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Alfonso Reyes se erige majestuosa en el Jardín de los Poetas del Rosedal

Alfonso Reyes en el Jardín de los Poetas del Rosedal

En el Jardín de los Poetas, un área olvidada dentro del Parque Tres de Febrero en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se encuentra una majestuosa estatua de Alfonso Reyes. Este espacio es un rincón especial que combina historia, belleza y significado.

Ubicación: El Jardín de los Poetas está dentro de los límites del Parque 3 de Febrero, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se encuentra cerca de las calles Serrano y Jorge Luis Borges.
Estatua de Alfonso Reyes: La estatua de Alfonso Reyes se alza como un homenaje a este destacado escritor y poeta mexicano. Su presencia en el jardín es un recordatorio de la riqueza cultural y literaria que se entrelaza en este espacio.

¡Una escultura de Alfonso Reyes se erige majestuosa en el Jardín de los Poetas del Rosedal de Buenos Aires, Argentina! Este espacio dedicado a la belleza de la poesía y la naturaleza ahora cuenta con la presencia inmortal del ilustre escritor mexicano.

La estatua, esculpida con maestría, captura la esencia y el espíritu de Reyes, con su mirada penetrante y su postura serena. Situada entre los exuberantes rosales del jardín, la escultura invita a los visitantes a detenerse y reflexionar sobre la obra y el legado literario del poeta.

Alfonso Reyes, uno de los más grandes exponentes de la literatura mexicana, es recordado aquí en Buenos Aires, uniendo a través de su obra a dos culturas hermanas. Sus versos, tallados en piedra junto a la escultura, sirven como recordatorio de su genio creativo y su profunda conexión con las palabras.

Los visitantes del Jardín de los Poetas ahora pueden disfrutar de la presencia eterna de Alfonso Reyes, inspirándose en su poesía mientras se sumergen en la belleza de la naturaleza que lo rodea. Esta escultura es más que una obra de arte; es un tributo al poder perdurable de la palabra y al impacto perdurable de un gran escritor.

Alfonso Reyes, reconocido como uno de los más grandes escritores mexicanos del siglo XX, nació el 17 de mayo de 1889 en Monterrey, Nuevo León, México, y falleció el 27 de diciembre de 1959 en la Ciudad de México. Su legado literario abarca una amplia gama de géneros, incluyendo ensayos, poesía, narrativa, crítica literaria y traducciones.

Reyes fue un intelectual prolífico y polifacético que dejó una huella indeleble en la literatura hispanoamericana. Su obra se caracteriza por su profundidad, erudición y estilo refinado. Entre sus obras más destacadas se encuentran:

«Visión de Anáhuac» (1917): En este ensayo, Reyes ofrece una perspectiva crítica y reflexiva sobre la historia y la identidad de México.

«La Cena» (1928): Una novela corta que explora temas como la religión, la moralidad y la vida cotidiana a través del diálogo entre Jesucristo y sus discípulos en la última cena.

«Cartones de Madrid» (1920): Una serie de crónicas sobre la vida cultural y social de Madrid, donde Reyes vivió durante varios años como diplomático.

«Cuestiones estéticas» (1926): Una colección de ensayos en los que reflexiona sobre diversos aspectos del arte y la estética.

Además de su propia producción literaria, Alfonso Reyes fue un destacado promotor cultural y diplomático. Se desempeñó como embajador de México en Argentina, Brasil y Uruguay, donde contribuyó al fortalecimiento de los lazos culturales entre México y otros países latinoamericanos.

Su profundo conocimiento de la lengua y la literatura española e hispanoamericana lo convirtió en una figura influyente en el ámbito académico. Reyes también destacó como traductor, llevando al español obras clásicas de la literatura universal.

La obra de Alfonso Reyes sigue siendo estudiada y admirada en la actualidad, y su legado perdura como uno de los pilares de la literatura mexicana y hispanoamericana.

ANTECEDENTES DEL JARDIN DE LOS POETAS.
El Jardín de los Poetas tiene su origen en la derogación de una medida. El 29 de octubre de 1924 se inauguró en el Rosedal un busto de bronce con la imagen del poeta y periodista Olegario V. Andrade que, así, fue el primer «habitante» del jardín. El jardín es una porción del Rosedal, o Rosaleda, sobre el que sí hay datos precisos: de 34.000 m2, está delimitado por las avenidas Del Libertador, Iraola, Infanta Isabel y Pedro Montt. Desde 1973, un sector constituyó la Plaza Holanda, pero en 1988 se redujo el espacio de aquélla, quedando desde entonces fuera de los límites del paseo.

Ese diseño original data de principios del siglo XX. Fue Joaquín Anchorena, intendente de la Ciudad entre 1910 y 1914, el que impulsó la creación de una “roseraie” o jardín de rosas en Buenos Aires, muy influido por los jardines parisinos. El encargado de concretarlo fue el ingeniero agrónomo Benito Carrasco, discípulo y sucesor de Carlos Thays al frente de la Dirección de Parques y Paseos. Para construirlo, se eligió un predio de 3,4 hectáreas ubicado entre las avenidas Infanta Isabel, Iraola y Pte. Pedro Montt, dentro del Parque Tres de Febrero. En ese mismo lugar, durante la Exposición Industrial del Centenario de 1910 habían estado emplazados los pabellones de las provincias. La obra del Rosedal tomó apenas seis meses , entre el 5 de mayo y el 22 de noviembre de 1914. Plantaron 14.650 rosales de 1.189 variedades que iban del blanco níveo al rojo sangre y fueron colocados según su la armonía y el contraste de sus colores. El paseo fue completado con una larga pérgola de estilo griego bordeando el lago, un templete y un embarcadero. También con un puente de arquitectura helénica , que hoy es uno de los sellos característicos del Rosedal y sirve para ingresar desde la Avenida Infanta Isabel. Lo inauguraron el 24 de noviembre de 1914, cuatro meses después del estallido de la Primera Guerra Mundial y como una expresión tardía de la Belle Epoque porteña.

En 1920, cuando en el país existía un regreso a las raíces hispánicas, surgió la idea de anexarle un jardín de estilo español . El encargado de proyectarlo fue Eugenio Carrasco, hermano de Benito y sucesor de éste como Director de Paseos, que propuso estanques con agua, fuentes rectangulares con vertedores en forma de ranas, y fuentecitas con pilas y surtidores. Este sector del paseo se completó en octubre de 1929, cuando el Ayuntamiento de Sevilla le regaló a Buenos Aires el Patio-Glorieta Andaluz. Hoy se lo conoce como Jardín de los Poetas, porque hay emplazados 26 bustos de poetas y escritores, entre ellos Antonio Machado, Benito Pérez Galdós y Federico García Lorca, argentinos como Jorge Luis Borges, Alfonsina Storni y Enrique Larreta, y latinoamericanos como Amado Nervo, Alfonso Reyes, Miguel Angel Asturias y José Martí. Con los años, el paseo se deterioró por el descuido y el abandono. En 1989 se hicieron algunos arreglos en el puente principal y la pérgola. Y en 1994, YPF se hizo cargo del Rosedal y llevó a cabo una restauración que llevó dos años. Instalaron un sistema de riego y recrearon el jardín de rosas original, siguiendo los planos de 1914. En 2008 se hizo la última restauración, también a cargo de YPF, padrino del paseo. Colocaron 5.000 nuevos rosales y pusieron en valor plantas, senderos y monumentos, que desde ayer están reconocidos oficialmente como parte de la cultura de la Ciudad.