Artémides Zatti

El Papa proclamará santo a Artémides Zatti

Artémides Zatti santo!

El Papa proclamará santo a Artémides Zatti, el enfermero de los humildes de la Patagonia

Artémides (en italiano, Artemide) era hijo de Luis Zatti y Albina Vecchi; tenía 7 hermanos. Como muchos italianos de esa época, eran campesinos pobres que ingresaron a Argentina para escapar del drama del hambre y la desocupación en Europa. Entre los miles de familias que llegaron al puerto de Buenos Aires el 9 de febrero de 1897 estaba la familia Zatti. Luego se trasladaron a Bahía Blanca,  donde se encontraba su tío Juan Zatti con su familia.

Artémides Joaquín Desiderio María Zatti (Boretto, Reggio Emilia, Italia, 12 de octubre de 1880 – Viedma, Río Negro, Argentina, 15 de marzo de 1951)  fue un religioso y enfermero ítalo-argentino, proclamado beato por la Iglesia católica el 14 de abril de 2002 por el papa Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro de la Ciudad del Vaticano. Su sobrino, el sacerdote salesiano Juan Edmundo Vecchi, llegó a ser rector mayor de la Congregación Salesiana entre 1996 y 2002.

El 18 de febrero de 1911 Artémides Zatti profesó como salesiano coadjutor del Hospital y, luego de la muerte del P. Garrone en 1913, como vicedirector, administrador y enfermero.  A pesar de tener esos cargos, nunca dejó de moverse en bicicleta, visitando a los enfermos sin importar el horario o la distancia, el viento o el frío (constantes en la Patagonia Argentina) siempre como enfermero del Colegio San Francisco de Sales, del Colegio de las Hermanas de María Auxiliadora, del Círculo de Obreros Católicos y de la cárcel. Fue el ángel protector de todos los desamparados de «su Hospital».

El monumento compuesto de una figura central que recuerda al enfermero y director del hospital San José -el único que en su tiempo existía en toda la Patagonia- y dos bajo relieves que complementan la escultura, ocupan hoy un sitio que ha sido concebido para que los pacientes del hospital Zatti y las personas que deben concurrir al nosocomio para acompañar a familiares y amigos.

En 1914 recibió la ciudadanía argentina en la ciudad de La Plata, donde además le entregaron el título en la Universidad como “Idóneo en Farmacia”. Su tarea prosiguió de manera firme y estoica; nunca una queja, nunca un descanso. Trabajó durante 48 años en el Hospital San José.

El 19 de julio de 1950 cayó de una escalera, y en ocasión de ese accidente se manifestaron los síntomas de un cáncer que él mismo diagnosticó. Continuó con el cuidado de su misión durante unos meses hasta que su enfermedad lo incapacitó, aunque mantuvo su lucidez hasta el final. Falleció el 15 de marzo de 1951 a los 70 años de edad.

Sus restos descansan y son venerados en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en el Instituto San Juan Bosco de Viedma.

Artémides trabajó en una fábrica de baldosas. Frecuentaba la Parroquia Nuestra Señora de la Merced en Bahía Blanca, atendida por salesianos. El contacto con aquellos extraordinarios hijos de Don Bosco hizo madurar en el joven inmigrante la vocación religiosa y el deseo de ser él también sacerdote. Allí conoció al Padre Carlos Cavalli éste lo instó a ingresar al aspirantado de Bernal para formarse como salesiano, el 19 de abril de 1900.

Un año más tarde, contrajo tuberculosis. Artémides atendió en esos días al Padre Ernesto Giuliani, sacerdote salesiano que murió de tuberculosis el 4 de enero de 1902 en Bernal. Por este motivo viajó a la ciudad de Viedma para curarse. Allí conoció al padre Evasio Garrone y por medio de éste Artémides le hizo una promesa a la Virgen María si se curaba de su mal. La promesa consistía en que se consagrará al cuidado de los enfermos en el Hospital San José de Viedma.

Repuesto de su enfermedad comenzó con su largo peregrinar como enfermero de los pobres. A medida que transcurría el tiempo, su fama de santidad creció y con ello la del servicio a los más humildes, tanto así que el 23 de mayo de 1915 publicó en el semanario católico “Flores del Campo” un escrito con el lema de su vida “Creí, prometí, sané”. Ya como enfermero iniciado, en 1902 tuvo a su cuidado a otro “santo” argentino, Ceferino Namuncurá. El 5 de marzo de 1903 comenzó a trabajar como encargado de la Farmacia “San Francisco de Sales” del hospital San José.

El Patrono de la ciudad de Viedma será canonizado en la Plaza San Pedro. Una delegación de sacerdotes salesianos del centro y sur del país participará de la ceremonia encabezada por Francisco. El proceso para su canonización inició en 1977 y en 2002 lo beatificó Juan Pablo II.

El enfermero ítalo-argentino Artémides Zatti, conocido por su labor en la Patagonia al servicio de las personas necesitadas durante los inicios del siglo XX, y que enfocó su labor en «las casas humildes de las periferias», será proclamado Santo este domingo por el papa Francisco con una ceremonia en la Plaza San Pedro luego de que el Vaticano confirmara un milagro atribuido a su intercesión.

Nacido en Boretto (Regio Emilia, Italia) el 12 de octubre de 1880, Zatti vivió en Argentina desde 1897 hasta su muerte en 1951, en donde desarrolló una carrera como enfermero que lo acercó a los más necesitados a partir de su incorporación al movimiento de los Salesianos de Don Bosco.

