fresno

El fresno es el más popular de los árboles de las veredas Porteñas de Buenos Aires.

El Arbolado Público Lineal está integrado por especies nativas y especies exóticas, cada una con sus características particulares. El último censo fitosanitario de la ciudad, realizado en el 2011, permitió conocer algunos datos concretos:

El fresno americano, que es una especie exótica, es el más popular de los árboles de las veredas, ya que representa el 39, 3 % del APL.

Fraxinus excelsior, de nombre común fresno norteño,  fresno común o fresno de hoja ancha, es una especie perteneciente a la familia de las oleáceas. Es un árbol nativo de la mayor parte de Europa; desde España, principalmente el norte,  hasta Rusia. Su hábitat natural más septentrional se encuentra en Trondheim, Noruega, y el meridional, en el norte de Grecia.

Árbol con bastante tolerancia al frío, por lo que puede habitar entre los 400 a 1800 m s. n. m.

Aunque de joven puede tolerar algo de sombra, necesita exposiciones muy soleadas. Prefiere terrenos fértiles y con buena retención de agua, aunque bien drenados, sin que se produzcan encharcamientos. Los periodos de sequía afectan el crecimiento.

Especie caducifolia que puede alcanzar hasta 45 metros de altura. De corteza gris o pardo-grisácea, lisa y con lenticelas en ramas y ejemplares jóvenes, agrietada en los adultos. Las yemas, a diferencia de otras especies de Fraxinus son de color pardo oscuro a negras. Hojas imparipinnadas, con 9 a 13 folíolos lanceolados a ovado-lanceolados y de bordes dentados. Las hojas de este fresno son de las últimas que abren en primavera, y las primeras en caer en otoño.

Si bien el fresno  es una especie exótica, sus características particulares, como la facilidad de controlar su tamaño a través de la poda, permitieron su adaptación a la Ciudad y lo llevaron a convertirse en la especie más utilizada para la arborización de las veredas porteñas. Además, su madera es de muy buena calidad, por lo que no se quiebra con facilidad y resiste bien las tormentas, y su costo de producción es bastante económico.

El fresno americano, que es una especie exótica









FRESNO EUROPEO

  Fraxinus excelsior      

Nombre vulgar: FRESNO EUROPEO

Familia: Oleáceas  

Origen: Europa – Asia.

Carácter botánico

-Altura a los 10 años:  6m a 8m  (2da magnitud)

-Forma de la copa:  En ejemplares jóvenes es globosa, bastante laxa, en los viejos se desarrolla en alto, es algo abierta e irregular en la parte superior, siendo la inferior más estrecha, de aproximadamente 5-6 m de diámetro.

-Ramas:  Ascendente, ramas bastante rectas, gruesas, a veces verticiladas, aparecen a escasa altura del suelo, de color grisáceo. Yemas voluminosas y negras, de pérulas engrosadas que recuerdan la cúpula de las iglesias bizantinas.

-Tronco:  Bastante recto y cilíndrico, fuste mediano.

-Corteza:  Fracturada, de color pardo grisáceo oscuro, leñosa, con camellones delgados y limitados y hendiduras abiertas y profundas.

-Hojas:  Inerme, hojas opuestas, de 20-25 cm. de largo, compuestas, imparipinnadas, con 5-15 folíolos opuestos, lanceolados o elíptico-lanceolados, agudamente aserrados, acuminados, de 5-10 cm. de longitud, de color verde medio algo brillante.

-Flores:  Diclino-dioica. Flores apétalas y desprovistas de cáliz, pequeñas, dispuestas en cortas y densas panojas, que aparecen inmediatamente antes que las hojas, sobre las ramas del año anterior, de color verdoso. Época: fin de invierno principios de primavera.

-Frutos:  Sámaras oblongo lanceoladas, de 3-5 cm. de largo, agudas, obtusas o emarginadas, en racimos péndulos, de color pajizo al madurar. Época: verano-otoño.

-Crecimiento:  medianamente rápido, es rústico y longevo.

