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El cinematográfico plan para rescatar a Alvarado en helicóptero fue planeado hace 6 meses

Los investigadores del intento de fuga del capo narco Lindor Alvarado, que fue desbaratada ayer cuando se descubrió que pretendían rescatarlo en helicóptero del penal de Ezeiza, determinaron que el plan contemplaba que la aeronave descendiera sobre el predio de la unidad penitenciaria, que el preso se trepara a una especie de red y que fuera trasladado colgado hasta General Rodríguez, donde lo iban a esperar cómplices para escapar.

Fuentes judiciales informaron a Télam que los cuatro detenidos, entre ellos el propio Alvarado, serán indagados el próximo lunes por el juez federal de La Plata Ernesto Kreplak, mientras los investigadores continúan con la búsqueda de un prófugo que ya está identificado, apodado «Lobo», que era quien piloteaba el helicóptero.

Según la pesquisa, el intento de fuga de uno de los capos narcos más importantes del país, líder de una organización enfrentada a «Los Monos» de Ariel Máximo «Guille» Cantero en Rosario, comenzó a planificarse hace seis meses.

Los investigadores de la Policía Federal lograron obtener el dato a través de una persona que declaró como testigo de identidad reservada ante el Ministerio de Seguridad y, desde entonces, se comenzó a trabajar sobre el tema, con la colaboración de los fiscales de la Procunar, Diego Iglesias y su secretario Matías Álvarez, y la fiscal federal Cecilia Incardona.

Con la información obtenida, los pesquisas, que contaron con la colaboración de efectivos de las Direcciones de Seguridad y de Inteligencia del Servicio Penitenciario Federal (SPF), lograron acceder al teléfono celular que utilizaba el capo narco dentro de su pabellón y, mediante un sofisticado programa tecnológico, «clonar» su chat de Whatsapp y el de su interlocutor.

De acuerdo a lo que lograron obtener los pesquisas, en base a ese intercambio de mensajes de Alvarado con un hombre apodado «Lobo», los investigadores establecieron que existió un primer intento de rescate que se iba a llevar a cabo el viernes de la semana pasada.

Ese operativo de rescate se frustró, porque ese día, tres jueces de jurisdicciones distintas ordenaron la realización de distintos allanamientos en la cárcel de Ezeiza y del penal de Rawson, en el marco de operativos ante la sospecha de que desde el penal se organizaban balaceras y delitos vinculados al narcomenudeo.

Ante esa situación, la maniobra volvió a reflotarse este viernes, pero los pesquisas de la PFA y del SPF ya estaban al tanto de los movimientos.

Según las fuentes judiciales, ayer cuando se activó el plan, el SPF resguardó a Alvarado dentro de otro pabellón de Ezeiza y aguardó la llegada del helicóptero al penal.

«La idea del piloto era descender la aeronave en el predio del Complejo Penitenciario I de Ezeiza, que Alvarado se pudiera trepar a una red que previamente había sido colocada en la base del helicóptero y desde allí llevarlo a un aeródromo de General Rodríguez, donde parte de la banda se lo llevaría», dijo a Télam un investigador.

Los efectivos de la División Drogas Peligrosas de la PFA lograron desbaratar la maniobra y detuvieron a tres sospechosos, como así también el secuestro del helicóptero.

Sin embargo, el piloto de la aeronave, el hombre apodado «Lobo», logró escapar y ahora es intensamente buscado por la policía.

Los pesquisas lograron establecer que el helicóptero había sido comprado en Paraguay hace unos meses, en una maniobra que ahora es investigada ya que se sospecha que fue adquirido por dinero obtenido por la venta de drogas.

El juez Kreplak planea indagar a los detenidos el próximo lunes. En principio, tres de los apresados deberán responder por el delito de «facilitación de evasión y asociación ilícita» y el propio Alvarado por «asociación ilícita y evasión en grado de tentativa».