Su pasión por el trabajo en la Patagonia lo llevó incluso a obtener la ciudadanía argentina en 1914.

A más de 70 años de su muerte y cuando se encamina a ser proclamado santo, Zatti es reconocido en su Viedma adoptiva con un monumento y, desde 1975, le da su nombre al hospital regional.

«Artémides conoció a los salesianos en Bahía Blanca, donde había llegado en 1897 junto con su familia. Lamentablemente, muchos inmigrantes perdían el valor de la fe, absorbidos por el trabajo y los problemas que encontraban. Pero los Zatti, gracias a Dios, fueron una excepción», recordó este sábado el papa Francisco.

Al recibir a un grupo de salesianos que participarán de la canonización, recordó que luego el enfermero se trasladó a Viedma.

«En esa pequeña porción de tierra de la Patagonia donde transcurrió la vida de nuestro beato, volvió a escribirse una página del Evangelio: el Buen Samaritano encontró en él un corazón, unas manos y una pasión, principalmente para los pequeños, los pobres, los pecadores y los últimos», destacó el Sumo Pontífice.

De cara a la ceremonia que encabezará el papa Francisco este domingo desde las 10.15 locales (5.15 de Argentina), el Vaticano resaltó en el libreto oficial de la ceremonia al que accedió Télam la figura de Zatti como alguien que «amaba servir a quienes no tenían nada, en las casas humildes de las periferias».

«Para atender a los enfermos en su domicilio recorría la ciudad en bicicleta e, incluso, cruzaba Río Negro para llegar a Patagones. Vestido con la bata y llevando el maletín con medicinas e instrumentos, sostenía el manubrio con una mano y con la otra desgranaba las cuentas del Rosario», plantea un tramo de la biografía que lo presenta la Santa Sede.

Zatti, que había sido declarado beato por Juan Pablo II en 2022, será canonizado luego de que se reconociera el milagro logrado a través de su intercesión en la curación de un hombre que sanó de un «ictus isquémico cerebeloso derecho, complicado con lesión hemorrágica voluminosa», en agosto de 2016 en Lipa, Filipinas.

El milagro, sin explicación médica según el informe del tribunal canónico que lo aprobó, se dio con la curación repentina del paciente que ya había sido trasladado a su domicilio para pasar sus últimas horas con sus familiares luego de estar internado más de diez días por una hemorragia cerebral.

La Santa Sede atribuye al hermano del paciente, también salesiano, el rezo a Zatti que derivó en el milagro por el que el «enfermero de los pobres» será declarado Santo.

Siempre cercano a las personas con necesidades, Zatti llegó a estar en cárcel por dar asistencia sanitaria a un preso y trató al también salesiano Ceferino Namuncurá.

Años después, el propio Francisco se mostró «impresionado» por su vida dedicada a los pacientes patagónicos más necesitados.

Fue también en Argentina en donde Zatti obtuvo su «Credencial Profesional», emitida por la Secretaría de la Salud Pública con el número de matrícula de enfermero N° 07253.

Tras una vida ayudando a las poblaciones de la zona de Viedma en la que se había instalado, alcanzó la certificación oficial en la Universidad Nacional de La Plata en 1948, a sus 67 años, ya que durante más de medio siglo se había dedicado antes a ayudar a los enfermos con una certificación de 1917, que lo declaraba «Idóneo» en Farmacia.

Viedma se prepara para la beatificación de Zatti.

La vida de entrega de Zatti comenzó casi al inicio del siglo pasado: A los 20 años ingresó como seminarista en la casa de formación de los salesianos en la localidad bonaerense de Bernal, donde cuidó a un sacerdote con tuberculosis y contrajo la enfermedad.

En 1902 fue enviado al hospital de San José, en Viedma, donde mientras se recuperaba rezó para sanar y prometió una vida de entrega y servicio si se recuperaba. Según sus biografías, es en ese momento promete dedicar su vida al cuidado de los enfermos.

«Creí, prometí, curé», fue su frase de cabecera para explicar su inmersión en el mundo de la fe y el cuidado de los necesitados. Según las crónicas sobre su actividad, recorría en bicicleta los pueblos y localidades vecinas para llevar ayuda y medicamentos.

En 1908, ya recuperado, fue admitido a ingresar en la Congregación Salesiana como hermano coadjutor, donde se ocupó de la farmacia anexa al hospital, la única del pueblo.

Zatti es el patrono de la ciudad de Viedma.

«El 18 de febrero de 1911 hizo la profesión perpetua como salesiano laico y enseguida se puso a trabajar con los enfermos, primero distribuyendo las medicinas, y luego en la gestión de todo el hospital de Viedma», lo recuerda el Vaticano en la biografía oficial.

Zatti, desde ese rol, amplió el lugar hasta transformarlo en el primer hospital de la Patagonia argentina. En 1950, tras cuarenta años de vida consagrada al servicio de los enfermos de la zona de Viedma y Carmen de Patagones, especialmente los más pobres, Zatti se cae de una escalera y es obligado al reposo. Después de unos meses se manifestaron los síntomas de un cáncer y murió el 15 de marzo de 1951.

El proceso para su canonización inició en 1977 y en 2002 lo beatificó Juan Pablo II.

Con la ceremonia que encabezará Francisco, Zatti se convertirá en el tercer Santo «argentino», tras Héctor Valdivieso, quien desempeñó su sacerdocio en la ciudad de Buenos Aires y fue canonizado en 1999 tras ser asesinado en la Revolución de Asturias española de 1934, y luego de José Gabriel Brochero, el «cura gaucho» canonizado por Jorge Bergoglio en 2016.