Club Eros. Uriarte 1609. Bodegón, Fútbol y grandes orquestas típicas de Tango.

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Los clubes sociales y deportivos cumplen varias funciones sociales fundamentales para la integración social, en especial de la juventud; pero además, dado que allí se escribió la historia grande del tango, son lugares de patrimonio cultural, aunque lamentablemente no son considerados oficialmente de ese modo. Los Clubes barriales merecen una historia que aún no se ha escrito. Por otra parte, hay que decir que habla mucho de este país que en esos clubes no haya ni siquiera placas o inscripciones conmemorando la presencia de las grandes orquestas del tango.

EROS

Tipo: CLUB DE BARRIO
Sede: UNICA
Dirección: Uriarte 1609
Teléfono: 4832-1313
Actividades: baby, artes marciales, voley
Instalaciones: 1 cancha – 2 salones

EROS: Sobre el Bodegón

Los clubes de barrio son asociaciones independientes sin fines de lucro, que cuentan con espacios de recreación, enseñanza y entrenamiento deportivo. Los clubes de barrio se remontan a comienzos del siglo XX y, en toda su historia, han sido un incomparable ámbito de socialización donde se forjan fuertes sentimientos de pertenencia a una comunidad, a una entidad, a una camiseta o insignia. Es un espacio que difícilmente será reemplazado como espacio de integración social, de transmisión de valores y tradiciones comunitarias.


A principios de siglo XX nacieron en Argentina los clubes de barrio junto con otras instituciones como las bibliotecas populares, los centros de fomento y las ya consolidadas sociedades de inmigrantes que existían desde mediados de siglo XIX. La sociedad argentina de primera mitad de siglo XX se puede caracterizar como una sociedad moderna en formación teniendo en cuenta los diferentes movimientos inmigratorios europeos como las migraciones internas. Este proceso de masificación de la sociedad argentina permitió la consolidación de una sociedad moderna, con un fuerte desarrollo de las ciudades (a diferencia del siglo XIX caracterizado por una mayor población rural). Estos cambios dentro de la población y las transformaciones generadas en la sociedad comenzaron a desarrollarse, en un primer momento, a partir de la Primera Guerra Mundial y, principalmente, con el crack financiero de Wall Street. La quiebra de la bolsa de New York provocó un nuevo ordenamiento político económico modificando el tablero de la dominación oligárquica y hegemónica en el país desde mediados de Siglo XIX.


Cultura popular en la argentina 1930-1950. Antes de continuar con las características de los sectores populares y hacer referencia a los rasgos de su cultura, es necesario dar cuenta de qué entendemos por esta noción. El concepto de cultura desde sus orígenes hasta la actualidad sufrió diferentes desplazamientos de sentido, según los contextos particulares.

Los clubes de barrio como organizaciones populares cumplieron una función cultural: allí se manifestaban expresiones artísticas y deportivas hasta discusiones políticas sus socios, que replicaban los enfrentamientos de la política nacional. Muchos de ellos nacieron a partir de un grupo de jóvenes que habían formado un equipo de fútbol y luego crearon el club con diferentes disciplinas. Estas instituciones terminaron siendo espacios que representaban la identidad de los barrios hasta de algunas ciudades, y establecen patrones de sociabilidad barrial donde la cultura popular se expresaba en su máximo esplendor.

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Felices 79 años para este hermoso club ⚪🔵

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La década del 20 es la instancia que ve el nacimiento de los clubes deportivos más destacados de la ciudad y que van a alcanzar una extensa trayectoria a lo largo del siglo XX; paradójicamente, la situación económica actual, pone en vilo a algunos de ellos. “Otro fenómeno importante se destaca a partir de 1940 a 1945 y, desde allí, hasta fines de los 60’, cuando el número de instituciones fundadas se amplía de una manera exponencial. esas instituciones que siendo tan argentinas, y de y para todas las clases sociales y todas las prácticas y convivencias, están hoy más en peligro.
La década del 80, se centrifugó con fiestas de gente moderna con esos peinados raros nuevos, EL club alquiló excéntricos de la noche porteña, a esas fiestas concurría lo top de la música progresiva y el rock nacional, hemos visto entrar a esas fiestas a  Charly Garcia con toda su banda, a los Soda Stereo, a los Virus, a los Redondos, es decir, no tocaban iban a las festicholas populares por democracia en esa época, el otro bar donde hacían recitales era la «Esquina del Sol. Era normal ir a estos dos lugares. la previa se hacía en el «Bar el Taller» o «Crónico».
La década  90 es un maremoto en los clubes porteños, el Gobierno del Macrismo en la Ciudad hace una destrucción masiva de los clubes de barrio y la pandemia termina de destruir lo que estaba de pie.

CLUB EROS

El Bodegón del Club Eros entre el odio y el amor
Ir a cenar al Club Eros es  hacer un tour  30 años para atrás. Cuando entrás vas a ver a tu izquierda una parrilla, que según tenemos entendido, se puede alquilar para hacer tu propio asado con amigos y aprovechar el lugar. También hay una cancha de voley, por si querés pegar un par de remates antes de salir a la verdadera cancha: el majestuoso salón dispensador de alimentos. 20 mesas, sin manteles y paneras de plástico  en cada una de ellas. Cocina al fondo.

