Bauhaus: La embajada alemana de Walter Gropius que no se construyó en Buenos Aires.

Turismo arqueológico en Buenos Aires.

¿Bauhaus en Argentina?

La Bauhaus que desapareció en Argentina antes de construirse. El diseño de Walter Gropius que nunca se construyó en Villanueva 1055. Hoy hablaremos de lo que no se hizo por problemas políticos.

Antecedentes

La década del 60 se presenta en Argentina como una trama que se articula en un clima de violencia política, tensiones partidarias, entre fracciones de la dirigencia Argentina que fueron desastrosas en todos los niveles y en el contexto internacional la Guerra de Vietnam, The Beatles, Asesinato de John F. Kennedy, Movimiento por los derechos civiles en los Estados Unidos de los ciudadanos negros, Festival de Woodstock, Revolución Cultural China, y la llegada a la Luna.

En este contexto se diseñó la casa del embajador de Alemania en Argentina que nunca se construyó en Argentina. Hoy a la distancia hubiera marcado un lugar en el mundo de la Arquitectura universal. ¿Por que no se derrumba el actual edificio y se vuelve al plano original?. Sería un acto de justicia para el mundo del diseño. Solo se trata de decisiones. Los políticos miserables  pasan las obras de arte finalmente quedan. Hoy el edificio actual de la embajada es realmente una porquería inmunda de la arquitectura.

«Este es el diseño de edificio virtualmente más hermoso que el profesor Gropius haya dirigido». Así describió un colega los planes para una residencia del embajador alemán en Buenos Aires. Un plan que nunca se realizó.

El arquitecto estrella y su equipo “The Architects Collaborative” (TAC) diseñaron una residencia elevada para el embajador de Alemania en Argentina, a fines de los años 60. Este fue uno de los últimos proyectos del cerebro de Bauhaus, a los 85 años de edad, y uno de sus mejores. Un golpe de la junta militar de 1976 lo retrasó, y un nuevo embajador descartó el proyecto. No todos los diplomáticos tienen buen gusto.

Los diseños de los arquitectos del TAC fueron criticados por las autoridades militares de Buenos Aires. Estaban preocupados porque el edificio bloquearía la vista del parque arbolado circundante. El argentino Amancio Williams sugirió una estructura con una residencia elevada y un área administrativa y de recepción subterránea. «Ponga la casa en los árboles», le dijo Gropius a su colega William Roesner.

TAC construyó un modelo elaborado de la residencia del embajador para su presentación. El modelo se presentó más tarde en una exposición itinerante de la Bauhaus en Buenos Aires en 1970. Estaba destinado al Archivo Bauhaus, pero desapareció en el camino. El antiguo arquitecto del TAC, William, Roesner todavía lo está buscando.

Inmediatamente después de unirse al TAC en diciembre de 1968, a Roesner se le asignó trabajar de la mano con Gropius en el proyecto de residencia del embajador. Fue un proceso de ajuste continuo y dibujo de nuevos diseños, como esta vista aérea, que finalmente fue aceptada. «Gropius siempre fue amable, no especialmente crítico», recuerda Roesner.

Alexander Cvijanovic, un veterano arquitecto del TAC, afirmará más tarde que la residencia del embajador era «el edificio virtualmente más hermoso surgido bajo el liderazgo del profesor Gropius». Roesner coincide: «Este habría sido un edificio excepcional para Gropius, una casa en los árboles». Pero no estaba destinado a ser realidad.

Roesner trabajó solo 6 meses con Gropius, antes de que el fundador de Bauhaus muriera en julio de 1969. La foto de Gropius con la rosa y el sombrero fue tomada en su fiesta de cumpleaños 85 en Harvard. La foto de Gropius con Roesner al frente (derecha) se tomó en la finca de Gropius, donde se llevó a cabo la reunión anual de arquitectos del TAC de ese año.

Walter Adolph Georg Gropius, Berlín, Imperio alemán, 18 de mayo de 1883-Boston, Estados Unidos, 5 de julio de 1969, fue un arquitecto, urbanista y diseñador alemán, fundador de la Escuela de la Bauhaus.

