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Colimba: La idea del servicio militar en Argentina para enviar soldados a Ucrania

La idea de enviar soldados a Ucrania, propuesta por Javier Milei, parece una película de Rambo, Rambito y Rambón. Todo parece una broma, pero no lo es. La idea de enviar carne fresca de cañón a Ucrania está siendo considerada entre las opciones estudiadas por el inteligente de Javier Milei.

Enviar a los que no tienen redes sociales: Se envía a la batalla a los jóvenes que no tienen ninguna cuenta en redes sociales. «¡Que tu vida offline te salve!»

Enviar a los que no saben bailar: Se envía a la batalla a los jóvenes que no saben bailar. «¡Que tu ritmo no te traicione en el campo de batalla!»

Enviar a los que no tienen mascotas: Se envía a la batalla a los jóvenes que no tienen ninguna mascota. «¡Que tu soledad te haga valiente!»

La idea del servicio militar en Argentina para enviar soldados a Ucrania:

Contexto:

La guerra en Ucrania ha generado un debate sobre la participación de Argentina en el conflicto.
Algunos sectores proponen enviar soldados argentinos para apoyar a Ucrania.
Esto implicaría reactivar el servicio militar obligatorio, actualmente suspendido.

Argumentos a favor:

Solidaridad con Ucrania: Defender la democracia y el derecho internacional.
Fortalecimiento de las Fuerzas Armadas: Ganar experiencia en combate.
Beneficios económicos: Salarios y beneficios para los soldados.

Argumentos en contra:

Violación de la neutralidad: Argentina no debe participar en un conflicto internacional.
Riesgos para la seguridad nacional: Exponer a los argentinos a un conflicto lejano.
Alto costo económico: Financiar el envío de tropas y su equipamiento.
Impacto social: Separar a los jóvenes de sus familias y comunidades.

Consideraciones adicionales:

La Constitución argentina prohíbe enviar soldados a guerras no declaradas por el Congreso.
La opinión pública argentina está dividida sobre la participación en el conflicto.
Es necesario un debate público amplio y profundo sobre este tema.

Conclusión:

La idea de enviar soldados argentinos a Ucrania es compleja y controvertida. Es necesario analizar cuidadosamente todos los argumentos antes de tomar una decisión.

El servicio militar

El servicio militar —coloquialmente conocido como colimba en algunos países— es el desarrollo de la actividad militar por una persona, de manera obligatoria en algunos países (servicio militar obligatorio o conscripción) y voluntaria en otros. En algunos casos, la actividad es remunerada y en otros casos no. En algunos países se considera como una violación de los derechos humanos debido a las malas condiciones que poseen algunos centros y en las que salen los reclutados.

El servicio militar obligatorio fue la instrucción militar obligatoria que debían cumplir los hombres de entre los dieciocho y veintiún años de edad en la Argentina, desde el año 1901 hasta 1994. Se la denominaba popularmente «colimba».

Ley Riccheri

En 1901, el ministro de Guerra, teniente general Pablo Riccheri, presentó el proyecto según el cual se reclutaba a los varones argentinos de veinte años en las Fuerzas Armadas para cumplir servicio durante dos años.

El objetivo del proyecto era difundir la idea de ciudadanía y de igualdad ante la ley y alfabetizar e integrar a los hijos de inmigrantes, además de aumentar el patriotismo en varones provenientes de diversas clases sociales y rincones del país. El proyecto seguía ideales del entonces presidente Julio Argentino Roca, también militar, comandante de la conquista del Desierto.

La Ley N.º 4031 fue aprobada por la cámara de Senadores el 11 de diciembre de 1901, tras medio año de varias discusiones.

Origen del término colimba

El término «colimba» deriva del vesre «colimi», a su vez derivado de la palabra «milico» (término del lunfardo para «militar» o «soldado»). Originalmente, consistía en prestar servicio en actividades diarias propias de cada rama, ya sea la Armada, la Fuerza Aérea o el Ejército, donde eran entrenados militarmente.

Un falsa etimología, bastante extendida, postula que «colimba» deriva de las primeras sílabas de las palabras «Corra, limpie y barra», en alusión irónica las principales ocupaciones de los conscriptos.

Década de 1970

Sellado de servicio militar cumplido en documento de identidad argentino.

En la década de 1970 se empezó a implementar un sorteo numérico por bolillas, el cual se usaba para asignar en una de las tres fuerzas a los varones mayores de dieciocho años que debían ser conscriptos, de acuerdo con los tres últimos números de su documento de identidad.

MALVINAS Y LOS SOLDADOS

Antecedentes

En 1982, la Junta Militar liderada por el teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri decidió la ocupación militar de las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, luego de continuos reclamos diplomáticos inconclusos y antes de que se cumplieran los 150 años de usurpación británica, además de un afán por buscar quitar presión a la dictadura militar. La semana anterior hubo dos muertos en la represión de las manifestaciones contra la junta; luego la misma plaza de Mayo se llenó de manifestantes a favor de la recomposición territorial.

