Boca – River y la lluvia. La superfinal de Copa Libertadores tendrá un operativo de seguridad con 5000 policias

La superfinal de Copa Libertadores tendrá un operativo de seguridad con 5000 policias, que contará con medidas nunca antes vista en un encuentro deportivo.

El operativo se llevará a cabo desde este viernes a noche, de manera parcial, para estar totalmente desplegado el día del encuentro.

El Ministerio de Seguridad informó que habrá drones de la Policía Federal, que estarán trabajando en los tres anillos imaginarios de la cancha: en el aéreo, habrá helicópteros, drones y globos aeroestático con cámaras 360 que grabarán el estadio.

Además, habrá dos anillos terrestres, en el que participarán los canes preparados para detectar armas, bombas y estupefacientes, mientras que también estarán Infantería, Gendarmería y carros hidrantes.

En el anillo final, estará la Policía detectando entradas falsas y a quienes intenten ingresar algo inadecuado.

También habrá cámaras biométricas, que trabajan con pixeles negativos y positivos. La foto de estas cámaras logrará identificar a personas que cometieron un ilícito o tienen pedido de detención.

Habrá 5000 efectivos y se llevará a cabo tanto en Capital como en la Provincia, ya que se intentará controlar los micros que llegan desde el Conurbano.


Superficie mojada

El césped mojado antes de los partido puede evidenciar al que no tenga las condiciones de un futbolista ágil y técnico, pero enaltece al que sí lo es por naturaleza.

El campo húmedo intensifica el ritmo, eleva el nivel de juego, pues exige mayor precisión en el pase. Los futbolistas deben de estar más atentos, ya que el balón circula mucho más rápido. Si bien es cierto que el pasto de aquí, conocido como grama, es diferente al de los estadios europeos, que son menos espesos, lo cual hace que el esférico corra a mayor velocidad, con el césped mojado la velocidad es máxima.

En el fútbol, la calidad de la superficie de juego viene influida por la especie vegetal o la mezcla de especies, por la humedad del suelo, la compactación y textura del suelo, la tersura de las hojas en el momento del juego y también por la altura de corte de la hierba. El efecto se determina mediante la relación del balón con la superficie del campo, siendo las más importantes la altura del rebote y la rodadura de la pelota.

La altura del césped es uno de los indicadores de calidad de los campos de deporte. Existen incluso aparatos especiales para medir la altura de las hierbas.

Otro de los factores que afecta a la velocidad de la pelota es el desgaste de la hierba; así, en la zona de gol la distancia de rodadura es de 6 a un 36% mayor que en el área de córner y la humedad también afecta al balón: a más humedad, menos rebote y menor rodadura. De hecho, el rebote de la pelota también es menor si el césped es más alto.

En cuanto al tipo de césped, normalmente se utilizan las especies Poa pratensis, Lolium perenne, Festuca arundinacea y sus mezclas para los céspedes de los mejores campos de fútbol. Como curiosidad, la pelota bota más en el Lolium, al que sigue la Poa y rebota menos en la Festuca. Se plantan también otras especies, sobretodo en climas secos, como el Pennisetum clandestinum, el Cynodon dactylon o el Paspalum vaginatum, que soportan mejor la escasez de agua.

En fin, que las discusiones sobre la altura de corte y si se riega o no antes de jugar están plenamente justificadas. Las discusiones, no obstante, podrían llegar a tomar derroteros insospechados, aunque de momento, solo se centran en la siega y el riego, que es lo que ve a simple vista el personal profano en la materia.

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