar la ley de creación de la CINAIN, la postergada Cinemateca Nacional.

En estos ocho años, la entidad emprendió la más importante tarea de rescate audiovisual realizada en Argentina desde el retorno de la democracia. Se organizó y clasificó la inmensa colección Alex depositada en el sótano de la Escuela Nacional de Cine, se compraron películas para salvarla de la destrucción, se rescataron decenas de negativos originales de films argentinos, se hicieron más de cien copias nuevas, se logró la preservación de varios largometrajes en riesgo, se dieron charlas y conferencias, se hizo este ciclo con regularidad ininterrupida. Todo ello se logró sin otro recurso más que el aporte desinteresado de sus miembros y de las entidades que colaboraron con ellos, en particular el laboratorio Cinecolor y la empresa Kodak, que donaron trabajo e insumos para que este esfuerzo fuese posible. Una larga lista de colaboradores se sumaron, en un momento u otro de estos ocho años, a la causa de la preservación audiovisual: Juan José Stagnaro, el Museo del Cine “Pablo Ducrós Hicken”, la Universidad del Cine, Aries Cinematográfica Argentina, Argentina Sono Film, Isabel Sarli, el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y los coleccionistas Christian Aguirre y Fabio Manes son sólo algunos nombres de una lista que por suerte es extensa.
El compromiso del INCAA con el tema, reforzado desde el inicio que la gestión de Liliana Mazure, fructificó a comienzos de este año con la firma del decreto reglamentario por parte del Secretario de Cultura de la Nación, Sr. Jorge Coscia. Ante esa noticia, que aguardamos durante once años desde la sanción de la ley en 1999, corresponde esperar finalmente que la ansiada Cinemateca Nacional sea una realidad en pocos meses más. Su existencia es impostergable: el acervo audiovisual argentino necesita bóvedas con condiciones climáticas adecuadas, necesita salas para la difusión incesante, necesita espacios de consulta para investigadores, documentalistas y curiosos. Cuando todo ello exista, este ciclo ya no tendrá razón de ser porque habrá cumplido su cometido y se verá potenciado en ese resultado.
Fernando Martín Peña

malba.cine

Películas
El tenorio tímido (EUA, 1924) de Fred Newmeyer y Sam Taylor, c/Harold Lloyd, Jobyna Ralston, Richard Daniels, Carlton Griffin. 80’ aprox.

La dificultad de ver sus películas ha opacado la figura de Harold Lloyd, el tercer gran genio que tuvo la comedia muda junto con Chaplin y Keaton. De todos ellos, fue el de mayor éxito comercial y, como observó después Preston Sturges, el que mejor capturó el optimismo norteamericano previo al crack bursátil de 1929. Al igual que sus pares, fue un maestro de la pantomima y se especializó en un tipo de comedia que solía iniciarse en el costumbrismo (hay mucho de americana en la descripción de los ambientes pueblerinos que habita Lloyd) y culminaba en increíbles secuencias de suspenso. El ejemplo más famoso es la escalada de un rascacielos en El hombre mosca (1923), pero casi todas sus películas terminan en situaciones igualmente memorables.

En El tenorio tímido, Lloyd interpreta a un joven sastre incapaz de acercarse a una mujer sin tartamudear. La timidez lo lleva a escribir un supuesto diario con una serie de conquistas imaginarias, que eventualmente lo lleva a lograr una conquista real. En la escena culminante, que es en sí misma una obra maestra de puesta en escena, coreografía y suspenso, Lloyd debe salvar a su amada y corre a su rescate utilizando varios automóviles, un tranvía, una autobomba, un carro, una motocicleta y un caballo.

Hace décadas que esta película no puede verse en fílmico en Argentina. Se exhibirá en copia nueva, recientemente adquirida por la Filmoteca Buenos Aires, con acompañamiento de música en vivo compuesta e interpretada por Matías Mango y Fernando Kabusacki.

Sergio, el idiota (Mockery, EUA, 1927) de Benjamin Christensen, c/Lon Chaney, Barbara Bedford, Ricardo Cortez, Mack Swain. 80’ aprox.

El título de estreno en Argentina, Sergio, el idiota, designa al protagonista del film (interpretado por el gran Lon Chaney), un campesino bruto de la Rusia zarista que llega a sufrir en carne propia los sinsabores de la lucha de clases. El título original se traduce como “burla” y es lo que sirve como detonante para que el idiota de Sergio permita que unos bolcheviques malvados le pongan ideas revolucionarias en la cabeza, tras haberse hecho azotar por defender a una aristócrata. El costado político de la trama está bastante desdibujado —nunca se llama a las cosas por su nombre—, pero por suerte el argumento no se limita a arengar contra el sucio trapo rojo: casi todos los aristócratas resultan ser tan mala gente como los bolcheviques. Christensen (el director de Haxan o La brujería a través de los tiempos) desarrolla el tema en términos de melodrama de acción, con masacres revolucionarias y contrarrevolucionarias, persecuciones sexuales, torturas físicas y todo tipo de humillaciones clasistas.

Entre las escenas más características de Christensen se destaca el cruento inicio, con montones de cadáveres, y un momento muy al estilo Buñuel —que seguramente se habrá divertido mucho viendo esta película— en el que Sergio el Idiota adora los pies de su amada. Por si alguien duda de lo idiota que es Sergio, en una escena culminante Christensen se ocupa de sobreimprimir la palabra “IDIOTA” varias veces sobre la frente de su protagonista. En términos formales, el film tiene un tono más europeo que norteamericano, lo que no sólo se explica por Christensen sino por la presencia del productor Erich Pommer, que fue responsable del mejor cine mudo germano.

