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El dolor de los padres de un chico con cáncer

Escuchar de boca de un médico que uno de los hijos padece cáncer es un mazazo para un padre. El mundo parece desarmarse, cambia la percepción de las cosas y no es fácil encontrar un camino a seguir. En esos momentos tan complicados se hace necesario buscar la manera de volver al propio eje, y pedir ayuda especializada si es necesario.

Después de escuchar esas palabras, hay se viven varias etapas diferentes y consecutivas. La primera reacción es la negación, luego el enojo por lo que sucede, más tarde se «pacta» con la realidad. Cuando un padre ouede decir «ahora estoy mal, pero voy a poder estar bien» es que ha llegado el momento de la negociación con la realidad que se está viviendo, luegoo sobreviene la tristeza y, por último, la aceptación, aunque no se da en todos los casos.

Hay quienes piensan que nunca van a poder aceptarlo. Familias que se niegan a ver la realidad. Dentro de las parejas de padres puede haber reacciones distintas. Uno de ellos puede aceptarlo mientras que el otro lo siguen negando, y esto suele generar algunas dificultades para decidir qué hacer. Lo esencial es que los padres sepan que son quienes deben sostener a sus hijos, y eso se puede hacer sólo si se desarrolla una fortaleza frente a la situación que permite dejar afuera las angustias propias para no depositarlas en los chicos.

Si son los chicos quienes sienten que tienen que cuidar a sus padres de su propia tristeza, lo que se está haciendo es sobreadaptándose a la situación. Es bueno que haya otros adultos que los puedan escuchar, pero los padres son las personas significativas que los chicos necesitan a su lado, conteniéndolos.

En nuestros tiempos, el dolor se oculta, se tapa. No está permitido conectarse con ese sentimiento y cuando uno está sufriendo, muchas veces se les recomienda ir a un psicólogo, sin tener en cuenta que hay situaciones muy dolorosas, como la enfermedad de un hijo, y que el dolor es inevitable. Enterarse de la enfermedad de un hijo que uno espera que sea sano, es un duelo.

Y cada día que una madre tiene que enfrentar situaciones dolorosas y a veces selos ocultan a los chicos. Hay muchos padres que creen que su hijo no sabe nada, pero cuando se habla con ellos, queda claro que de alguna manera ya lo saben, aunque sus padres no lo hayan hablado abierta y directamente.

Lo más importante es tener en cuenta que cada padre siempre hace lo meor para su hijo,dentro de sus posiblidades y capacidades. Frente a situaciones tan dramáticas, hay que buscar en las reservas emocionales que se tienen y ponerlas en juego para transitar mejor el momento, y contener al niño.

Los padres necesitan comunicación y acompañamiento de personas que los rodean, o de profesionales. Conocer las experiencias de familias que hab pasado y pasan por lo mismo es una manera de conectarse con la propia realidad y de sentirse acompañado. Y de acompañar a los chicos, que si sienten que sus padres no pueden oirlos comienzan a estar tristes, a no hablar y a aislarse porque no quieren profundizar el dolor de sus padres ante la realidad. Quienes saben, tienen que ayudar a que sean los padres los que comunican a sus hijos lo que está pasando y de en que consisten los tratamientos y los distintos procedimientos médicos. Decirles que algunas cosas pueden dolerles y que lloren tranquilos si eso sucede.

En estos momentos, suele perderse el sentido común, y la angustia del padre ante el dolor de un hijo suele hacerle perder de vista cuestiones básicas para cualquiera. La tarea de quienes los rodean es ayudarlos a reconocer estas reacciones para que todo sea más liviano y fácil de llevar.

El rol de los padres.

Una de las premisas básicas es no mentir. Buscar la manera de hablar los temas de adultos con otros adultos, teniendo en cuenta de que a veces, los chicos se hacen los dormidos o los distraídos para escuchar las cosas que les preocupan.

Otra tema importante es que los padres dejen de lado las dificultades que haya entre ellos como pareja, o como padres divorciados, para poner la energía y la atención en el tratamiento de su hijo. En algunas parejas que ya tenían dificultades, los problemas se agudizan frente a esta situación traumática, y el nene queda atrapado en esos problemas y queda en segundo plano, cuando lo que necesita es justamente lo contrario.

También es bueno que los papás tengan una actitud activa frente a los tratamientos, buscando maneras de ayudar a los chicos a que lo enfrenten de la mejor manera. Y también es una tarea importante la de organizar a l resto de la familia para que colaboren. Incluir a los abuelos en este tema es de gran ayuda.

Es esencial también no descuidar a los hermanos para que no se sientan solos, ni adopten conductas de sobreadaptación, o se expongan a situaciones de riesgo por estar descuidados. Hay que incluirlos en el tema de la enfermedad de su hermano, en la medida en que ellos se sientan dispuestos a involucrarse.

Contención, organización, respeto y verdad, elementos esenciales que, junto con el amor, hacen sentir cuidados a los hijos y los ayudan a enfrentarse a los momentos más duros.

Por Teresa Méndez, Responsable del Área Psicosocial de Fundación Flexer, (www.fundacionflexer.org).