Casa de Pastas del Barrio de Palermo. Fábrica de Pastas frescas.

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¡Buon appetito! Lo esencial es la mezcla justa y equilibrada de harina y agua para lograr su textura y punto perfecto. La pasta es un conjunto de alimentos preparados con una masa cuyo ingrediente básico es la harina, mezclada con agua, y a la cual se puede añadir sal, huevo u otros ingredientes, conformando un producto que generalmente se cuece en agua hirviendo.












En el Barrio de Palermo vamos a nombrar algunas casas de Pasta con tradición barrial. Quizas por que uno es del barrio, además de los domingos, podes ir a comprar a estos negocios. Todos ofrecen pastas muy deliciosas y frescas.

Puerta del Sol
Raúl Scalabrini Ortíz 2468, C1425DBS CABA
011 4831-2466

Pavarotti Pastas Frescas
Vidt 1940, C1425DJH CABA

Pastas Frescas
Bulnes 2607, C1425DKU CABA
http://hoypasta.com/

La Pilar

Soler 6088, C1425BYP CABA
011 4775-8665

La Añonesa
Av. Cnel. Niceto Vega 5999, C1414BFK CABA
011 4772-5862

La Genovesa, Fábrica de Pastas Frescas
Thames 2080, C1425FIB CABA
011 4774-0319

Impacto
Ángel Justiniano Carranza 1953, C1414COW CABA
011 4771-7718

El tiempo de cocción puede variar dependiendo del grosor y de nuestro gusto. Es cierto que en Italia la pasta se come al dente y que al paladar no italiano puede resultar un poco cruda, pero tiene su razón de ser ya que la pasta cocida de esta manera resulta mucho más fácil de digerir. Unos tallarines preparados a la Italiana son ideales para servir con un buena Salsa de Tomates con ajo acompañados de queso parmesano recién rallado.

Los secretos pasaron de generación en generación Madre a hija y Abuela a ñeta, asi de simple. Los ravioles o raviolones a los capelettis, agñolottis, lasagña o canelones, la pasta rellena típico del norte de Italia y su elaboración artesanal es un verdadero arte.

Ya sean tradicionales o gourmet, al huevo, de sémola, espinaca o morrón, la delgada capa de masa fresca envuelve infinitos rellenos de diferentes sabores, formatos, tamaños y colores, y cada una tiene su nombre.

La famosa es la pasta de mamá, hace años que mama va a la Fábrica de Pastas los domingos. Asi que el campo de batalla por se la mejor casa de pastas de Palermo según los vecinos del Barrio.

Se puede añadir otros ingredientes para darle este toque personal..
Huevo: le otorga consistencia y hace de la pasta un alimento más nutritivo.
Verduras u hortalizas: aportan vitaminas y minerales, además de color.
Suplementos de proteínas: soja, leche, etc. Son las denominadas pastas fortificadas.
Suplementos de vitaminas y minerales: Son las pastas llamadas enriquecidas.

Con respecto a la producción de pasta en Argentina, los primeros años del siglo XX se produjeron mejoras notables en las técnicas de producción que incluyeron la incorporación de fuerza motriz, túneles de secado, rodillo mecánico y moldes para cortar la pasta en distintos formatos, hasta llegar al primer sistema de producción continuo en 1917.

INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS PASTA FRESCA CASERA

300 g de sémola de trigo duro o harina + la necesaria para estirar la pasta y para el reposo
3 huevos
1 pizca de sal

ELABORACIÓN:
Comenzamos formando una montaña con la harina. Abrimos un hueco en el centro como si fuera un cráter. A continuación rompemos los huevos en el hueco, añadimos una pizca de sal y batimos con un tenedor.

Incorporaramos la harina desde los bordes sin dejar de batir. Poco a poco la mezcla tomará consistencia de crema. A este punto podemos empezar a utilizar las manos: seguimos incorporando harina a la mezcla. Empezamos a amasar.

Las manos en la masa

Amasamos de 10 a 15 minutos reloj, cada uno sabe que tiene que hacer la masa habla, es un ser viviente, se va a transformar. Utilizaremos la palma de las manos, con la que podemos hacer fuerza.

