Botón rojo: Más muertos, más infectados, aislamiento social, 1.090.000 desocupados más y el 58,5% flexibilizaría la cuarentena.

Desde el Gobierno ya definieron que en la nueva etapa de aislamiento social que se dará a partir del lunes en todo el país no se abrirán nuevos pasos fronterizos, se mantendrá el esquema de vuelos internacionales programados para repatriaciones o casos especiales y la dinámica de flujo de pasajeros del transporte público para el área metropolitana seguirá con restricciones y suspensiones en el uso de la tarjeta SUBE.

Alberto Fernández no descartó la posibilidad de volver a establecer una cuarentena estricta y graficó lo que se puede venir en la nueva etapa: “El botón rojo siempre está a mano porque la preservación de la salud siempre es lo más importante”, dijo.

Son 1.090.000 desocupados más

Con base a la información oficial aportada por el Indec y con los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), desde el Observatorio de la Deuda Social Argentina sostienen que como consecuencia directa de la crisis por la pandemia de coronavirus, la tasa de desocupación subió en Argentina de 10,4% en el primer trimestre del año a valores cercanos al 15,5% en el segundo trimestre (abril, mayo y junio).

Este aumento de 10,4% a 15,5% habría generado un a suba en la cantidad total de desocupados de 2,2 millones a 3,3 millones. Son 1.090.000 desocupados más, bajo el supuesto de una tasa de actividad sin variantes (47,1%). Los números son proyectados para un total de población económicamente activa de 19 millones de personas.

Mayoritariamente, de acuerdo a lo que resaltaron desde la UCA, son trabajadores que perdieron su trabajo en la crisis del coronavirus —unos 950.000 trabajadores—, aunque una parte de ellos habrían sido nuevos desocupados o ingresos al mercado de trabajo.

El Observatorio de la Deuda Social de la UCA también sostuvo que casi un tercio de estos trabajadores (300.000) habrían tenido como fuente de empleo un trabajo formal, asalariado o autónomo. Pero la mayor parte de los desocupados (más de 650.000 trabajadores) habrían sido trabajadores informales. Esto incluye cuentapropistas, no profesionales, trabajadores eventuales y empleos asalariados no registrados de pequeños y mediados emprendimientos.

De acuerdo al SIPA, en su reporte de mayo, entre el segundo trimestre de 2018 y el segundo trimestre de 2020, el número de trabajadores registrados se redujo en más de 450.000 ocupados. Más de dos terceras partes de esta baja se dio por el escenario de la pandemia de COVID-19 y el aislamiento social. Entre febrero y mayo de 2020, la pérdida fue de más 300.000 empleos formales: 149.000 puestos asalariados registrados privados, 148.000 monotributistas y autónomos, y 20.000 empleados de casas particulares.

Previo a la cuarentena, los datos de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec mostraron una situación en el mercado de trabajo no muy diferente de la del primer trimestre del año anterior. La tasa de desocupación había crecido de 10,1% en el período enero-marzo de 2019 a 10,4% para este año.

“La tasa de desocupación de comienzos de año fue la más alta de la última década, pero además lo que se observa es que en los últimos años el desempleo se movió en una banda que, tomando los promedios anuales, estuvo entre 8,2% y el nivel actual, señalando las restricciones existentes para crear empleo”, manifestó Nuria Susmel, economista de FIEL.

Susmel dijo que las mujeres y los jóvenes son quienes enfrentan mayores problemas al momento de encontrar empleo. La tasa de desocupación promedio de las mujeres se ubicaba, en el primer trimestre del año, 0,8 puntos por encima del promedio, mientras que la de los hombres era inferior en 0,7 puntos porcentuales.

Según nivel educativo, las tasas más altas están entre quienes cuantan con secundaria incompleta o superior y universitario incompleto. Para quienes tienen el tercer ciclo completo, la tasa se reduce a menos de la mitad del promedio.

Hasta el mes pasado de ayo, según datos de la AFIP, se habían perdido 280.000 puestos de trabajo registrados, es decir, el 3,4% del total. Pero esa cifra no incluye al sector informal. “La evidencia muestra que el sector informal ajusta más rápido en épocas de crisis, por lo que se podría esperar que el total de empleos perdidos haya alcanzado ya los 600.000″, señaló Susmel. De esta forma, si se mantiene la oferta de trabajo en los niveles actuales, la tasa de desempleo se estaría ubicando en 14% según las estimaciones de FIEL.

