Buen día lunes. Bienvenidos a la eterna crisis cambiaria Argentina

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Se inicia la primera revisión del FMI en medio de convulsión política y cambiaria. Roberto Cardarelli, que lidera el grupo técnico del Fondo, verá por separado a Dujovne y a Caputo. Harán un monitoreo de números fiscales, inflación y reservas del BCRA. El contexto internacional no ayuda a los mercados emergentes: guerra comercial entre China y Estados Unidos, expectativa de suba de tasas de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), retiro de liquidez de la Fed para normalizar la hoja de balance y suba del dólar a nivel global.

Afirman que la crisis cambiaria no jaquea al sistema financiero local, tras el salto del dólar, no empeoraron los principales indicadores de solidez de los bancos: los depósitos del sector privado crecieron 12,9% en el segundo trimestre de 2018. En 2018 hubo un salto de 63% en el costo de financiamiento argentino. Las reservas cedieron más de USD 6.000 millones desde que llegó el préstamo del FMI. Los activos alcanzaron un récord de USD 63.270 millones el 22 de junio, cuando el organismo giró USD 15.000 millones. Ahora bajaron a USD 56.870 millones, aunque también cayó el stock de LEBAC. Más allá de las acotadas ventas oficiales para dar liquidez al mercado de cambios y los previstos pagos de vencimientos, buena parte de las divisas se fueron del sistema financiero local.

Luego de que el vienes la cotización del dólar quedara a pocos centavos de los $ 30, la moneda argentina arrancará la semana bajo una mayor presión por el desplome de la lira turca, que provoca un empeoramiento de la percepción general de los mercados emergentes. Turquía anunció el lunes una serie de medidas para frenar el hundimiento de su moneda, en un contexto de tensiones con Estados Unidos y de desconfianza de los mercados hacia el presidente Recep Tayyip Erdogan que denuncia un «complot». El mercado financiero argentino no encuentra ningún indicador del cuál asirse en medio de la turbulencia financiera. Este viernes, el riesgo país superó los 700 puntos básicos y lideró el aumento de la aversión por los activos emergentes. El riesgo país de Argentina subía abruptamente 70 unidades a 704 puntos básicos, su máximo nivel desde febrero de 2015.

En bancos y casas de cambio del microcentro porteño el dólar escaló a los $29,80 para la venta, unos 23 centavos por encima del récord de cierre del pasado 28 de junio ($29,57).

En un nuevo valor máximo histórico el billete de EEUU acumula un incremento de 57,5% en menos de ocho meses transcurridos de 2018.

El dólar se disparó un 4% ($1,1) el viernes a $ 29,85 en medio de una mayor demanda para cobertura debido al contexto de incertidumbre e inestabilidad y rompió con la tregua cambiaria del último mes. En ese contexto, un informe de Ecolatina arrojó que los depósitos del sector privado crecieron 12,9% en términos nominales en el segundo trimestre de 2018, lo cual disipó la idea de que la crisis cambiaria jaquea al sistema financiero local.

Apenas tres meses pasaron desde que el presidente Mauricio Macri habló por teléfono con la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, para pedir un rescate financiero en medio de la crisis cambiaria. Este lunes llegará al país la primera misión del Fondo para revisar el cumplimiento de los diversos puntos del acuerdo anunciado en junio, mientras las cifras de la economía argentina despiertan cada día mayor preocupación entre los inversores extranajeros.

El viernes, el riesgo país sobrepasó los 700 puntos básicos (su máximo desde inicios de 2015) y se quebró la calma en el mercado cambiario, donde el dólar se disparó 4 por ciento y quedó a un paso de superar la barrera de los 30 pesos en el mercado minorista. Uno de los puntos centrales que el Ejecutivo planteará a los representantes del organismo internacional apunta precisamente a las herramientas para controlar la subida de la divisa norteamericana.

Según trascendió, solicitarán mayor flexibilidad para utilizar el dinero enviado para operar en el mercado de cambios y llevar seguridad al peso. La misión se extenderá hasta el 22 de agosto, y estará encabezada por Roberto Cardarelli, jefe de la misión del FMI para la Argentina.

Entre los puntos a tratar estará seguramente también el combate a la inflación. Sucede que el gobierno se comprometió a cerrar el año en el 27%, mientras que las estimaciones ya ponen esa cifra por encima del 30%. Si se supera el 32%, deberá solicitarse un permiso especial al directorio del organismo, que suspendería al menos en forma momentánea el envío de dinero a nuestro país.

Cabe destacar que tras el primer giro de 15.000 millones de dólar, cada nuevo tramo del préstamo stand by de 50.000 millones queda atado a las revisiones trimestrales que las misiones realizarán sobre nuestra economía. Los últimos datos oficiales revelaron una fuerte caída en la actividad económica debido, principalmente, a la sequía que golpeó al campo.

Pero la actividad industrial también se resintió, y el consenso de los economistas prevé ahora que este año el producto bruto interno ( PBI) sufrirá una caída del 0,3 por ciento. Cardarelli repasará las modificaciones al programa monetario con el presidente del Banco Central, Luis Caputo, quien hizo varios ajustes a la política de metas de inflación que había implementado su antecesor, Federico Sturzenegger, quien se vio forzado a renunciar días después de firmar la carta de intención enviada al Fondo para sellar el acuerdo.