Este film no se exhibe en fílmico en Argentina desde su lejana fecha de estreno. Se verá en copia nueva, adquirida recientemente por la Filmoteca Buenos Aires, con acompañamiento de música en vivo interpretada por Fernando Kabusacki y Matías Mango. Texto de Diego Curubeto.

Crimen y castigo (Crime and Punishment, EUA, 1935) de Josef von Sternberg, c/Peter Lorre, Edward Arnold, Marian Marsh, Tala Birell, Gene Lockhart. 88’.

Tras dar por terminada su larga asociación profesional con Marlene Dietrich, el realizador Josef von Sternberg tomó una decisión curiosa: abandonó los estudios Paramount, donde había podido montar a todo lujo sus costosas fantasías con Marlene, y se fue a la Columbia, que en ese entonces era una productora mucho más pequeña, para realizar con un presupuesto modestísimo esta versión, necesariamente sintética, de la monumental novela de Dostoyevsky. El resultado no tuvo ningún éxito comercial en su momento y sigue siendo uno de los films menos vistos de su director, pero es también uno de los más interesantes porque representó su último intento serio por hacer en el cine norteamericano algo más afín al gusto europeo.

El bajo presupuesto no fue un problema, porque Sternberg ya había demostrado lo que podía lograr con nada en su ópera prima, la producción independiente Cazadores de almas (1924). Por otra parte, el tono claustrofóbico —con ecos expresionistas— benefició el tratamiento visual del tema, que esencialmente se debate en el alma de su protagonista Raskolnikov. Pero el acierto mayor fue lograr que ese personaje fuese interpretado por Peter Lorre, quien por ese entonces procuraba apartarse de la imagen de asesino psicótico con la que había saltado a la fama en M de Fritz Lang. Aunque obviamente Raskolnikov también es un asesino, sus motivaciones son muy distintas de la locura y le permitieron una creación sutil y compleja, con algunos de los insólitos rasgos de humor que desplegaría famosamente después en sus películas junto a Sydney Greenstret. Se verá en copia nueva, rescatada por la Filmoteca Buenos Aires.

El huracán (The Hurricane, EUA, 1937) de John Ford, c/Dorothy Lamour, Jon Hall, Mary Astor, Raymond Massey, Thomas Mitchell, C. Aubrey Smith, John Carradine. 102’.

En la década del ’30, se estaba lejos de las profecías mayas, y sin embargo se estrenaron varias películas con catástrofes diversas, incluyendo San Francisco (un terremoto) y En el viejo Chicago (un incendio). En ese contexto, el productor Sam Goldwyn emprendió El huracán, que podría haber sido un film convencional como éstos pero no lo fue, sencillamente porque cayó en manos de John Ford.

En el film, aparece planteada en términos arquetípicos la tensión entre la civilización y lo salvaje que el director trabajará en profundidad después en muchos de sus westerns. En términos formales, Ford trasladó a varias de sus películas de este período la influencia de los cineastas alemanes de la década previa y, en este caso particular, su modelo más evidente parece haber sido Tabú, la obra maestra de F. W. Murnau: también aquí hay una pareja de nativos de la Polinesia que no puede amarse porque una fatalidad lo impide y porque la civilización sólo parece ser una fuente de corrupción que conspira contra ellos. Y también aquí aparece la idea del paraíso perdido, aunque el destino no encarna en un sacerdote pagano que debe llevar a cabo un mandato ancestral (como en Tabú) sino en una fuerza natural terrible que, de pronto, transforma el paraíso en un infierno de destrucción y muerte.

Hace años que este film de John Ford no puede verse en fílmico en Argentina. Se exhibirá en copia nueva, adquirida recientemente en el exterior por la Filmoteca Buenos Aires.

Los verdes paraísos (Argentina, 1947) de Carlos Hugo Christensen, c/Guillermo Battaglia, Aída Luz, Carlos Thomson, Eduardo Cuitiño. 88’.

El director argentino Carlos Hugo Christensen suele ser recordado por la eficacia de sus policiales (La muerte camina en la lluvia, Si muero antes de despertar, No abras nunca esa puerta), por la puesta en escena de sus comedias (La pequeña señora de Pérez y su secuela) o por la intensidad sexual de sus melodramas (Safo, Los pulpos). En comparación, Los verdes paraísos es un film inclasificable, cuyo relativo olvido ha sido atribuido al fracaso de su estreno comercial y éste, a su vez, al presumible error de haber otorgado el protagónico a Guillermo Battaglia, que no tenía peso estelar. Sin embargo, es muy difícil imaginar a un actor más adecuado para el papel.