Los militares argentinos no creían en una eventual operación de reconquista británica ya que ese país atravesaba su peor momento político y económico y los Estados Unidos, a través de su canciller, habían sugerido la no intervención debido a que aun estaba fresco el recuerdo de la Guerra de Vietnam. Así, el contexto internacional parecía favorecer la posición argentina. Sin embargo, con la operación ya en marcha, el presidente estadounidense Reagan llamó a su par argentino y fue claro: Estados Unidos no avala la recomposición territorial de Argentina, que veía como un gran error, y apoyaría a su aliado estratégico, Gran Bretaña. Galtieri ya había jugado su carta: el 2 de abril de 1982, bajo el nombre de Operación Rosario, las Fuerzas Armadas argentinas recuperaron las islas sin provocar bajas militares o civiles inglesas. Los soldados conscriptos de entre dieciocho y veintiún años de edad integraban las unidades de combate de las tres FF. AA. argentinas desplegadas en el teatro de operaciones. Algunos pensaron que la ocupación sería breve y la presión internacional llevaría a una resolución diplomática favorable a la Argentina; Thatcher y Galtieri, mandatarios cuestionados y con mala prensa, pensaron distinto.

En los 74 días que duró el conflicto, 649 militares argentinos perdieron la vida, casi la mitad en el hundimiento del Belgrano. Del total, 273 eran conscriptos.

Las unidades estuvieron integradas por conscriptos de las clases 62 y 63 (nacidos en 1962 y 1963), la clase 62 tenía la instrucción completa y en gran parte ya había sido dada de baja y la clase 63 había completado el periodo básico. Si bien el dispositivo era defensivo, también integraron patrullas que desarrollaban misiones como en las secciones de exploración o en el Equipo de Combate Güemes, que alertó del desembarco británico y combatió en San Carlos y luego fue helitransportado a Darwin-Pradera del ganso (entre otras situaciones de combate).

Torturas y crímenes de lesa humanidad durante la Guerra

Durante la Guerra se cometieron diversos crímenes contra los soldados conscriptos, incluyendo torturas por parte de los oficiales. Las condiciones en el campo de batalla eran marginales: los conscriptos tenían menos de cuatro meses de entrenamiento, pasaban hambre y no contaban con el abrigo necesario para el clima. Los conscriptos llegaron incluso a matar aves, ovejas y revolver basureros en busca de comida.

Con los años y tras la Guerra, el suicidio de veteranos de guerra llegó a casi igualar la cifra de caídos en combate. En diciembre de 2018 se publicó la denuncia por torturas, los nombres de los oficiales procesados y se anunció que los juicios se realizarán en la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur: existen 95 militares procesados y 105 hechos denunciados.

Si bien las torturas eran conocidas en la sociedad argentina, recién en 2007 se hicieron públicas las denuncias contra los oficiales.  En 2019 dio inicio en Ushuaia los juicios contra los oficiales procesados por delitos de lesa humanidad, con la indagatoria de 18 oficiales acusados.

Cese

Vuelta a la democracia 

Luego de la vuelta a la democracia en 1983 y el comienzo de los juicios a militares por los crímenes cometidos durante la última dictadura, se produjeron los alzamientos de carapintadas que, junto a la hiperinflación económica durante el gobierno de Raúl Alfonsín, mostraron al servicio militar como una pérdida de dinero y una institución que atentaba contra la democracia.

Muerte del conscripto Carrasco

Artículo principal: Caso Carrasco
El entonces presidente Carlos Saúl Menem.

En 1994, desapareció el conscripto Omar Carrasco, que cumplía servicio en el Grupo de Artillería 161 del Ejército Argentino. Su cuerpo fue encontrado un mes después en el cuartel. Al descubrirse y difundirse que Carrasco había sido víctima de torturas, la institución recibió críticas de vasto alcance y, frente a ello, el entonces presidente Carlos Menem puso fin al servicio militar obligatorio en la Argentina el 31 de agosto de 1994.

Conscriptos célebres

Curiosamente, ningún presidente del Congreso Nacional ni de la Corte Suprema realizó el servicio militar obligatorio.

Osvaldo Bayer, historiador.
Zeta Bosio, bajista de Soda Stereo.
Gustavo Cerati, vocalista y guitarrista de Soda Stereo.
Jorge Cafrune, folclorista.
Roberto De Vicenzo, golfista.
Sergio Denis, músico.
Osvaldo Escudero, futbolista.
Baby Etchecopar, periodista.
Luis Franco, ensayista.
Charly García, músico.
Rodolfo García, músico.
Diego Maradona, futbolista.
Quino, humorista gráfico e historietista.
Agustín Tosco, sindicalista.
Alejandro Dolina, Locutor, escritor y músico.