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8 de marzo: Ni Una Menos y verdurazo frente al Congreso serán donados al pueblo

En el marco de las acciones impulsadas por los feminismos y organizadas durante las asambleas de Ni Una Menos para el 8 de marzo, se llevará a cabo el próximo viernes a las 16 un verdurazo frente al Congreso, donde más de 3.000 kilos de verdura serán donados para el pueblo por las Mujeres de la Tierra.

La postura del Poder Ejecutivo, según fue expresada en una rueda de prensa por el vocero presidencial Adorni, será la de descontar el día de trabajo para los empleados públicos que adhieran a las actividades. «No tomamos represalias con nadie, solo hacemos cumplir la ley. Ya lo dijimos con los paros, pero lo repetimos. Hay que cumplir con los horarios laborales y las responsabilidades de cada uno. Si eso se cumple, estamos a favor de cualquier manifestación que promueva los derechos», expresó el funcionario.

«En este contexto de crisis y hambre que nos está llevando Milei, las mujeres campesinas estamos totalmente abandonadas por el Estado, lo que lleva a una situación donde muchas familias tienen que dejar su quinta y salir a buscar otras changas porque les resulta imposible pagar los montos de inversión y alquiler para producir», expresó Carolina Rodríguez, vocera y referente de la Plata de Mujeres de la Tierra. Pese a este complejo contexto, la concepción feminista tiene como una de sus bases que «la salida es colectiva». Por eso, al igual que otras organizaciones campesinas, brindaron esta propuesta, mientras que como contracara, desde el Ministerio de Capital Humano frenaron la asistencia alimentaria a todos los comedores del país y el Presidente sostuvo, durante un discurso en un colegio al que asistía que «el concepto es que la asistencia social deje de ser darle el pescado a la gente y enseñarle a pescar, es decir, enseñarles a ser individuos, enseñarles a ser libres, es decir que cada uno esté en condiciones de aprender a tener su propio alimento y autosustentarse».

Según informaron en un comunicado, las productoras denuncian que los costos para poder trabajar en el campo han afectado fuertemente su actividad. Como resultado del tarifazo, pagan más de $100.000 de luz y más de $100.000 de alquiler por hectárea, sin incluir vivienda ni agua. Además, las semillas son importadas y se comercializan en dólares, por ejemplo, una semilla de tomate ronda los $300 cada una.

“Hoy, libre mercado para nosotras significa pérdida, es que nos paguen $300 el kilo de morrón cuando en la verdulería la gente termina pagando ese kilo a $2.000”, agregó Rosalía Pellegrini, referente de la organización.

Por otro lado, en el texto se plantea que ante la profundización de la crisis económica, se agudiza la situación de violencia de género al interior de las familias rurales.

“El campo es un territorio mayoritariamente masculinizado. El acceso a los alquileres, maquinaria y camiones suele estar en manos de los varones. Ante una situación de mayor empobrecimiento es más difícil que las mujeres rurales pongamos fin a relaciones violentas. Es importante dimensionar que la violencia económica va de la mano con la violencia de género”, añadió Pellegrini.

Por ello, las mujeres trabajadoras de la tierra siguen exigiendo al Estado que avance en la regularización del acceso a la tierra. Además, reclaman que la Red de promotoras rurales de género se encuentre sin apoyo ni contención del Estado. Por otro lado, denuncian que hasta el momento no obtuvieron respuesta de las autoridades ante los desastres climáticos producidos en Corrientes como en el cinturón hortícola platense.

La Asociación de Mujeres de la Tierra es una organización de mujeres rurales y campesinas de todo el país que producen alimento y plantas nativas y cuidan los territorios y su biodiversidad.