El tema procede de un cuento de Horacio Quiroga: un hombre atraviesa un extenso período de tiempo en estado inconsciente, durante el cual abandona la mediocridad de su existencia, se transforma es un escritor célebre y conquista a una joven hermosa. Al volver en sí, padece primero la incertidumbre lógica de la amnesia y después comienza a sentirse, insólitamente, un usurpador de logros ajenos. Como en todos los films donde debió lidiar con tensiones emocionales desgarradoras y profundas, Christensen despliega la imaginación visual necesaria para volver aparente un drama que es personal y abstracto. Un prodigioso empleo de la luz, la preferencia por la expresividad de los rostros y la violencia con que se vuelven visibles los espectros interiores del protagonista son algunos de los rasgos más destacados de esta obra mayor que merece revisarse. Se exhibirá en una copia tomada de los negativos originales (hoy perdidos), que pese a su antigüedad se encuentra prácticamente nueva y fue rescatada en el exterior por la Filmoteca Buenos Aires.

El extraviado (Der Verlorene, Alemania, 1951) de Peter Lorre, c/Peter Lorre, Karl John, Renate Mannhardt, Johana Hofer. 97’.

El actor húngaro Peter Lorre se volvió célebre al interpretar a un compulsivo asesino de niños en M, de Fritz Lang, en 1931. Luego, continuó su carrera en Inglaterra y se radicó en Estados Unidos, donde apareció en decenas de films como protagonista o como actor de reparto, muchas veces haciendo papeles de loco. Terminada la Segunda Guerra Mundial, Lorre decidió volver a Alemania, y allí quiso llevar adelante un proyecto propio como director, que además protagonizó, escribió y coprodujo. El extraviado es, por un lado, la demostración cabal de que el talento de Lorre trascendía en mucho los límites que le imponía la industria norteamericana; por otro, es un film excepcional en el contexto del mediocre y conformista cine alemán de la posguerra. En la peripecia de su personaje aparece actualizada toda la desesperación y melancolía que veinticinco años antes se manifestara a través del expresionismo, pero que en esta nueva posguerra no encontraba ninguna salida artística.

Lorre retomó y renovó algunos motivos de M, pero no hizo una remake sino una obra personal y compleja, cuya falta de complacencia la volvió maldita de inmediato. Su fracaso comercial desalentó posibles iniciativas de exportación y, desde entonces, El extraviado quedó en la historia del cine como una rareza prácticamente desconocida. Muchos años después de la muerte de Lorre fue redescubierta, y hoy se la considera un clásico, pese a lo cual nunca había sido vista en fílmico en Argentina, hasta que el coleccionista Christian Aguirre, miembro de la Filmoteca Buenos Aires, obtuvo una copia en excelente estado.

Día de justicia (Decision at Sundown, EUA, 1957) de Budd Boetticher, /Randolph Scott, John Carroll, Karen Steele, Valerie French, Noah Beery, Jr. 77’.

La premisa es semejante a la de la mayoría de los westerns de Anthony Mann: un hombre (Randolph Scott) llega a un pueblo buscando vengarse de otro (John Carroll), a causa de cierto hecho innombrable cometido en el pasado. Pero pronto ese drama personal se desplaza hacia la responsabilidad colectiva que comparte el pueblo por aceptar la corrupción de sus jerarcas. Por su parte, la caracterización del antagonista crece hasta volverse tan interesante como la del protagonista, y Scott comienza a comprender que sus motivos para vengarse son muy discutibles.

Los westerns que dirigió Budd Boetticher con Randolph Scott se volvieron legendarios en la historia del género por su concentración dramática y su desmitificación de ciertos arquetipos, pero hace años que resulta imposible verlos porque la mayor parte de ellos fue producida por el propio Scott en forma independiente y hoy nadie parece saber dónde han ido a parar. Ni siquiera Martin Scorsese logró encontrar una buena copia de uno de ellos (The Tall T, estrenada aquí como Ganó perdiendo) cuando quiso incluirlo en su Personal Journey Through American Movies. Ver este film en una copia nueva, con todos los colores en su sitio, constituye por lo tanto un pequeño acontecimiento.

Obras maestras del terror (Argentina, 1960) de Enrique Carreras, c/Narciso Ibáñez Menta, Lilian Valmar, Osvaldo Pacheco, Inés Moreno, Carlos Estrada, Narciso Ibáñez Serrador, Silvia Montanari. 115’.

Éste es un film excepcional en varios sentidos. Lo es en la vastísima obra de Enrique Carreras, que en ninguna otra oportunidad puso tanto empeño formal como el que se advierte aquí. El esfuerzo probablemente se explique por el perfeccionismo del protagonista Ibáñez Menta y de su hijo Ibáñez Serrador, que solían tener injerencia en lo que hacían y también solían expresar su disgusto cuando no la tenían (como hizo reiteradamente Ibáñez Menta al referirse a sus experiencias con Manuel Romero). En el cine argentino, resultó también excepcional la incursión en el género de horror gótico, al mejor estilo de las películas que la Universal había producido en la década del ’30 y apartándose deliberadamente del color y los golpes de efectos más explícitos que ensayaba por esos años la productora británica Hammer. Muy rara vez el cine argentino produjo después algo en la misma línea y —discutiblemente— nunca de manera tan lograda como en este film.

Pero lo más curioso es, como han observado los historiadores Alejandra Portela y Raúl Manrupe, que al adaptar tres relatos de Edgar Allan Poe (El extraño caso del Sr. Valdemar, El tonel de amontillado y El corazón delator) Carreras y ambos Ibáñez se adelantaron apenas (y sin saberlo) a la serie de adaptaciones de Poe que dirigió Roger Corman en Estados Unidos y que también incluye una antología de relatos (Cuentos de terror, 1962) con versiones de El tonel… y Valdemar.