Los edificios de Gropius reflejan el más puro estilo de la Bauhaus, ya que están construidos con materiales nuevos, que les confieren un aspecto moderno, desconocido en aquella época. Sus fachadas son lisas y de líneas claras, y carecen de elementos ornamentales innecesarios. Con ello, Gropius ha sido uno de los creadores del llamado «estilo internacional» en la arquitectura.

Un proyecto reunió en Buenos Aires a Amancio Williams con Walter Gropius.

Un proyecto reunió en Buenos Aires a Amancio Williams con Walter Gropius. Ambos se habían conocido en Estados Unidos durante una estadía que el arquitecto argentino realizó entre 1955 y 1956 invitado por el Departamento de Estado norteamericano, para visitar distintas universidades y presentar sus trabajos. El maestro alemán se había asentado definitivamente en Estados Unidos como académico en Harvard y realizaba su actividad profesional como practitioner, que a partir de 1945 la desarrolló con el estudio TAC (The Architects Collaborative Inc.), al asociarse con jóvenes profesionales. Williams, treinta años menor, promediaba por aquél entonces una carrera que le había dado más prestigio que realizaciones: se lo consideraba un ejemplo de arquitecto fiel a los principios modernos, creativo e innovador, aunque con escasa producción construida.

A finales de los sesenta ambos fueron convocados por el gobierno de la República Federal de Alemania para proyectar en conjunto la sede de su Embajada en Buenos Aires. Para entonces, el libro Alcances de la arquitectura integral (Scope of total architecture) de Gropius —publicado en Argentina en 1956— ya llevaba cinco ediciones en español, señal del interés que había despertado y la vigencia que mantenía como referente en el ámbito local. La ocasión para Williams se presentaba como una excelente oportunidad para revertir esa condición de poca producción, además de destacar en su foja profesional que había trabajado con Walter Gropius así como lo había hecho a finales de los años cuarenta con Le Corbusier.

Como en la mayor parte de los eventos que jalonan la trayectoria profesional de Williams, el resultado no pasó de ser una gran experiencia en la que se produjo un proyecto innovador pero sin llegar a ser construido. Con un proceso cargado de incertidumbres, marchas y contramarchas que involucró a arquitectos argentinos, alemanes y norteamericanos, cuatro presidentes argentinos, dos de la República Federal Alemana con sus dos embajadores, y una importante cantidad de personalidades culturales y políticas de ambas partes.

CIRCUNSTANCIAS

Durante el gobierno del Dr. Arturo Illia (1963-1966), mediante una ley nacional y un decreto municipal (Nº 5086 del 5 de mayo de 1964)1 se habilitó el canje de un palacete de la Embajada de Alemania en Buenos Aires por una fracción de la Plaza Alemania en el barrio de Palermo, para la construcción de una nueva residencia para el embajador. En 1964, durante una visita al país del presidente Heinrich Lübcke, se colocó la piedra fundamental del futuro edificio. El 28 de junio de 1966 el Presidente Arturo Illia fue derrocado por un golpe de estado cívico-militar y asumió el mando nacional el General Juan Carlos Onganía. El 6 de abril de 1967 se firmó en la intendencia la escritura que daba la posesión del terreno al gobierno alemán, cuando el Intendente Municipal era el Coronel Francisco Schettini.

En medio de esas turbulencias institucionales, la diplomacia alemana reunió para su proyecto a dos arquitectos emblemáticos: Walter Gropius, que si bien contaba ya con una larga residencia y carrera profesional en Estados Unidos era un referente ineludible de la cultura arquitectónica alemana, y Amancio Williams, una figura argentina con prestigio internacional. Williams, al enterarse de la intención, tomó la iniciativa de invitar a Gropius cuando aún no había una decisión firme, y promovió las condiciones para que sucediera.

FUENTE:
https://www.dw.com/
http://www.iaa.fadu.uba.ar/ojs/index.php/anales/article/view/339/592#notas