Muy buen lugar, nada fancky , buen trato, buena comida y buenos precios. La milanesa pasada y las papas fritas con mucho aceite. Con la pinta del cocinero,no comería nada de dieta absoluta.  Típico club de barrio. Platos caseros y un ambiente único. Recomendable el 1/2 bife de chorizo con papas fritas. También las pastas caseras. Precio más que recomendable.bien caros por lo que dan.
No es light, no es moderno ni gourmet y, sin embargo, es muy difícil encontrar mesa. El buffet del Club Eros es uno de los lugares más famosos y respetados del barrio. Contra las canchas de fútbol techadas, el salón parece ser el único bodegón de la zona, con mozos tradicionales y soda en sifón. Los habitués y los turistas disfrutan de los contundentes platos de la carta. La elección es fácil: pastas o milanesa con papas fritas.
La comida muy rica, y las proporciones grandes, no pude terminar de comer. Muy recomendable.
Otros piensan diferente si queres tener una experiencia aterradora, donde nada tiene que ver con una cocina Gourmet, donde los ravioles llegan fríos con una salsa de tomates horrible y acida, donde las papas fritas están realizadas con el aceite del peor, y por sobre todo te vas a ir gritando de lo mal hecho que esta la comida, pues bien este es tu lugar. Eso sí, la atención es tan patética como la comida, los precios son caros por una comida de cancha.

se ve que estabas muy pero muy aburrido para criticar lo que la gente elige, y por algo será que criticas, porque no te vas a hacer dieta chancho. Y es facil flaco, si no queres o no te gusta ese lugar NO VAYAS, es muchisimo mas facil antes de andar criticando, pensalo.









Bodegón que puede mejorar.

La vigencia de esta tradición en la comunidad porteña (que se sienta a la mesa del bodegón de su barrio como si fuera el de su propia casa), es hoy uno de los pilares del atractivo de la oferta de Buenos Aires que, como polo gastronómico, propone opciones de calidad de las más diversas cocinas internacionales, pero que encuentra en la mesa del bodegón uno de sus gestos culturales más característicos.

ENTRADAS
Picada: mínima vital y móvil. Con toda la furia te tapa un agujerito de la muela.

PRINCIPALES
Sorrentinos con estofado: solamente de variedad muzzarella y el estofado era excelente.
Bife Master: una linda mezcla de ojo de bife, huevo frito, arroz y berenjenas al escabeche. Bomba de tiempo, si estás complicado mirá donde tenés el baño.
Bife Turista: muy parecido al bife master, pero en lugar de arroz viene con papas fritas.
Milanesa Porteña: si la vas a pedir, no tenés que comer entrada, ni pan. Cuando te dan el plato no sabés por donde atacarlo, es la milanesa de los espartanos de 300.

POSTRES
Fresco y batata: altor y anchor justos para el plato. Si bien el queso Mar del Plata estaba rico, la batata no tenía gusto. Digamos que es un placebo de batata.
Tarantela con crema: la pedimos para compartir, esta bastante buena pero no nos hizo volver locos.

HISTORIA Club Eros

El Club Eros, emplazado en un viejo edificio en Honduras y Uriarte. Es un club de barrio, con un restaurante donde se encuentran los amigos y un patio ansioso de niños y pelotas. La entrada es libre, y no hay un guardia en la puerta. Acostumbrados a la paranoia de estos tiempos, los visitantes se ven dubitativos al entrar, como esperando que alguien les exija una credencial o les pregunté para qué vinieron.

«Este es un punto de concentración para la gente del barrio, se juntan los amigos para ver un partido o jugar a las cartas» . Parece mentira que el lugar no haya sido contaminado por el diseño cool de Palermogolico  que abunda a su alrededor.

En los últimos tiempos Eros se puso de moda -un poco a tono con la onda retro. Se mantiene funcionando con una cuota mínima de los socios, la concesión del restaurante y lo que se recauda de las canchas.

Palermo Viejo es el exponente del diseño argentino y cada vez son más los locales que abren sus puertas en la zona. Sin embargo, no dejan de existir los almacenes, los kioscos humildes, el silencio en las calles y sobre todo, esos bares antiguos, que no permiten que nadie se olvide de que eso alguna vez fue un barrio. Con todas las letras.

El club cumple una función social: hay tres colegios municipales que vienen a hacer Educación Física: el Nicolás Avellaneda, el Normal 6 y el Gabriela Mistral. «Nosotros tuvimos un escenario. Las mejores orquestas tocaron acá. Hasta Trolio. Había básquet, boxeo, porque ese escenario se transformaba en un ring. Estamos hablando de hace mucho tiempo, en la década del Cincuenta. Yo era chico. Empecé a venir cuando tenía diez años. Éramos todos del barrio»

El TANGO EN EL CLUB EROS

A pesar de que, como se observa en los registros, la reunión de orquestas que sonaron en el club es impresionante, en aquellos años gloriosos del tango, esto no parecía, a los ojos de sus protagonistas, algo extraordinario. De hecho, las “orquestas típicas”, como se llamaba a las tangueras en aquellos tiempos, circulaban sin descanso por todos los clubes sociales y deportivos y por las asociaciones civiles similares que organizaban bailes. Tan sólo en Villa Crespo y sus proximidades encontramos: Atlanta, El Fulgor, El Club Social Villa Crespo, El Estrella de Maldonado, El Eros, El Círculo Israelita de Villa Crespo, etc . El hecho de que estas orquestas, hoy vistas como “próceres” del tango, tocaran en los clubes, se volvió un fenómeno tan habitual promediando la década del 40, Un ejemplo son  las actas del Villa Malcolm ya ni siquiera se anotaba el nombre de la orquesta que la comisión directiva del club contrataba; apenas inscribía simplemente, fuera la orquesta que fuera, aún las mejores de ellas: “baile con orquesta”.

Orquestas que tocaron en el Club Eros en la década del 50

Ricardo Tanturi Director de la Orquesta Típica, Las  orquestas de Osvaldo Pugliese, Juan D´Arienzo y René Varela.

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