El negativo original de este film se ha perdido. La copia que se exhibe fue rescatada por la Filmoteca Buenos Aires y es, hasta donde se sabe, la única que existe en Argentina completa y en buen estado.

Miss Muerte (Ídem. / The Diabolical Dr. Z, España / Francia, 1966) de Jesús Franco, c/Mabel Karr, Estella Blain, Fernando Montes, Guy Mairesse, Howard Vernon. 86’.

En la década del ’60, antes de sumergirse en un verdadero huracán de producciones de bajísimo presupuesto en el que puede encontrarse un poco de todo, Jesús Franco hizo algunos de los films más auténticamente extraños y sugestivos del cine de terror europeo, arrimando a la reprimida producción española a los entusiastas excesos que los italianos practicaban por esos mismos tiempos.

Miss Muerte, escrita por el director en colaboración con Jean-Claude Carrière, combina la influencia del exquisito George Franju con las enseñanzas de Orson Welles (de quien Franco fue asistente). Como ha escrito el crítico Pedro Calleja: “Ataviada con un collant que le enmarca todo el cuerpo desnudo y está sugestivamente decorado por un motivo arácnido que anida su centro mismo en el sexo de la joven, Nadia / Miss Muerte / Estella Blain pertenece a una rara categoría de Mujer Fantástica: mezcla de Jekyll y Hyde en femenino, mujer araña de largas y envenenadas uñas, maniquí revivido con fines perversos y Bella con alma de Bestia”. Se exhibirá en copia nueva y versión completa, gestionada por APROCINAIN a partir de un negativo adquirido en el exterior por Fabio Manes.

Ultimátum nuclear (Twilight’s Last Gleaming, Alemania / EUA, 1977) de Robert Aldrich, c/Burt Lancaster, Richard Widmark, Charles Durning, Melvyn Douglas. 146’.

Ultimátum nuclear se ha convertido, por distintos motivos, en una suerte de película “maldita” dentro de la filmografía de Aldrich. Film de producción alemana, realizado en 1977 y de una duración original de 146 minutos, sufrió demoras para su estreno tanto en los Estados Unidos como en Europa. En Argentina, se estrenó en 1981 como El día que estalló el infierno, en una versión de 118 minutos, la misma que recorrió Europa, aunque en Francia redoblaron la apuesta y se exhibió con apenas 91 minutos. En la película, un general de la Fuerza Aérea norteamericana, enviado a prisión por sus cuestionamientos a sus superiores, escapa junto con otros convictos y decide ocupar una base de misiles. El film (en el que no existen personajes femeninos) se desarrolla esencialmente en dos espacios: el lugar donde están atrincherados los convictos y la Casa Blanca, donde el presidente, sus ministros y asesores militares deciden cuáles son las conductas a seguir. Aldrich opone estos dos espacios a través de la tensión física de las escenas que trascurren en el lugar donde están las armas, expuestas a través de un montaje más rápido y crispado, y la tensión “psicológica” que se suscita en la Casa Blanca, desarrollada a través de planos más largos, con un notable uso de los silencios.

A eso debe sumarse la que ha sido, posiblemente, la mejor utilización de la pantalla dividida, aplicada en las escenas más tensas del relato. Alternando momentos de un suspenso casi intolerable con otros más intimistas y reflexivos, Aldrich construye una obra de enorme potencia desde el punto de vista político, en la que vislumbra con claridad cuál es el auténtico poder en los Estados Unidos, ya señalado por el presidente Eisehower en 1961: el complejo militar industrial, capaz de crear una guerra para su propio provecho. Texto de Jorge García.

REPOSICIONES

El gabinete del Dr. Caligari (Das Kabinett des Doktor Caligari, Alemania, 1920) de Robert Wiene, c/Werner Krauss, Conrad Veidt, Friedrich Feher, Lil Dagover. 60’ aprox.

El expresionismo pictórico irrumpió en el cine de la mano de este film, concebido originalmente como una metáfora crítica sobre el poder del Kaiser, que había enviado a su pueblo a matar y ser muerto en la guerra mundial. Aunque el agregado de un prólogo y un epílogo invirtieron exactamente los términos de esa metáfora, anulado su sentido, el film se convirtió —por pura fuerza estética— en un hito insoslayable. Se exhibirá en copia nueva gestionada por APROCINAIN, con aporte de las empresas Kodak y Cinecolor, con música en vivo, compuesta e interpretada por la National Film Chamber Orchestra que coordina Fernando Kabusacki.

Nosferatu (Nosferatu, eine Symphonie des Grauens, Alemania, 1922) de Friedrich W. Murnau, c/Max Schreck, Alexander Granach, Grete Schröder. 80’ aprox.

El primer gran film de vampiros fue en realidad una versión bastante libre de Drácula, la novela de Bram Stoker. Libre no sólo porque Murnau cambió los nombres de los protagonistas (Drácula pasó a llamarse Orlok, por ejemplo), sino porque su visión del mito del vampirismo difería bastante de la del autor inglés. Aquí, el vampiro es ante todo un equivalente de la peste, y su mordida enferma y mata, pero no contagia el vampirismo. Pese a esos y otros cambios, la viuda del escritor advirtió enseguida cuál era la fuente del film y ganó una demanda a sus productores, que debieron destruir negativos y copias. Por suerte para la historia del cine, el film sobrevivió a la justicia y se transformó en un clásico. Se verá en copia nueva, con música en vivo, compuesta e interpretada por la National Film Chamber Orchestra.

