Charly García 70 años. Feliz Cumpleaños Maestro.

Charly García 70 años. Feliz Cumpleaños Maestro.

Carlos Alberto García (Buenos Aires, 23 de octubre de 1951), mejor conocido por su nombre artístico Charly García, es un cantautor, vocalista, multi instrumentista, y productor discográfico argentino.

Es considerado una de las figuras más importantes e influyentes en la historia de la música popular argentina y latinoamericana.

«Yo siempre supe adónde iba a llegar Carlitos. Después de que nacieron mis otros hijos y nietos me di cuenta que él era especial. A mí a veces hasta me daba miedo porque decía: «¿Cómo puede ser que un chico de tres años pudiera tocar cualquier cosa en el piano?». Charly fue una cosa especial; hago mal en decirlo, pero era así.»
Carmen Moreno, madre de Charly

Este sábado 23 de octubre, Charly García cumple años y el Centro Cultural Kirchner lo celebra con una serie de conciertos, conversatorios y performances con la participación de más de cien artistas en diferentes escenarios.

En una jornada única e histórica, de 12 a 21, los medios públicos Contar, Télam, Televisión Pública, Radio Nacional, Nacional Rock 93.7, y las 49 emisoras de la cadena Nacional transmitirán en vivo por streaming y por radio para todo el país.

A partir de las 12 y durante todo el día, Nacional Rock preparó un programa especial desde el Centro Cultural Kirchner que incluirá la transmisión de los conciertos, además de entrevistas a músicos invitados y momentos especiales dedicados a Charly.

El hombre que este sábado cumple años no ha dejado nunca su arte librado a la espontaneidad, en contraposición a la primera impresión que pudiera tenerse de su música, sino que ha reelaborado permanentemente sus propias creaciones en búsqueda de correr los límites de lo conocido.

El músico emblemático del rock nacional siempre tuvo la capacidad de contar lo que estaba aconteciendo de este lado del mundo y de graficar la idiosincrasia argentina.

Soy zurdo, tengo la mitad del bigote blanco, tengo oído absoluto, me tiro de diez pisos y no me hago nada. Soy un freak”, se autodefinió Charly García en la serie “Bios” dedicada a su figura, en un intento de explicar los motivos por los cuales ocupa el privilegiado sitial de ídolo popular desde hace 50 años.

El artista que este sábado celebra un nuevo cumpleaños forma parte de un selecto grupo, encabezado por Carlos Gardel, Diego Maradona y Juan Domingo Perón, de adoradas figuras cuya relevancia trasciende los límites generacionales y de las actividades en las que se destacaron, y lograron posicionarse como símbolos de nuestra idiosincrasia.

Sin embargo, más allá de su aparente grandilocuencia, la autodefinición dada por el icónico artista en realidad pareciera minimizar, o banalizar, los verdaderos motivos por los cuales resulta una referencia ineludible a la hora de incluirlo entre los fundamentales estandartes de la cultura popular argentina.

Charly García 70 años. Feliz Cumpleaños Maestro.

«Charly nos viene contando la historia desde la época de Sui Generis con discos como `Pequeñas anécdotas de las instituciones´ o `Confesiones de invierno´, en donde hay temas muy explícitamente políticos que hablan de la censura, la mediocridad o situaciones que tienen que ver con lo que estaba pasando. Letras muy comprometidas y muy narrativas de lo que estaba sucediendo», señaló Pigna.

Por su parte, la cantante María Rosa Yorio, expareja de García y madre de Migue, único hijo del rockero, sostuvo: “Charly abrió muchas puertas para este país: una gran puerta de libertad, una gran puerta de poesía, de música hermosa. Para mí es el que abre puertas”.

Las celebraciones por el cumpleaños de Charly García se extenderán este sábado en diversos ámbitos y formatos con epicentro en el CCK, donde más de cien músicos desarrollarán un festejo musical en cadena entre las 14 y las 22, pero tendrá también paradas alternativas en el Teatro Colón con Fito Páez y la Orquesta Estable recreando parte de su repertorio, y actividades en Tecnópolis.

