Corrupta: Christine Lagarde, la doble moral. Doble mostrador en el FMI y en los paraísos fiscales.

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Un paraíso fiscal ó​ refugio fiscal o guarida fiscal es un territorio o Estado que se caracteriza por aplicar un régimen tributario especialmente favorable a los ciudadanos y empresas no residentes que se domicilien a efectos legales en el mismo. Típicamente, estas ventajas consisten en una exención total o una reducción muy significativa en el pago de los principales impuestos, así como el secreto bancario.

Las formas de corrupción varían, pero las más comunes son el uso ilegítimo de información privilegiada y el patrocinio; además de los sobornos, el tráfico de influencias, la evasión fiscal, las extorsiones, los fraudes, la malversación, la prevaricación, el caciquismo, el compadrazgo, la cooptación, el nepotismo, la impunidad y el despotismo.

La corrupción facilita a menudo otro tipo de hechos criminales como el narcotráfico, el lavado de dinero, y la prostitución ilegal, aunque por cierto, no se restringe a estos crímenes organizados, y no siempre apoya o protege otros crímenes.

Christine Lagarde impresentable, mientras le pide ajuste fiscal a los pobres del mundo Christine Lagarde asesoró a empresas multinacionales a no pagar impuestos y evadirlos.

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, fue consejera entre 2003 y 2005 de un bufete de abogados que defendía a una firma legal en Bermudas y Singapur. Se trata del despacho de abogados Baker & Mckenzie, domiciliado en las islas Bermudas, territorio frente a la costa este de Estados Unidos que figuraba entonces en la lista negra de la Unión Europea (UE) de paraísos fiscales.

Así lo reveló una investigación del diario El País, de España, el cual señaló que Lagarde perteneció también al consejo de una sociedad vinculada a la misma firma internacional en Singapur, cuando este país estaba blindado por el secreto bancario.

Lagarde fue socia hasta junio de 2005 del despacho de abogados internacional Baker & McKenzie. La firma, con presencia en todo el mundo, controlaba en Bermudas la sociedad Law in Context Ltd., un grupo empresarial en el que la mandataria francesa figuraba como consejera», según confirman a EL PAÍS fuentes próximas al bufete.

A su vez, el medio insistió que «la dirigente abandonó Law in Context en 2005 para ser ministra de Comercio Exterior del Gobierno del entonces primer ministro francés Dominique de Villepin. Años después, en 2011, se convirtió en directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) y desde hace un mes es la presidenta del Banco Central Europeo (BCE)».

“Considerado como uno de los lugares más opacos del planeta, Bermudas fue hasta el pasado mayo un paraíso fiscal por su baja tributación, según la lista negra que elabora la UE”, remarcó el diario español. Vale recordar que, tras el escándalo de los papeles de Panamá, fue la propia Lagarde quien criticó los manejos de las multinacionales para pagar menos impuestos. “La evasión fiscal provoca mayor deuda pública y menos inversión en educación, sanidad y otros servicios”, declaró la mandataria en una reunión en Valencia en junio de 2017 del Grupo Acción Financiera Internacional (FATF, en sus siglas en inglés), remata la investigación.

Resumen final: Christine Lagarde es una corrupta.