Si vemos que la masa está muy pegajosa podemos aumentar un poco la cantidad de harina/sémola; por el contrario, si resulta muy seca podemos añadir un poco de huevo batido o de agua.

La masa estará lista cuando sea lisa, elástica y sin grumos. Haciendo presión con un dedo, la masa recupera rápidamente su forma.

La envolvemos y la dejamos reposar al menos 30 minutos.

Pasado este tiempo podemos pasar a estirar la pasta. Es importante no dejar la pasta al aire demasiado tiempo porque se seca muy rápidamente. Ponemos un poco de harina en la mesa de la cocina, seguimos amasando.

Empezamos a estirar la masa:

Por último, cuando hayamos estirado la pasta del grosor deseado, podemos utilizar los accesorios de la máquina para cortar tallarines, espaguetis, tagliatelle o pappardelle, todos ellos se diferencian por la anchura: de pocos milímetros de los tallarines a un par de centímetros de las pappardelle.

Una vez cortada la pasta la dejamos reposar para evitar que se pegue entre sí o la podemos colgar y dejar secar.

Podemos aprender a estirar la pasta con un buen rodillo de madera.

Cocinar la pasta es muy fácil: preparamos abundante agua salada con sal a gusto y la llevamos a ebullición. Una vez que haya empezado a hervir añadimos la pasta, truco, eliminando la harina en exceso y la dejamos cocer durante pocos minutos, con ayuda de un tenedor revolvemos, sobre todo al principio, para evitar que se pegue.

En Italia no es costumbre añadir aceite al agua de cocción ya que la pasta lo absorbe y se incrementa mucho la cantidad de grasa del plato. Es suficiente mover la pasta delicadamente durante los primeros segundos de la cocción.

¡Buon appetito!, para no hacer todo esto que escribimos, mejor llamemos a nuestra fábrica de pastas favorita.

Gluten

Existen personas que deben poner atención a los alimentos que consumen porque padecen la enfermedad celiaca o que es conocida como intolerancia al gluten la cual puede dañar el revestimiento del intestino delgado e impedirles que puedan digerir y absorber de forma adecuada algunas comidas.

Algunas personas pueden presentar síntomas de debilidad, aletargamiento, irritabilidad y molestias intestinales luego de consumir gluten el cual se encuentra en el trigo y otros cereales como el centeno, la cebada o la avena. Y con este mismo trigo se fabrica el pan, pastas, pizzas, pasteles y galletas, aunque también hay otros productos cárnicos que son elaborados con el mismo.

No obstante estas personas pueden mantener su organismo sano si siguen una dieta libre de gluten y así alcanzar de forma paulatina una recuperación tanto de la enfermedad como de los síntomas.

Cada vez con más frecuencia se pueden encontrar en el mercado una gran variedad de productos elaborados sin gluten y que se ofrecen a los consumidores con etiquetas que así lo indican y eso les permite seguir una dieta en equilibrio, balanceada y que puede incluir alimentos con gran sabor.

Por ejemplo, si partimos de la idea que no todos los granos contienen gluten, podemos decir que les será sencillo ubicar productos como amaranto, maíz, arroz o trigo sarraceno libres de este elemento.

No olvidemos que siempre es importante realizar una consulta con un especialista de la nutrición para decidir de forma adecuada el plan alimenticio que llevará a cabo la persona que vive con intolerancia al gluten.

Recordemos que la enfermedad celiaca no es una alergia, más bien ésta se da cuando el sistema inmunológico del organismo produce anticuerpos contra una sustancia normalmente inofensiva presente en las comidas o en el entorno.

El diagnóstico será fundamental para saber qué específicamente se padece y de esta forma será más sencillo tomar alguna decisión para eliminar ciertos alimentos y para esto es necesario acudir a un especialista de la salud para confirmar el diagnóstico.