El maquinista de la general (The General, EUA, 1926) de Buster Keaton y Clyde Bruckman, c/Buster Keaton, Marion Mack, Glen Cavender, Joseph Keaton. 80’ aprox.

Durante la guerra de secesión norteamericana, un tren del bando sureño es secuestrado por espías del norte, pero el maquinista burlado no se resigna a perder la locomotora de sus amores y emprende la persecución. Esta comedia de simetría perfecta y movimiento perpetuo está, curiosamente, basada en un episodio real. Se verá con música en vivo, compuesta e interpretada por la National Film Chamber Orchestra.

El dinero (L’argent, 1928) de Marcel L’Herbier, c/Pierre Alcover, Henri Victor, Marie Glory, Brigitte Helm, Alfred Abel, Raymond Rouleau, Jules Berry. 120’ aprox.

A partir de una novela de Zola, el director L’Herbier logra lo imposible: realizar un film apasionante sobre algo tan poco poético como la bolsa de valores. Toda clase de artilugios fueron necesarios para sus complejísimos movimientos de cámara, pero el mayor mérito del film no está en esas proezas técnicas sino en la pertinencia dramática de cada una de las ideas formales. El resultado es uno de los films más sorprendentes —y menos vistos— del período mudo. Se verá en copia nueva, con música en vivo, compuesta e interpretada por la National Film Chamber Orchestra.

El cazador de tigres (Where East Is East, EUA, 1929) de Tod Browning, c/Lon Chaney, Lupe Vélez, Lloyd Hughes, Estelle Taylor. 70’ aprox.

Como en todos los films que hicieron Tod Browning y Lon Chaney, éste no se inscribe en el género fantástico (u horror) sino en una forma peculiar de melodrama que el dúo practicó hasta volverla casi un género autónomo, con pasiones desquiciadas que evolucionan y se ramifican con su propia lógica, exacerbada por el contexto exótico. Aquí hay una mujer fatal, de sensualidad irresistible (interpretada por la sugestiva Estelle Taylor), cuya villanía sólo se equipara con su belleza. Por otra parte, hay una pareja joven, inocente y feliz (Vélez, Hughes), amenazada por la siniestra dama. Y finalmente está Lon Chaney, que se dedica a capturar animales en la jungla para luego venderlos a circos occidentales. Este film no puede verse en fílmico en Argentina desde su lejana fecha de estreno. Se exhibirá en copia nueva, adquirida recientemente por la Filmoteca Buenos Aires, y musicalizada en vivo por la National Film Chamber Orchestra.

El pan nuestro de cada día (City Girl, EUA, 1930) de Friedrich W. Murnau, c/Charles Farrell, Mary Duncan, David Torrence, Edith Yorke, Anne Shirley. 90’ aprox.

Esta historia de amor entre una chica de la ciudad y un joven campesino, complicada a causa de la severidad del padre del muchacho, fue concebida muda, pero cuando estuvo terminada la productora Fox decidió que la estrenaría parcialmente sonora, de modo que le cortó una media hora y le agregó escenas habladas que se filmaron sin intervención del director. Así se estrenó para decepción de público y crítica, bajó de cartel a las pocas semanas y nunca más fue vista. Durante décadas, se consideró que el pan nuestro de cada día era un film perdido, hasta que en 1970 se descubrió que la Fox aún conservaba la versión original muda, que de hecho era la que había circulado fuera de los Estados Unidos, y así el film pudo ser redescubierto y celebrado. Se verá esa versión, en copia nueva, adquirida recientemente por la Filmoteca Buenos Aires, con música en vivo de la National Film Chamber Orchestra.

El hombre de Arán (Man of Aran, Reino Unido, 1934) de Robert J. Flaherty, c/Colman "Tiger" King, Maggie Dirrane, Michael Dirrane, Pat Mullin, Patch "Red Beard" Ruadh. 76'.

La quintaesencia del cine documental según Flaherty es un viaje íntimo, expansivo y lírico al corazón de un pueblo de pescadores de las costas irlandesas. Rodada a lo largo de dos años en condiciones completamente alejadas de las prácticas industriales de los años ‘30, El hombre de Arán es un prodigio narrativo y fotográfico que hoy, a más de sesenta años de su estreno y en plena era de las imágenes generadas por computadora, se revela como poderosa herramienta de reconciliación con el realismo cinematográfico. Texto de Diego Brodersen

Una noche en la ópera (A Night at the Opera, EUA, 1935) de Sam Wood, c/Groucho Marx, Harpo Marx, Chico Marx, Kitty Carlisle, Allan Jones, Walter Woolf King, Margaret Dumont. 92’.

El primer largo de los Marx para la MGM es un clásico del cine cómico y funciona por el contraste natural que se establece entre el humor marxiano y el contexto aristocrático de la ópera. Aunque los hermanos le ceden parte de su protagonismo a una pareja romántica bastante insulsa, el film acumula escenas esenciales como la del camarote superpoblado, la de los muebles del hotel o el acrobático climax final.

Cuéntame tu vida (Spellbound, EUA, 1945) de Alfred Hitchcock, c/Gregory Peck, Ingrid Bergman, Leo G. Carroll. 111’.

