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Axel Kicillof y Javier Milei conflictos de la política

En el caso de Kicillof y Milei, ambos tienen un gran potencial, pero también tienen algunos problemas que deben superar. Kicillof debe aprender a ser más conciliador y menos confrontativo. Milei, por su parte, debe aprender a ser más respetuoso y menos arrogante.


Si ambos políticos pueden superar estos problemas, podrían ser una fuerza positiva para la política argentina.

Relación entre Axel Kicillof y Javier Milei es una de las más conflictivas de la política argentina actual. Los dos políticos representan dos polos opuestos del espectro ideológico, con Kicillof siendo un peronista de izquierda y Milei un libertario de derecha.

La tensión entre ambos se remonta a la campaña presidencial de 2023, cuando Milei criticó duramente el gobierno de Kicillof, acusándolo de ser responsable de la crisis económica que atraviesa el país. Kicillof, por su parte, respondió a las críticas de Milei acusándolo de ser un «populista» que solo busca generar caos.

La tensión entre ambos políticos se ha intensificado en los últimos meses, con ambos arremetiendo constantemente contra el otro. En diciembre de 2023, Kicillof llamó a Milei «un peligro para la democracia». En enero de 2024, Milei acusó a Kicillof de ser «un corrupto».

La mala relación entre Kicillof y Milei ha tenido un impacto negativo en la política argentina. La polarización entre ambos políticos ha dificultado el diálogo y el consenso, lo que ha contribuido a la crisis política que atraviesa el país.

Algunas de las razones de la mala relación entre Axel Kicillof y Javier Milei son:

Diferencias ideológicas: Kicillof es un peronista de izquierda, mientras que Milei es un libertario de derecha. Estas diferencias ideológicas son irreconciliables, lo que hace difícil que los dos políticos lleguen a acuerdos.
Conflicto de intereses: Kicillof es el gobernador de la provincia de Buenos Aires, mientras que Milei es un político opositor. Esto genera un conflicto de intereses, ya que los dos políticos tienen que competir por el mismo electorado.
Personalidades conflictivas: Tanto Kicillof como Milei son personas con personalidades conflictivas. Kicillof es conocido por ser un político polémico y confrontativo, mientras que Milei es conocido por ser un político provocador y arrogante. Estas personalidades conflictivas hacen que la relación entre ambos políticos sea aún más difícil.
Es difícil predecir cómo evolucionará la relación entre Axel Kicillof y Javier Milei en el futuro. Sin embargo, es probable que la tensión entre ambos políticos continúe, lo que seguirá teniendo un impacto negativo en la política argentina.

Las malas ondas históricas entre el gobernador de la provincia de Buenos Aires y el presidente de la República Argentina tienen sus raíces en los tiempos fundacionales de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Desde el vamos, Buenos Aires se mandaba con la economía y la política, creando bardo con las demás provincias.

Las peleas entre Buenos Aires y el resto de las provincias eran por dos cosas grandes:

El quilombo político: Buenos Aires quería mandar en todo, controlar el gobierno central y ser la jefa. Las provincias, en cambio, defendían su autonomía y decían «ni en pedo» a ser subordinadas.

La movida económica: Buenos Aires era re fan del libre comercio y exportar materias primas. Las provincias, en cambio, preferían cuidar sus propias movidas, promoviendo la industria y la agricultura.

Estos quilombos explotaron fuerte entre 1853 y 1861, durante la Confederación Argentina. En ese tiempo, Buenos Aires se hizo la pista libre y soberana, negándose a darle bola al gobierno central. Terminó en una guerra civil, que ganó Buenos Aires, y se unió a la Confederación.

Pero ni con eso se arreglaron las cosas entre Buenos Aires y las provincias. En 1862, Bartolomé Mitre, gobernador de Buenos Aires, se mandó de presidente. Era re unitario y su gobierno era puro centralismo. Esto generó más lío con las provincias, que se sentían discriminadas y subordinadas a Buenos Aires.

Los problemas entre Buenos Aires y las provincias se re picaron durante la época de Juan Manuel de Rosas, entre 1835 y 1852. Rosas, un caudillo federalista, quería unir a las provincias bajo su mandato, y Buenos Aires era el centro de su poder.

La caída de Rosas en 1852 trajo algo de calma política a Argentina. Pero las broncas entre Buenos Aires y las provincias no se arreglaron. En 1861, la guerra civil entre Buenos Aires y la Confederación terminó con la victoria de Buenos Aires y su entrada a la Confederación.

Desde ahí, las relaciones entre Buenos Aires y las provincias han sido como un tira y afloja constante, aunque a veces se han puesto de acuerdo. En general, Buenos Aires ha sido la jefa en economía y política, lo que ha creado líos y tensiones.

Algunos de los bifes más grandes entre el gobernador de Buenos Aires y el presidente de Argentina son:

Guerra civil de 1852-1861: Buenos Aires no quería saber nada con el gobierno central, lo que llevó a una guerra civil que terminó con la victoria de Buenos Aires y su entrada a la Confederación.

La pelea por la capital: Buenos Aires no quería largar la ciudad como capital de la República, y esto armó un quilombo que se resolvió en 1880 con la federalización de la ciudad.

Economía al palo: Buenos Aires siempre tiró para el lado del liberalismo económico, exportando y eso. Las provincias preferían cuidar su movida, apostando a la industria y la agricultura.

La movida social: Buenos Aires ha sido históricamente más rica que las provincias, lo que armó desigualdades y más problemas.

Las malas ondas históricas entre el gobernador de la provincia de Buenos Aires y el presidente de la República Argentina son un espejo de las tensiones que han marcado la movida política argenta desde el principio.

Javier Milei usa cuentas falsas y fake news para hacer política por una serie de razones, entre las que se encuentran:

Para difundir su mensaje a una audiencia más amplia. Las redes sociales, y en particular Twitter, son un canal de comunicación muy efectivo para llegar a un gran número de personas. Las cuentas falsas y las fake news pueden utilizarse para amplificar el mensaje de Milei y llegar a personas que no lo conocen o que no están interesadas en su contenido.
Para atacar a sus oponentes políticos. Las fake news pueden utilizarse para dañar la reputación de los oponentes políticos y generar un clima de desconfianza hacia ellos. Milei ha utilizado esta estrategia para atacar a políticos de todos los partidos, incluidos el Frente de Todos, Juntos por el Cambio y la Unión Cívica Radical.

Para generar polémica y atención mediática. Las fake news suelen ser llamativas y controvertidas, lo que puede generar atención mediática para Milei y su mensaje. Esto es importante para un político que busca ganar visibilidad y posicionarse en el debate público.

En concreto, Milei ha utilizado cuentas falsas para difundir información falsa sobre sus oponentes, como que el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, lo apoyaba, o que el vicepresidente de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, había dicho que era un «fascista». También ha utilizado fake news para atacar a los medios de comunicación, acusándolos de difundir información falsa sobre él.

El uso de cuentas falsas y fake news por parte de Javier Milei ha sido criticado por diversos sectores, que lo consideran una práctica antidemocrática y que puede dañar la credibilidad de la política.