El Malbec en Buenos Aires Argentina.

Bonarda, la cepa protagonista de vinos de calidad

Bonarda, la cepa de vinos comunes que pasó a ser protagonista de vinos de calidad

A partir del lunes el Fondo Vitivinícola promueve la semana de esa variedad tinta que es la segunda plantada en la Argentina luego del Malbec.

Con unas 15.162 hectáreas (83,5%), la provincia de Mendoza tiene la mayor cantidad de vides de la cepa del país.

Bonarda, la segunda variedad tinta plantada en la Argentina después del Malbec y durante mucho tiempo utilizada como base de vinos tintos comunes por sus altos rendimientos y su aporte de color, celebra en la actualidad su aptitud para mejorar vinos de corte y como varietal en vinos de calidad.

Del 1 al 7 de agosto, por segundo año consecutivo, se celebrará la Semana del Bonarda, iniciativa del Fondo Vitivinícola que reúne a bodegas y diferentes actores del sector con el objetivo de promocionar esta variedad con actividades en todo el país.

Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), en base a datos de 2020, con 18.153 hectáreas cultivadas (8,5% del total de vid del país), el varietal está presente en la mayoría de las provincias vitivinícolas de la Argentina.

Con unas 15.162 hectáreas (83,5%), la provincia de Mendoza tiene la mayor cantidad de vides de la cepa del país; seguida por San Juan, con 2.210 hectáreas (12,2%); y el resto de las provincias, con 781 hectáreas (4,3%).

En producción, con 2.123.369 quintales, la Bonarda representó 10,3% de la cosecha total en la vendimia 2020, sólo por detrás del Malbec y la variedad Cereza (perteneciente a los cepajes llamados criollos).

Entre los 5.071.538 hectolitros de vinos comercializados en 2020, 4,9% correspondió a Bonarda (166.288 hl en corte con alguna otra variedad y 79.782 hl de vino varietal puro), con incrementos significativos en las ventas en los últimos años.

Llegada al país con las corrientes inmigratorias de fines del siglo XIX e iniciado su cultivo en la región de Cuyo, esta variedad fue utilizada durante mucho tiempo como base de vinos tintos comunes por sus altos rendimientos por hectárea y su importante aporte de color; y para mejorar vinos de corte, especialmente con Malbec.

«Antiguamente este varietal era de consumo masivo o se usaba para cortes; últimamente ha ganado un prestigio importante y debemos trabajar fuertemente para fomentar la presencia de las botellas de Bonarda en los restaurantes», afirmó en ese sentido el intendente del departamento mendocino Gral. San Martín, Raúl Rufeil.

Ante el descubrimiento de su potencial enológico, se redujo la producción por hectárea, logrando una mejora de calidad, por lo que comienza su desarrollo como varietal del cual se elaboran vinos de alta calidad, explicó el INV en su último informe sobre la cepa.

En ese sentido, el enólogo de Algodón Wines Mauro Nosenzo aseguró a Télam que «es una variedad de gran potencialidad enológica en Argentina y, aunque nunca va a reemplazar al Malbec, es importante para blends, muy noble y manejable, la que más se adapta a hacer mezclas o cortes para vinos premium, e incluso como varietal».

Por su parte, el enólogo Jorge Rubio, de la bodega homónima, consideró que «a los productores les gusta porque es una variedad muy vigorosa que rinde muchos kilos por hectárea; aunque, cuando reducís el rendimiento de la planta, conseguís muy buena calidad».

«La Bonarda en Argentina siempre se usó para corte, porque daba buen rendimiento, sobre todo en el este, en San Martín y Santa Rosa; hoy hemos logrado una Bonarda ultra premium en Agrelo, en un terroir distinto, con otra altura, otro microclima y también otro manejo de finca, con mucho menos rendimiento pero mayor calidad«, afirmó Soledad Buenanueva, enóloga de Dante Robino.

Esta uva de vino tinto italiana, ancestro de la variedad francesa «Corbeau de Savoie», hoy es más abundante en la Argentina; y en 2011 el INV aceptó el nombre de Bonarda Argentina para referirse a esta variedad cultivada en el país.

Por ello, Nosenzo consideró «importante tenerla en vidriera porque se trata de una variedad argentina y con excelentes resultados».

«Es una variedad que no existe en Europa y eso nos da una ventaja, es un vino que se elabora sólo en nuestro país lo que es importante en los mercados globales», explicó Rubio

«Se logró elaborar una Bonarda de alta calidad y hoy no queremos que eso quede acá sino llegar cada vez más lejos», añadió Buenanueva.

Indicaron que hay un alza en las exportaciones de vino Bonarda (puro y con cortes), y citan que en el año 2020 se exportó el mayor volumen de toda la década al alcanzar un total de 56.000 hl, por un valor FOB de US$ 8,97 millones.

El principal destino de los vinos varietales puros en 2020 fue Canadá, seguido por Rusia.

Luego figuran Brasil, Francia y Estados Unidos; y para el Bonarda con cortes los principales destinatarios fueron: Irlanda, Reino Unido, República Checa, Paraguay y Bélgica.

Hoy la bonarda se encuentra más a menudo en el Nuevo Mundo, en California y Argentina.

En 2007 había solamente 2 hectáreas productivas de bonarda, la mayor parte en Saboya y el Jura, donde es mezclada con la persán. Un productor realiza un estilo varietal bajo la designación «Vin de Pays d’Allobrogie».

En Argentina, las 18,759 hectáreas de bonarda la convierten en la segunda uva tinta más plantada del país después de la malbec, y representa el 8% de los viñedos del país. La inmensa mayoría de las plantaciones están en la región vinícola de Mendoza, pero hay plantaciones significativas de esta variedad asimismo en La Rioja argentina y en la provincia de San Juan. Aquí la uva es usada para la mezcla (algunas veces con malbec o con cabernet sauvignon) pero igualmente para realizar un vino varietal que, según la experta en vinos Jancis Robinson, tiene potencial para tener una alta calidad.

La bonarda es una uva de vino tinto italiana que ha crecido históricamente en la región francesa de Saboya, al noroeste de Italia, pero que hoy es más abundante en Argentina. La primera mención de esta uva data de cuando los etruscos la plantaron por primera vez hace 3000 años en la región de Padania. A comienzos del siglo XIX y a finales de ese mismo siglo fue la uva tinta más ampliamente plantada en el este de Francia, país donde es conocida como douce noir.

La uva es conocida en California como charbono.

En California, esta vid se produce en cantidades muy limitadas, siendo considerada un «vino de culto» por la escasez y la devoción de sus conocedores.

En cualquier caso, los agricultores como Jim Summers, de la bodega Summers Estate del valle de Napa, describen a la variedad como «el Rodney Dagerfield del vino» y apuntan a que es una variedad difícil de vender.

Aunque las plantaciones de bonarda en Europa lindan con Italia y Francia, las investigaciones del ADN de variedades de uva en otras regiones vinícolas han revelado que esta uva está más extendida de lo que originalmente se creía.

En el año 2000, el análisis de ADN reveló que la uva llamada turca que crece en la región vinícola del Véneto desde principios del siglo XXI era realmente la bonarda. Esto llegó después del descubrimiento de que la uva de vino charbono de California, introducida en el valle de Napa como si fuera barbera por inmigrantes italianos a comienzos del siglo XIX, era también la bonarda. Investigaciones recientes confirmaron en 2008 que la bonarda argentina era la douce noir de Saboya. Es la segunda uva tinta más plantada en Argentina, después de la malbec.