Zorrito Von Quintiero, Fernando Samalea, María Eva Albistur, Fernando Kabusacki, David Lebón, Julieta Venegas, Celeste Carballo, Rosario Ortega, Juan Ingaramo, Emmanuel Horvilleur, Pablo Guyot, Alfredo Toth, Raúl Porchetto, Richard Coleman, Benito Cerati, Cucuza Castiello, El Zar y Lito Epumer serán parte de un multitudinario grupo de músicos que tributarán al rockstar más trascendente de la escena musical argentina.

La imponente grilla artística con entrada gratuita y transmisión por streaming comenzará a las 14 en el Auditorio Nacional donde habrá una orquesta de cámara de tres violines, dos violas, dos cellos, contrabajo, órgano, flauta, clarinete, corno, percusión y piano, a cargo de Carlos Britez en la dirección musical.

A partir de las 17, Radio Nacional junto a las 49 emisoras de todo el país, se sumará a la transmisión de los festejos. A las 20, podrá verse en Televisión Pública.

Los canales públicos de las provincias y de las Universidades, y los canales privados podrán tomar los parámetros satelitales de los cuatro recitales.

Las fotos de la jornada para los medios, públicos y privados, las hará Télam y las difundirá a todo el país. El servicio de Télam está liberado desde el inicio de la pandemia.

Los conciertos, divididos en bloques temáticos, están previstos para las 14, 16, 18 y 19.30.

Nació en una familia de clase alta de Caballito el 23 de octubre de 1951 -mañana cumplirá 70 años- y a muy temprana edad demostró ser un prodigio musical. A los dos años, Carlos Alberto García Moreno -su nombre completo- aprendió a tocar una citarina «de oído» y al poco tiempo descubrió el piano, un instrumento que lo acompañó a lo largo de su vida.

Lejos de desanimarlo, sus padres -Carmen Moreno y Carlos Jaime García Lange- lo incentivaron para que explotara sus habilidades, que acompañadas por su oído absoluto lo hacían resaltar entre sus pares.

Una crisis económica que sufrió su familia hizo que su padre perdiera la mayor parte de sus propiedades y tuviera que salir a trabajar de profesor de Física y Matemática, mientras que su mamá inició su camino como productora del exitoso programa Folklorísimo, que la acercó a grandes artistas del género, como Mercedes Sosa, Eduardo Falú y Ariel Ramírez, a quienes siempre que podía les hablaba del talento de Charly.

Con mucha dedicación, en 1964 se recibió de profesor de piano, teoría y solfeo en el conservatorio Thibaud Piazzini. Y aunque durante gran parte de su vida había elegido la música clásica y se sentía alejado de lo popular, con la aparición de The Beatles, Rolling Stones, Bob Dylan y The Who, entre otros artistas, fue cambiando de parecer. A tal punto que terminó siendo una pieza fundamental del rock en la Argentina.

Su primera banda, The Walk Spanish, la formó durante su adolescencia. Y en la escuela secundaria conoció a Nito Mestre, quien también tenía una enorme vocación de artista, y juntos crearon Sui Generis. Pero cuando empezaron a hacer sus primeras presentaciones, García fue convocado para hacer el servicio militar obligatorio y a pesar de que su madre quiso usar sus influencias para resguardarlo, logró evadir su deber por sus propios medios, ya que lo diagnosticaron como bipolar con personalidad esquizoide luego de hacerle una broma pesada a los oficiales.

Bien a fines de la década del 60, Charly y Nito dieron el gran salto y cambiaron para siempre la historia del rock nacional. Se convirtieron en los artistas más importantes del momento y con temas como «Canción para mi muerte», «Rasguña las piedras», «Bienvenidos al tren», «Quizás porque» conquistaron al público joven no solo por sus melodías sino por el profundo contenido de sus letras.

Pero en 1975, luego de no obtener el resultado esperado con «Pequeñas anécdotas de instituciones», el tercer álbum de estudio, Charly decidió separarse. Y para hacerlo a lo grande, llenaron nada menos que dos estadios Luna Park, algo impensado para aquellos tiempos.