Suelo: profundo, fresco, bien drenado, fértil, soporta los arenosos, arcillosos, salinos, calcáreos, pero no pobres ni pedregosos.

Clima:  resistente a los fríos, heladas, vientos, no tolera inviernos suaves.

Propagación:  Por semillas, rebrotes, injertos.

Observaciones:  Es muy sensible al ataque de hormigas. Bacterias que le producen tuberculosis. Insectos que atacan sus hojas. Acepta una poda invernal de mantenimiento. Soporta la contaminación ambiental.

Variedades:

-Fraxinus excelsior for. aurea (FRESNO DORADO): de porte bajo, con la corteza de sus ramas de color amarillo, yemas grandes oscuras, follaje verde amarillento brillante que se torna dorado en otoño. De crecimiento lento.

-Fraxinus excelsior for. aurea pendula (FRESNO DORADO PENDULO): de porte bajo, con ramas péndulas y amarillas. De desarrollo muy lento.

Industrial

La madera se utiliza en ebanistería, carpintería y tornería. Tiene textura basta y grano recto. Pesa unos 710kg/m3. Se trabaja bien. Es una madera dura (noble) de color claro amarillento. Los rollizos con duramen más oscuro se denominan ‘fresno olivo’ por imitar a esta última madera. Da excelentes resultados usado para tarimas de interior. Además, se cultiva como ornamental. Debido a su alta flexibilidad y resistencia a partirse, la madera de fresno es usada tradicionalmente para mangos de herramientas, muebles curvos, palas para deportes de pelota, hockey, raquetas de ténis antiguas y muebles. También es usada como leña ya que arde relativamente bien incluso estando verde.

Medicina popular

Es una planta medicinal de la cual se utilizan los folíolos y la corteza por su actividad como antiinflamatorio, laxante y diurético. Tradicionalmente se ha utilizado para el tratamiento de artralgias, artritis, gota, oliguria, retención urinaria, edemas, estreñimiento y fiebre.

El otoño del Fresno

Angélica Gorodischer

El clima, la tierra, el agua, la basura, los peces, todo tiene que ver con todo. Como siempre. El otoño también tiene que ver con todo y las almas buenas se extasían ante las doradas hojas de los fresnos y yo rabio porque sé que el otoño es algo más que las hojas doradas de lo que sea. El otoño es frío, lluvia, niebla, días cortos y oscuros, qué horror. ¡Y los pobres árboles! Pelados y negros se van quedando. El fresno de mi jardín está a punto de llegar a eso, como los plátanos de mi calle. Porque Rosario es una ciudad arbolada, llena de tilos y de jacarandáes y de ficus. Unos amigos españoles de mi amiga Hilda se maravillaban ante las calles como túneles verdes y les sacaban innumerables fotos. A eso y a los paseadores de perros. Juraban que en el Madrid de sus amores no se veían ni la una ni la otra cosa, y seguían sacando fotos. ¿Usted quiere creer que hay gente que odia los árboles? Si no quiere creerlo va a tener que revisar sus convicciones, porque que la hay, la hay. No digo que no haya señores entre las huestes de odiadores de árboles, pero en general, son señoras que protestan y no dejan de protestar, hasta que no consiguen un edil benévolo que diga: “ma sí, tálenle el plátano frente a su casa”. Las antedichas señoras suelen no tener nada que hacer salvo fregar y mirar programas de chismes acerca de señoritas descerebradas y rubias por televisión. Pero protestar, protestan porque en otoño la vereda se les llena de hojas secas. ¡Con lo sensacional que es caminar por las veredas crujientes arrastrando los pies! Ni se le ocurra decirles eso a las y los odiadores de árboles. Le van a decir que los árboles son sucios. Y por supuesto, que lo son. Oiga, señor; oiga, señora: los árboles echan flores, hojas, brotes, polen, bichitos, pedazos de corteza, de todo, vea. ¿Y sabe por qué? Porque están vivos, sienten, a su modo piensan, están contentos o tristes, protestan, asienten, contemplan, protegen. Y por eso son sucios; por eso, porque la vida, señor, señora, es sucia, bendita sea.