Luego realizará un informe al directorio, que definirá si accede al segundo giro del préstamo, previsto para el 15 de septiembre.

Los despidos y suspensiones en julio y durante 2018
En el mes de julio, los despidos y suspensiones ascienden a 6.588 casos, más que duplicando los del mismo mes del año anterior, que sumaron 3.129 casos. El dinamismo se percibe en los dos sectores de actividad con más despidos y suspensiones: industria y servicios.
En el mes de julio de 2018, los despidos y suspensiones fueron motorizados por el sector industrial que representa el 77% de los casos.

La evolución de los despidos y suspensiones en los primeros siete meses de 2018 asciende a 32.794 casos, correspondiendo 12.532 casos a empleo público y 20.262 a empleo privado. Estos datos implican un promedio de 4.684 despidos y suspensiones mensuales durante los primeros siete meses de 2018.
Si se consideran los datos de los primeros siete meses de 2017, los despidos y suspensiones en el mismo período de 2018 superan en 7.296 casos a los del año anterior. Esto representa un incremento de casi 30% en 2018 respecto de 2017.

Se distingue que, en los primeros dos meses de 2018, los despidos del sector público resultan más significativos, para luego, en los siguientes cinco meses, dejarle “la posta” del impulso a los despidos del sector privado.

Sector público y sector privado: expulsión de empleo sin distinción
Los despidos y suspensiones de la construcción alcanzan los 292 casos, los correspondientes a las empresas de capital estatal alcanzan los 4.880, los despidos en el sector público dentro de la órbita del poder ejecutivo suman 7.652, la industria despidió y suspendió 14.967 trabajadores, el sector primario hizo lo propio en 366 casos y finalmente los servicios expulsaron a 4.637 trabajadores.
Los despidos y suspensiones de la industria suman el 46% del total de casos. Le sigue el sector público, que entre los correspondientes al poder ejecutivo y a las empresas del sector público. representan el 38% de los casos.

La industria, siempre igual
La industria protagoniza el proceso de despidos y suspensiones también en 2018. Se observa la continuidad en el proceso de expulsión laboral a lo largo de los primeros siete meses del año, promediando 2.138 casos mensuales. Como se mencionó, particularmente en el mes de julio de 2018 los despidos y suspensiones del sector industrial fueron quienes motorizaron el fenómeno, representando el 77% de los casos totales del mes.
CEPA computa para el período noviembre 2015 a julio de 2018 despidos que ascienden a 81.447 a las que deben sumarse suspensiones del mismo período.

Constataciones
Como se percibe en el apartado correspondiente, el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) computa 82.445 trabajadores menos en el sector industrial entre noviembre de 2015 y mayo de 2018. CEPA computa para el período noviembre 2015 a julio de 2018 despidos que ascienden a 81.447.
Despidos y suspensiones: análisis comparativo de los primeros siete meses de 2018
Del total de casos, 24.495 casos corresponden a despidos, 4.310 a despidos cierre de empresas o plantas, 580 a retiros voluntarios, 30 a renuncias con indemnización, 3.179 a suspensiones junto con 200 casos de adelanto de vacaciones.

Despidos por cierre
Los despidos por cierre de empresas o plantas alcanzan como se mencionó, la cantidad de 4.310 casos.
Es de destacar que 1 de cada 8 despidos del segundo trimestre se relacionan con cierre de empresas o plantas. En el caso de la industria la proporción es aún mayor: 1 de cada 5 casos están vinculados a cierres.

Despidos y suspensiones por sector de actividad
En los despidos según sector de actividad, se visualiza que el sector público lidera con 7.652 casos y 4.880 en empresas de capital estatal, le sigue la industria con 14.967 despedidos, el sector servicios con 4.637 casos, 366 casos en el sector primario y 292 casos en construcción.

Dentro de la industria, encabeza el sector textil, seguido por alimentos y bebidas, el sector automotriz y de autopartes y el sector metalúrgico. Le sigue el sector marroquinería, frigorífico y electrónica y electrodomésticos, además

Entre los servicios, se ubican el sector comercio, que representa el 55% de los despidos y suspensiones. Presentan despidos, además, el sector de la salud, gastronómicos, estaciones de servicio, comercios mayoristas, seguridad, peajes, medicina, juego, gastronomía, bancario, educación, clubes y obras social.

En el sector público hubo despidos principalmente en entes descentralizados como Conicet, Vialidad, INTI, Coros y Orquestas y SENASA, en las municipalidades de Tucumán, Morón, Quilmes, Tres de Febrero, La Plata y otras, despidos en el poder ejecutivo, en los Ministerios de Agroindustria, Desarrollo Social y Economía, entre otros, despidos en el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires entre otras, y en empresas de capital estatal como YCRT, Ferrobaires, Nucleoeléctrica Argentina, YPF, Fadea y FM.

Aunque en menor cantidad, hubo suspensiones y despidos en el sector construcción y el sector primario (actividad pesquera).