Un hombre es perseguido por un crimen que no sabe si cometió, pues sufre de amnesia. El psicoanálisis resulta ser la única herramienta que permite descifrar las claves de esta atípica intriga policial, que cuenta con una escena onírica diseñada por Salvador Dalí y con una exquisita partitura compuesta por Miklos Rozsa. La copia nueva que se exhibe contiene un breve toque de color final, al igual que las copias originales, y fue cuidadosamente restaurada por Octavio Fabiano.

Dillinger (EUA, 1945) de Max Nosseck, c/Lawrence Tierney, Edmund Lowe, Anne Jeffreys, Eduardo Ciannelli, Marc Lawrence, Elisha Cook, Jr. 70’.

Dillinger es un ejemplo clásico de lo que podía lograrse desde la barricada relativamente imprevisible del cine de bajo presupuesto. Aunque fue producida por los hermanos King para la modestísima empresa Monogram, el film alcanzó tal impacto que obtuvo una nominación al Oscar por mejor libreto, distinción rarísima para un film tan económico. Hoy nadie se acuerda del director Max Nosseck, uno de los muchos artistas germanos que escaparon de su país debido al nazismo, pero su filmografía es intrigante porque contiene al comienzo comedias al estilo de Lubitsch (que además protagonizó), tres obras mayores del film noir (Dillinger, The Brighton Strangler y The Hoodlum) y el mejor film sonoro de Buster Keaton (Le roi des Champs Elysées).

El padre de la novia (Father of the Bride, EUA, 1950) de Vincente Minnelli, c/Spencer Tracy, Elizabeth Taylor, Joan Bennett, Leo G. Carroll. 93’.

Por cualquiera de los géneros que transite el cine de Vincente Minnelli, siempre podrá disfrutarse del refinamiento de su estilo visual, la precisión de su puesta en escena y un tema que aparece de manera recurrente en todas sus películas: el esfuerzo de los personajes por conciliar sus sueños con la realidad. Habrá quienes prefieran sus muy personales melodramas (es mi caso), otros se quedarán con sus musicales y algunos elegirán sus comedias. A este último género pertenece este film, en el que a través de los avatares por los que atraviesa una familia cuando la hija decide casarse, el director ofrece un ajustado retrato de las conductas de la clase media americana en los años de posguerra. Texto de Jorge García.

El sheik (Lo sceicco bianco, Italia, 1951) de Federico Fellini, c/Alberto Sordi, Brunella Bovo, Leopoldo Trieste, Giulietta Masina, Lilia Landi. 84’.

Una muchacha recién casada, enamorada platónicamente de un héroe de fotonovelas, tiene la oportunidad de conocerlo y poner a prueba sus ilusiones. Sordi, como el héroe en cuestión, se le aparece primero a la altura de sus fantasías en una escena de tono semi-fantástico que anticipa mucho del Fellini onírico posterior. Fue su primera película como realizador, tras participar en varios guiones y codirigir con Alberto Lattuada el film Luces del varieté.

Noche de circo (Gycklarnas afton, Suecia, 1953) de Ingmar Bergman, c/Ake Grönberg, Harriet Andersson, Hasse Ekman, Gudrun Brost. 93’.

Bergman llegó en 1953 a una aproximación cifrada de su obra posterior. Realizó Noche de circo apartándose de la empresa productora Svensk Filmindustri y apartándose también de una ambientación moderna. Su acción parece ocurrir a principios de siglo, en una aldea humilde y en un circo que no tiene siquiera los brillos que los circos suelen adquirir en la pantalla, sino la decadencia, la pobreza y la indigencia de una troupe trashumante que se exhibe para seguir viviendo. En un perspicaz análisis del film, Edgardo Cozarinsky señala que el circo fue elegido como el “mínimo común denominador” de toda actividad artística. Obliga al artista a exhibirse y a depender de su público, pero no tiene para su eventual fracaso las justificaciones de un logro estético y se constituye así en un ámbito propicio para subrayar la faz grotesca de ese fracaso, agregando la humillación física a la humillación moral. Por otro lado, Bergman coloca en intencionado paralelo el fracaso del amor, no sólo para el dueño del circo que es su protagonista, sino también para su amante, la ecuyere que lo acompaña. Texto de Homero Alsina Thevenet y Emir Rodríguez Monegal.

Bésame mortalmente (Kiss Me Deadly, EUA, 1955) de Robert Aldrich, c/Ralph Meeker, Albert Dekker, Cloris Leachman, Paul Stewart. 105’.

“Recuérdame”, le dice una rubia misteriosa al detective Mike Hammer, y poco después la matan y tratan de matarlo también a él. El hilo de la trama lleva al protagonista de un episodio a otro mientras se suceden asesinatos y la acción corre el riesgo de volverse incomprensible. No importa. Lo que importa es el tono dominante, que es el de la desesperación, justificada porque cuando la humanidad ha cometido ya todos los crímenes concebibles, sólo le falta hundirse alegremente en el infierno. El film circuló con dos finales distintos y la copia que se exhibe contiene ambos.

El séptimo sello (Det sjunde inseglet, Suecia, 1956) c/Max von Sydow, Gunnar Björnstrand, Nils Poppe, Bibi Andersson, Bengt Ekerot. 96’.

Surgido inicialmente de la pieza en un acto Pintura sobre madera, el guión original fue rechazado alguna vez antes de convertirse en esta especie de road movie en la que el hombre inicia el paradójico viaje metafísico hacia su propio fin. Oponiendo la razón a la fe y sublimando su propio miedo a la muerte, el director asegura: “Es una de las pocas películas que verdaderamente llevo cerca del corazón”. Texto de Natalia Taccetta.