“De todos modos, dado que la cuarentena ha dificultado la búsqueda de empleo, es probable que la oferta, tal como se mide habitualmente, haya sido menor y por lo tanto el resultado sea que haya menos desempleados. Es evidente que esto no puede interpretarse como un buen indicador de la situación de empleo”, sostuvo la economista.

DICOTOMIA

El 58,5% de la población ha respondido ante una consulta que si fuera presidente flexibilizaría la cuarentena por coronavirus en el Argentina. Concretamente, el 33% haría al confinamiento  más flexible y el 25,5% lo levantaría sin dudarlo.

Se trata de un importante porcentaje que consolida en esta etapa. Contrariamente, el 26,2% la haría más dura y solo el 12% la dejaría igual que hasta ahora, que en total llegan al 38,2% de los encuestados en un estudio nacional realizado los primeros días de agosto por la consultora Synopsis.

Desde junio se ve una marcada baja sistemática del apoyo de la gente a las medidas para minimizar las consecuencias sanitarias de la pandemia. Actualmente, el 53,5 avalaba las medidas tomadas por el Presidente, un porcentaje que fue bajando con el paso del tiempo.

Del mismo modo creció notablemente la preocupación de la gente por la situación económica personal que atraviesa. Tras ser consultados si “en este momento, ¿qué le preocupa más: el coronavirus o su situación económica?”, quienes optaron por la opción “de mi situación económica” en junio fueron el 48,2%, pero en la última medición ese grupo aumentó casi diez puntos, llegando a 57,8%. En cambio la preocupación por el coronavirus disminuyó. Actualmente está en 39,3%, cuando en junio estaba en 47,5%.

Otra baja de importancia se constata con la evaluación de las medidas adoptadas por Alberto Fernández para enfrentar la pandemia. En tanto a finales de marzo la evaluación positiva estaba en 78,7%, ahora está en 40,8%. La evaluación negativa que a fines de marzo estaba en 4,3% viene creciendo, para alcanzar en esta última medición el 34,2%.

Con este marco es lógico que aumente la imagen negativa del Presidente que, por primera vez desde septiembre de 2019, es más alta que su imagen positiva. De hecho, la imagen positiva de Fernández está en 40,6%, en cambio su imagen negativa en 43,3%. La imagen neutra, es decir, los encuestados que no opinaron ni en forma positiva ni negativa del Presidente, está en el orden de 15,5%. Pero si no se incluye la respuesta neutra, y se distribuye en forma proporcional en las otras dos opciones, la imagen negativa está en 52,2% y la positiva en 47,2%.

Así mismo la evaluación del desempeño del Gobierno se expresa más negativa que positiva. Quienes lo tomaron de manera negativa fue el 44,3%, mientras que en forma positiva 42,1%. En forma neutra está en el orden de 12,9%.

Entre los principales inconvenientesque tiene el país, llama la atención que la mayoría eligió la corrupción, que alcanzó el 28%, cuando se trata de una agenda que no habla de situaciones de este Gobierno. El segundo problema es la inseguridad, que llega al 20%. En tercero y cuarto lugar se ubican la salud (16,7%) y el desempleo (15,5%).

Por último, también se resalta que frente alas elecciones de medio término previstas para el año 2021, el 47,5% expresó que votará a “otra fuerza política” y el 36,8% al Frente de Todos. Solo 15,7% se declaró indeciso, pero proyectándolos con el voto de 2019 el oficialismo podría ganar con el 40% de los votos si la oposición se fragmenta.

Sobre el tema, Lucas Romero recordó quiénes y con qué porcentaje ganaron las elecciones de medio término en comicios anteriores. En 1985, ganó Raúl Alfonsín con 43,5%, en 1993 ganó Carlos Menem con 42,5%, en 2005 ganó Néstor Kirchner con 39,0% y en 2017 ganó Mauricio Macri con 41,7%. “Las elecciones de medio término suelen tener una oferta electoral más fragmentada, por eso los niveles máximos de votos son bajos comparados con las presidenciales”, explicó el director de Synopsis. Y sostuvo que “hoy, con proyección de indecisos, el Frente de Todos podría estar alcanzando la barrera del 40% de votos”.