Es común que una hipersensiblidad alimentaria pueda ser tratada con una dieta adecuada sin que esto conlleve un riesgo a la salud de la persona.

ver más en
http://palermonline.com.ar/gastronomia/pizza-pastas.htm

Rustichello de Pisa en el año 1298

El relato lo ubica a Marco Polo con fideos bajo el brazo llegando de China. Sin embargo, la cosa parece ser un mito. Sus relatos habrían sido recogidos por Rustichello de Pisa en el año 1298, cuando ambos compartían prisión en Génova, y aunque todo el continente se sentía fascinado por sus viajes, las transcripciones de sus historias en diferentes lenguas acabaron siendo difundidas en realidad por segundas y hasta terceras voces.
Existe un hecho ique desmiente ese suceso: aunque los chinos comían fideos miles de años antes que los italianos, los suyos se elaboraban con mijo y no con trigo duro, y el cereal, por aquella época, ni siquiera se cultivaba en el país asiático.
Casi todas las potencias dominantes del Mediterráneo colonizaron Sicilia en algún momento de su historia. Entre tales invasores, los musulmanes ocuparon la isla entre los siglos IX y XI. Los primeros norteafricanos que se asentaron diversificaron la agricultura, cultivando limones, almendras, pistachos o higos, pero, sobre todo, transmitieron algunos sabores que aún permanecen en la cocina siciliana, como el cuscús o el jazmín de sus helados y sorbetes. Menos sabido es que a tales colonizadores debemos también un ingrediente que hoy resulta tan poco exótico como la pasta. La historia del alimento tal y como lo conocemos en la actualidad empieza así en la Edad Media.
La pasta dura que engloba a los‘spaghetti, penne o fusilli se elabora con harina de trigo duro con un alto contenido en gluten que facilita el secado, el almacenamiento y la comercialización. Maccheroni era el término medieval más difundido para hablar de la pasta, pero el concepto se usaba de manera arbitraria, utilizándose a veces para designar también a aquellos productos elaborados con pasta fresca (tortellini, lasagne, tagliatelle).

Pastas

El enigma del origen de los ‘spaghetti’ quedó, sin embargo, esclarecido cuando los historiadores hallaron el texto ‘Un divertimento para el hombre que anhela viajar a lugares remotos’ redactado por Al-Idrisi, cartógrafo ceutí de Ruggero II de Sicilia, rey que heredó a su vez el trono del monarca cristiano que expulsó a los musulmanes de la isla. En él se menciona Trabia, un asentamiento situado a apenas unos pocos kilómetros de Palermo donde se “producen grandes cantidades de ‘itriyya’, que se exportan a todas partes: a Calabria y a países musulmanes y cristianos”.Gracias a manuscritos anteriores sabemos que la palabra ‘itriyya’ se utilizaba para designar tiras largas y delgadas de masa seca. Con bastante certeza, se puede afirmar también que la ‘itriyya’ que se producía en Sicilia estaba elaborada con trigo, pues desde que los romanos derrotaron a Aníbal, el cereal se convirtió en la principal cosecha de la isla.
Un siglo y medio más tarde, en las ciudades del Tirreno, desde Génova hasta Palermo, los cocineros italianos transfomaron la ‘itriyya’ en ‘trie’, ‘vermicelli’ y ‘maccheroni’, y la pasta dura comenzó a mencionarse en distintas crónicas.

A raíz de esta primera referencia de fabricación masiva, la pregunta resulta inmediata: ¿fueron los musulmanes quienes inventaron la pasta? Al parecer, ‘itriyya’ no es ni siquiera una palabra proveniente de esta lengua, sino una transliteración del griego.El mérito, por tanto, de los musulmanes, fue sobre todo el de la difusión y la distribución. Antes de que el alimento llegara a Italia resulta imposible delimitar los orígenes de la pasta a un único punto concreto del espacio y el tiempo. De hecho las referencias en la península ibérica también existen, como figura, por ejemplo en el ‘Kitāb al tabīkh’, un libro de cocina del siglo X donde se descubren recetas, sobre todo para sopas, en las que los fideos de trigo aparecen acompañando a otros ingredientes.

Así pues, para rastrear la llegada de la pasta a nuestro continente tenemos que retrotraernos a algunos siglos antes de Marco Polo y atravesar el país de punta a punta, desde el noreste del Véneto al suroeste, cruzando el mar Tirreno, para llegar a Palermo.

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