News 23123122222344 1

100 días de Javier Milei en Argentina

El primer mandato del Gobierno de Javier Milei en Argentina, caracterizado por un enfoque liberal-libertario, ha generado controversia y opiniones divididas en la sociedad argentina. Durante los primeros 100 días, se han implementado medidas de ajuste en el Estado, incluyendo despidos masivos, una devaluación significativa del tipo de cambio y intentos de privatización de empresas públicas. Estas acciones han provocado protestas y una fuerte represión policial, exacerbando las tensiones sociales.

A pesar de las promesas de «paciencia y confianza» por parte de Milei para percibir los beneficios económicos de estas reformas, la aprobación del presidente ha disminuido, mientras que su reprobación ha aumentado. Milei es visto por muchos ciudadanos como honesto pero autoritario, y se expresa incertidumbre y pesimismo sobre el rumbo del país.

La dinámica del déficit cero, implementada por el ministro Caputo para aliviar la presión inflacionaria, ha resultado en una recesión que amenaza con convertirse en una depresión económica. La caída en la recaudación fiscal ha generado nuevos desafíos para el Gobierno, que se ve obligado a realizar recortes adicionales para adaptarse a los menores ingresos. Esto plantea interrogantes sobre la sostenibilidad a largo plazo de estas políticas, especialmente en relación con los recursos destinados a provincias, jubilados y pensionados.

El presidente Milei se presenta como un político singular, abrazando una ideología anarco-capitalista y adoptando un enfoque pragmático en la búsqueda de sus objetivos. Sin embargo, su experimento político enfrenta incertidumbres sobre su viabilidad y las consecuencias para el estado de bienestar en un país con problemas de pobreza y desigualdad. A pesar del respaldo de algunos sectores políticos, el futuro del gobierno de Milei sigue siendo objeto de debate y preocupación en Argentina.

RING RAJE
Los primeros 100 días de la gestión presidencial de Javier Milei en Argentina fueron marcados por una serie de acontecimientos relevantes, incluyendo el tratamiento de la Ley Ómnibus y su posterior rechazo, así como el mantenimiento del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), a pesar de no haber obtenido la aprobación en el Senado. Hubo tensiones con gobernadores y la rápida rotación de varios funcionarios que se sumaron al equipo libertario, solo para luego dimitir o ser despedidos.

La salida más destacada en la última semana fue la del secretario de Trabajo, Omar Yasin, quien expresó sorpresa al enterarse de su despido en una entrevista televisiva, donde el presidente Milei anunció su destitución. También se destacó la dimisión de Armando Guibert, secretario de Transformación del Estado y Función Pública, y la salida del jefe de la Casa Militar, Alejandro Guglielmi, reemplazado por Sebastián Ignacio Ibañez.

En fechas anteriores, hubo otras renuncias significativas, como la de Sebastián García de Luca, secretario de Articulación Federal en el Ministerio de Seguridad, quien renunció en desacuerdo con la escalada del conflicto con los gobernadores. También renunció Daniel Mariano Ibáñez, subsecretario de la Pequeña y Mediana Empresa, y Ricardo Schlieper, subsecretario de Deportes.

Además, el presidente Milei exigió la renuncia del titular de la Anses, Osvaldo Giordano, y de la secretaria de Minería, Flavia Royón, tras el fracaso en la aprobación de la ley ómnibus. Guillermo Ferraro, ministro de Infraestructura, fue despedido luego de filtrar frases dichas por el presidente en una reunión de Gabinete. También renunció Iñaki Gutiérrez, encargado de las redes sociales de Milei, tras un incidente con la cuenta oficial de la Casa Rosada.

TODO MAL

Las declaraciones sobre la situación social del país fueron hechas por el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, quien señaló que las medidas de ajuste llevadas adelante por el presidente Javier Milei «afectan a los sectores más vulnerables y a los más pobres».

«Desde hace años se viene diciendo que la inflación es el impuesto de los pobres y se cree que la Argentina tiene esta enfermedad que no se termina de ir nunca, del mismo modo que se sabe que el ajuste afecta a los sectores más vulnerables y a los más pobres», expresó en declaraciones radiales.

En la misma línea, una expresión del Papa Francisco fue utilizada para indicar que hace falta «construir y tener una economía de rostro humano», por lo que se remarcó: «Me gusta aquella expresión de Francisco, cuando nos convocaba a tener una economía con rostro humano. Se tiene que ponerle rostro humano, nuestros hermanos que más sufren tienen nombre y apellido, son hermanos, no se puede ser indiferente. Los ajustes y todo lo que estamos viendo en este tiempo afecta a los más pobres y es duro», se sostuvo.