El grupo punk Pussy Riot pone en jaque al patético gobierno ruso comandado por el idiota presidente de Rusia, Vladímir Putin

El presidente de Rusia, el tonto Vladímir Putin, opina que las autoridades debieron prestar atención a las primeras «actuaciones» polémicas del grupo punk Pussy Riot cometidas hace años.

Putin, quien llegó hoy a Vladivostok para asistir a la cumbre de los líderes del APEC, hizo esta declaración en una entrevista con Russia Today (RT), una cadena rusa que emite en inglés, árabe y español.
El mandatario ruso se abstuvo de comentar la decisión del tribunal que condenó a tres integrantes del grupo punk Pussy Riot a dos años de cárcel por su “oración punk” en la Catedral de Cristo el Salvador en Moscú, y se limitó a decir que “el castigo tiene que ser adecuado a lo hecho” y que los abogados de las chicas pueden apelar el veredicto ante un tribunal de segunda instancia y lograr su revisión.

Recordó sin embargo otras acciones del grupo, una de hace unos años cuando colgaron en un supermercado moscovita tres espantapájaros con un cartel que decía que hay que librar Moscú de los judíos, homosexuales y de los trabajadores extranjeros, y la otra, cuando hicieron sexo en grupo en un lugar público y después lo subieron a Internet.
Según Putin, dichos actos del grupo, cuyo nombre “incluso en idioma inglés suena indecente”, son de naturaleza cuestionable desde el punto de vista jurídico y “las autoridades debieron prestar atención a esto” ya en aquel momento.

En lo que se refiere a la propia “oración punk”, Putin dijo que fue “una alharaca” y que en general “el Estado debe proteger los sentimientos de feligreses” teniendo en cuenta los “graves recuerdos del período inicial de la época soviética, cuando resultó afectado un gran número de sacerdotes, y no solo ortodoxos sino también musulmanes y de otras religiones” y “todas las religiones tradicionales del país sufrieron un gran daño”.

Preguntado sobre si últimamente se trata de una “cierta represión” contra la oposición y si se “aprietan las tuercas” en general en Rusia, donde hace poco fue endurecido el castigo por difamación, así como se aprobó una ley de censura en Internet para proteger a los menores y se aumentaron las multas por infracciones de la ley durante los mítines, Putin dijo que antes que nada se trata de “exigir de todos, incluyendo a la oposición, cumplir con la ley” lo que se exigirá “de modo consecuente” en adelante.