Siguió su camino con La Máquina de Hacer Pájaros, una agrupación que formó con Carlos Cutaia, Gustavo Bazterrica, José Luis Fernández y Oscar Moro, pero no tuvo tanta aceptación por el público, que veneraba a la dupla con Mestre, y además en este proyecto se encontraba con un material aún más innovador. Para colmo, el golpe militar de 1976 llenó de miedos al artista.

Motivos no le faltaban.

Finalmente en 1977 decidió dejar la banda y formar Seru Giran, con David Lebón -con quien escribía la mayoría de las letras-, Pedro Aznar y Oscar Moro. Al principio no fue fácil que el público le diera el visto nuevo, pero con «La grasa de las capitales», el segundo disco de estudio, comenzó a cambiar su suerte. Para colmo, en el período más oscuro de la historia nacional, Charly se las ingeniaba para contar lo que estaba pasando a través de sus canciones, desafiando a la censura con perspicacia e inteligencia, como lo hizo con «Canción de Alicia en el país». «Tener un enemigo me hizo ser inteligente, fue un desafío para pensar más y encontrar la forma de decir lo que quería decir», explicó décadas más tarde.

Un show en Ferro que quedó para la historia.

En paralelo, su vida abajo de los escenarios era digna de un «rockstar». Los excesos estaban a la orden del día y con el paso del tiempo comenzaron a interferir cada vez más en el vínculo con sus compañeros, que además tenían otros proyectos. Así fue como en 1982 se cerró momentáneamente el capítulo de Seru Giran en su vida e inició su camino como solista. Años más tarde tendrían un reencuentro del que todos se arrepentirían, ya que a pesar de que se llevaban muy bien, era una etapa que habían cerrado.

Inquieto por naturaleza, fue probando nuevos sonidos y así desafió a quienes creían que con sus dos décadas en la industria musical habían escuchado todo lo que podía hacer. Ese mismo año hizo la banda sonora de la película «Pubis Angelical» y la publicó en un álbum doble con «Yendo de la cama al living», material que presentó en el estadio de Ferro el 26 de diciembre en un recital que quedó para la historia.

Al año siguiente quiso probar suerte en Estados Unidos, donde de la mano de los avances tecnológicos que todavía no habían llegado a la Argentina descubrió un nuevo mundo que plasmó en «Clics Modernos», disco al que le siguieron «Piano bar» (1984), «Parte de la religión» (1987), «Cómo conseguir chicas» (1989) y «Filosofía barata y zapatos de goma» (1990).

Pero en la década de los 90 en esa época se vio al Charly más rebelde y fuera de sí, algo que lo volvía tan magnético como repelente. Y a pesar de las decenas de escándalos que protagonizó, siguió enfocado en hacer lo que mejor sabía: tocar y componer. No paró de dar shows, pero los estragos que cometió durante la mayor parte de su vida comenzaron a tener consecuencias graves en la década de 2000, año en el que quiso coquetear con la muerte tirándose de un noveno piso de un hotel de Mendoza hacia una pileta. «¡Solo la vi, y me atreví! Hay que ir más allá, además yo no me voy a morir nunca y mi capricho es ley», manifestó cuando le cuestionaron su peligrosa maniobra.

En 2008 luego de protagonizar un escándalo al destrozar el interior de un hotel mendocino en el que se estaba hospedando, fue internado en el Policlínico de Cuyo, donde le diagnosticaron una neumonía, y quedó claro que era el momento de actuar y hacer algo para mejorar la salud del ídolo antes de que el cuadro empeorara aún más. Ahí apareció Palito Ortega, como un ángel de la guarda, y lo invitó a vivir a su quinta para que se desintoxicara y pudiera enfocarse sanamente en sus pasiones. Y como el ave fénix resurgió de sus cenizas.

Desde entonces, el hombre que supo ser el más rebelde y polémico adoptó una actitud completamente distinta, más apegada a su costado sensible, perfeccionista y calmo. El ídolo podría haber «perdido su gracia» al mostrarse domado, pero a 70 años de su nacimiento y con tanto camino recorrido, una multitud agradece poder homenajearlo en vida. .

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