Escrito en el viento (Written in the Wind, EUA, 1957) de Douglas Sirk, c/ Rock Hudson, Lauren Bacall, Robert Stack, Dorothy Malone, Robert Keith. 99’.

Rock Hudson debe reprimir su amor por Bacall porque ella se ha enamorado de Stack, que es su mejor amigo. Al mismo tiempo, debe rechazar el agresivo asedio sexual de Malone, hermana de Stack, que lo ama desde la infancia. Eventualmente, todos ellos deberán lidiar con sus correspondientes frustraciones de acuerdo con sus personalidades: mientras unos se reprimen, otros se pierden en el sexo y en el alcohol hasta el desastre final. Como en todos estos films, hay varias escenas memorables pero ninguna le hace sombra al baile desaforado de Malone, que Sirk contrapone a una muerte terrible.

Ascensor para el cadalso (Ascenseur pour l’échafaud, Francia, 1958) de Louis Malle, c/Jeanne Moreau, Lino Ventura, Maurice Ronet, Georges Poujouly, Yori Bertin, Jean Wall. 88’.

La premisa es característica del film noir: una mujer y su amante planean y ejecutan el asesinato del marido de ella, pero el destino interviene de modos imprevistos y lo complica todo. Antes que reflexionar sobre el lenguaje, como hacían sus contemporáneos de la Nouvelle vague, es evidente que a Malle le interesó lograr suspenso de manera clásica. Como él mismo afirmó después, el film surgió como resultado de su admiración por el estilo de Bresson y de su deseo de hacer una película como las de Alfred Hitchcock.

Yojimbo (Japón, 1961) de Akira Kurosawa, c/Toshiro Mifune, Tatsuya Nakadai, Eijiro Tono, Isuzu Yamada. 110'.

Es igual que Cosecha roja de Hammett pero con samurais. Toshiro Mifune hace que las dos bandas rivales de un pueblo se enfrenten hasta el exterminio total, en un extenso baño de sangre. Poco después, este film tuvo una versión pirata en forma de spaguetti western (Por un puñado de dólares, de Sergio Leone, con Clint Eastwood). En 1996, Walter Hill volvió sobre el tema con Entre dos fuegos, protagonizada por Bruce Willis. Pese a la dignidad de sus sucesores, el original de Kurosawa sigue siendo imbatible, en especial en la copia nueva en 35mm. rescatada por APROCINAIN.

El amor a los veinte años (L’amour à vingt anes / L’amore a vent’anni / Liebe mit zwanzig / Milosc dwudziestolatkow / Hatachi no koi , Francia / Italia / Alemania Federal / Polonia / Japón, 1962) de François Truffaut, Renzo Rossellini, Marcel Ophüls, Andrzej Wajda y Shintaro Ishihara, c/Jean-Pierre Léaud, Zbigniew Cybulski, Christian Dormer, Kojoi Furuhata, Cristina Gaioni. 120’.

El propio Truffaut ideó el tema y seleccionó a los otros realizadores. Un lugar común de la crítica establece que los films en episodios son desparejos. Eso dijeron en su momento de El amor a los veinte años, y más tarde la fama de Truffaut opacó al resto de los episodios. Una revisión contemporánea demuestra más bien que los distintos episodios de este compendio multicultural se enriquecen entre sí.

Alphaville (Francia, 1965) de Jean-Luc Godard, c/Eddie Constantine, Anna Karina, Akim Tamiroff, Howard Vernon, Christa Lang. 95’.

Demostración casi soberbia de cómo se puede armar un clima futuro a partir de decorados mínimos, autos normales o las calles de París reinventadas. Bastan los ángulos de cámara o la creación de escenas “shocking”, como la ejecución de disidentes que van cayendo en una piscina. Está la musa godardiana (Anna Karina), y una idea básica: el Amor triunfa sobre la frialdad de la deshumanizante computadora Alpha 60. Todo podría ser hasta un poco tonto de no mediar la presencia de Eddie Constantine y sus mejillas poceadas, que aportan el cruce refrescante con la “serie negra”. Texto de Elvio E. Gandolfo.

I pugni in tasca (Italia, 1965) de Marco Bellocchio, c/Lou Castel, Paola Pitagora, Mariano Masé, Liliana Gerace, Stefania Trogio. 105’.

Augusto quiere ser feliz y está por casarse, pero tiene un problema: su familia. Su madre es ciega y exige constantes cuidados; su hermano es epiléptico, su hermana también y además le profesa una adoración incestuosa. El aislado entorno donde todos viven, una antigua villa en decadencia, en las afueras de la ciudad, sólo contribuye a aumentar el clima desequilibrado y opresivo en el que Augusto se debate cada día. Hasta que se le ocurre una solución.

Si Antonioni y Fellini habían abordado ya en sus películas el tema de la decadencia de la burguesía italiana, Bellocchio decidió ir más lejos y mostrarla en avanzado estado de putrefacción.

Greetings (EUA, 1968) de Brian De Palma, c/Jonathan Warden, Robert De Niro, Gerrit Graham, Richard Hamilton. 88’.

Varios personajes habitan este film deliberadamente deshilvanado, que se compone de una serie de situaciones vinculadas únicamente por el tono satírico, por el estilo formal, por las eventuales relaciones entre los protagonistas. De Palma asegura que el cine de Jean-Luc Godard fue una influencia nítida sobre el film: “Sólo que nosotros evitábamos improvisar porque no teníamos suficiente película virgen para poder hacerlo. Pero esa espontaneidad, la idea de contar historias que te estaban sucediendo políticamente en aquel momento, con tus amigos, con tus compañeros de la universidad…Diría en ese sentido que Godard fue la mayor influencia”. Ello se nota además en la libertad para estructurar los distintos episodios y en el interés por la política, que en Greetings se expresa alrededor de dos temas principales que eran absolutamente contemporáneos: la guerra de Vietnam (que los protagonistas procuran evitar a toda costa) y el asesinato de Kennedy.

Melody (Gran Bretaña, 1971) de Waris Hussein, c/Tracy Hyde, Mark Lester, Jack Wilde, Roy Kinnear. 107’.

Dos niños se enamoran por primera vez, pese a las diferencias de clase, a la disciplina represiva del colegio y a las convenciones sociales. El film, escrito por Alan Parker, fue un éxito impensado en Argentina y convirtió en best-seller al disco con la banda sonora, que tiene temas de los Bee Gees, Richard Hewson y Crosby, Still, Nash & Young. Pero una revisión contemporánea demuestra además que ha soportado muy bien el paso del tiempo, en parte debido al carisma juvenil de sus protagonistas y en parte por un realismo casi documental, que logra ser incisivo sin ostentaciones.

Gritos y susurros (Vikningar och rop, Suecia, 1972) de Ingmar Bergman, con Harriet Andersson y Liv Ullmann. 91’.

El punto de partida es la agonía de una mujer ante sus dos hermanas y su sirvienta, pero esa base sencilla y lineal se ve interrumpida por una serie de secuencias que en parte consisten en recuerdos de las protagonistas y en parte representan fantasías que sintetizan sus más profundas angustias y temores, y una común incapacidad para expresar afecto. Pocas veces el primer plano ha sido utilizado con tanta concentración dramática, gracias a la elocuencia de un elenco prodigioso. La copia nueva que se exhibe, procesada por Juan José Stagnaro, recupera las sutilezas de la fotografía de Sven Nykvist a partir del negativo utilizado en el momento de estreno en Argentina. Una curiosidad en los títulos del film es el nombre de Roger Corman, que fue su distribuidor internacional.

The Crazies (EUA, 1972) de George A. Romero, c/Lane Carroll, W. G. McMillan, Harold Wayne Jones, Lloyd Hollar. 103’.

Un avión del ejército que transporta una vacuna sobre la que están experimentando se cae cerca de Evans City, una pequeña ciudad del estado de Pennsylvania. El resultado es que la gente enloquece por culpa de la vacuna y se desata una ola de violencia incontenible, que deriva en una intervención del ejército y en la posible matanza de toda la ciudad para ocultar lo sucedido. Cine político de alto voltaje. Texto de Jorge Bernárdez y Sebastián Rotstein.

Un día muy particular (Una giornata particolare, Italia / Canadá, 1977) de Ettore Scola, c/Sophia Loren, Marcello Mastroianni, John Vernon, Francoise Berd. 110’.

El día particular del título es el 8 de mayo de 1938, cuando tiene lugar un desfile en Roma para celebrar la visita de Hitler a Mussolini y a sus aliados italianos. Todos los habitantes de un enorme edificio de departamentos asisten a la celebración con excepción de Antonietta (Sophia Loren), exhausta madre de seis hijos, Gabriele (Marcello Mastroianni), un descastado homosexual, y la temperamental encargada del edificio (Françoise Berd). Scola yuxtapone con habilidad las conductas amables y protectoras de esa mujer y ese hombre con el comportamiento histérico y detestable de las masas cautivas en la adoración por Hitler. La actriz Sophia Loren logró aquí su mejor trabajo desde Dos mujeres (La ciociara, De Sica, 1960) y Mastroianni es, como siempre, su igual en todo sentido. Texto de Frederic y Mary Ann Brussat.

 

> Comente esta nota

Comente esta Nota y Participe.


El portal del barrio de Palermo Palermonline. Noticias de Prensa independiente. Noticias para la Colección Historica Independiente. Construimos la Historia. Adherido a la Red de Medios Digitales. Miembro del Registro de Medios Vecinales de Comunicación de la Ciudad. Paute publicidad en Palermonline.com.ar La Guia de Empresas y Servicios simplemente funciona.

Copyleft éstas notas pueden ser reproducidas libremente- total o parcialmente (siempre que sea con fines no comerciales)- aunque agradeceríamos que citaran la siguiente fuente: http://www.palermonline.com.ar

diarios viejos

2010 Año del Bicentenario Argentino. Palermonline.com.ar El Medio Digital de Información del Barrio de Palermo.
http://palermonline.com.ar/ index.html
https://twitter.com/ palermonline
http://barriodepalermo. blogspot.com/
http://www.facebook.com/pages/ palermonline/56338272261
Hazte fan
CONTACTO CON PALERMONLINE.
info@palermonline.com.ar


diarios viejos



 

PUBLICIDAD EN PALERMONLINE

Programas para Publicar Publicidad en el Portal del Barrio de Palermo.

Publicar en la Guía de Palermo