El huevo de Pascua es una tradición gastronómica de la fiesta de Pascua.

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Huevos de pascua. El huevo de Pascua es una tradición gastronómica de la fiesta de Pascua.

Un poco de historia.

El día de Pascua fue fijado por el Concilio de Nicea (siglo IV) el primer domingo de luna llena posterior al equinoccio de primavera, en el hemisferio norte, y en este día finaliza la cuaresma, en la cual los primeros cristianos tenían vedado comer carne de cualquier especie y huevos, que eran guardados cuidadosamente para ser llevados a la iglesia.
Entonces en la misa, después de haber encendido el cirio pascual, símbolo de la resurrección del Señor, el sacerdote bendecía los alimentos donados que cubrían los altares y repartía esas ofrendas entre los pobres.

Esto se convirtió en un simbolismo y los vecinos y amigos comenzaron a obsequiarse con huevos pintados y decorados, hasta que un francés comenzó a fabricar huevos de chocolate rellenos de confites. De aquí en más, algunos países hicieron el huevo de Pascua, un objeto tan hermoso como para justificar un evento. Por ejemplo, en Asturias se celebra la romería “de los huevos pintados”, durante la cual se realizan concursos de esta simpática artesanía, y en los países escandinavos se organizan búsquedas del tesoro, escondiendo niditos rebosantes de pequeños huevos de chocolate, que los niños salen a buscar por los lugares más insólitos.

En la prehistoria

Se piensa que el origen de la tradición de comer huevos al finalizar el invierno es una reminiscencia de la Edad de Hielo. Tras el duro invierno, y cuando apenas quedaban provisiones, con la llegada de la primavera volvían las aves desde el sur (esto solo es aplicable al hemisferio norte) y empezaban a poner huevos, de los que se alimentaban los hombres hasta que podían volver a cazar con la llegada de mejores temperaturas.

En el cristianismo

El intercambio de huevos de Pascua de chocolate es muy extendido en Polonia, Alemania, República Checa, Eslovaquia, Italia, Estados Unidos, Argentina, Brasil, Uruguay, Chile y en ciertas zonas de México, viene celebrándose desde hace poco más de 8 siglos.
Por estas fechas las pastelerías comienzan a decorar sus escaparates con unos coloridos huevos de chocolate.

El hecho de asociar el huevo a la fertilidad y por coincidir la Pascua con la estación primaveral, estación fértil por excelencia, hace que se establezca por toda Europa como símbolo de la Pascua. De modo que rápidamente los pasteleros de época comenzaron a elaborarlos utilizando distintos ingredientes. Primero fue el azúcar, luego el chocolate.

En la Edad Media el intercambio de huevos se hacía con huevos de tortuga a los que se trataba la cáscara mediante diferentes procesos para decorarla. Muchas veces eran verdaderas obras de arte.
La costumbre de esconder huevos pintados en los jardines de las casas, para la alegría y regocijo de los niños que los encuentran, se sigue manteniendo en muchos países. Simboliza la persecución de Jesús por parte de Herodes y la intervencion de Dios para evitar ser encontrados. Curiosamente en los jardines de la Casa Blanca el día de Pascua se desarrolla una singular carrera de chicos que hacen rodar los huevos. Gana quien llegue más lejos y sin romperlos.

En Medio Oriente todavía se siguen intercambiando huevos carmesí, para recordar la sangre de Cristo. Los armenios los vacían y los decoran con imágenes de Cristo y de la Virgen. Y en Polonia y Ucrania por Pascua, hacen verdaderas obras de arte con cera fundida sobre su cáscara.


En el judaísmo

El Huevo de Pascua no aparece como un símbolo dentro de la costumbre judía. Sin embargo existe el simbolismo de utilizar un huevo duro dentro del plato (Keará) que se prepara durante el Séder de Pésaj, como una representación de la continuidad del ciclo de la vida (por su forma redondeada). Otro significado que se le otorga al huevo durante el Séder es el del endurecimiento del corazón de faraón Ramses II, que no permitía salir al pueblo hebreo de Egipto. Un tercer significado que se le atribuye al simbolismo del huevo, es el fortalecimiento que presentó el pueblo judío al lograr salir de Egipto durante el Éxodo.
El Huevo de Pascua como tal, no tiene relación alguna dentro de las tradiciones judías.


El huevo más grande del mundo se realizó en Bariloche en el 2012

Elaboran el huevo de Pascua más grande del mundo en Bariloche. Pasteleros de Bariloche comenzaron en el Centro Cívico la elaboración de un huevo de chocolate de 8,50 metros de altura y 5 de diámetro, “el más grande del mundo”, que fué partido y repartido el 8 de abril del 2012, domingo de Pascuas, informaron los organizadores. La iniciativa surgió de la Cámara de Chocolateros de Bariloche y recibió un fuerte impulso del Ministerio de Turismo de Río Negro y el ente promocional de la ciudad, Emprotur, para generar atractivos especiales en el marco de los feriados de Semana Santa.

El Origen remoto de la Pascua
El Origen remoto de la Pascua viene de la Diosa de la fertilidad mesopotámica Ishtar, (Astarté, Asera, Astaroth, Inanna). Adorada por los babilonios, asirios, fenicios, cananeos e incluso los hebreos.

También es por eso que en inglés Pascuas aún se nombra Easter y en alemán Oestern.

Aparece en la jarra de vino etrusca de Tragliatella (aproximadamente 700 a. C.), en el que aparecen el rey sagrado y su sucesor escapando de un laberinto. El otro lado de este jarrón ilustra un desfile a pie en la dirección del Sol, encabezada por el rey sagrado desarmado. Siete hombres le escoltan y cada uno de ellos lleva tres jabalinas y un gran escudo con el dibujo de un jabalí, y el sucesor armado con una lanza va a la retaguardia. El jabalí sería la insignia familiar del rey sucesor, y los siete hombres representarían los siete meses gobernados por el sucesor, que caen entre la cosecha de manzanas y las fiestas de la fertilidad.

La escena tiene lugar el día de la muerte ritual del rey, y la diosa Luna (en este caso Pasífae) ha salido a su encuentro (una terrible figura con túnica y con un amenazante brazo en jarras, mientras que con el otro brazo extendido le ofrece una manzana, que es su pasaporte para el Paraíso); las tres jabalinas que lleva cada hombre significan la muerte.

Sin embargo, el rey es acompañado por una pequeña figura femenina con túnica como la otra; quizá sea la princesa Ariadna (que ayudó al héroe Teseo a salir del laberinto mortal en Cnosos). El rey muestra audazmente, como un contra hechizo de la manzana, un huevo de Pascua, el huevo de la resurrección. La Pascua era la estación en que se realizaban las danzas «Ciudad de Troya» en los laberintos hechos sobre el césped (quizá como una coreografía) en Gran Bretaña prehistórica y también en Etruria.

En el frente de la jarra hay un dibujo laberíntico que se encuentra no solo en ciertas monedas de Cnosos, sino también en los intrincados dibujos hechos en el césped y que hasta el siglo XIX pisaban los escolares británicos en la Pascua de Resurrección.

Un huevo sagrado etrusco de traquita negra pulimentada, encontrado en Perusa (Italia), con una flecha en relieve a su alrededor, es este mismo huevo sagrado. (Artículo principal: Jarra de Tagliatella)

Entre los siglos IX y XVIII, la Iglesia prohibió el consumo de huevos durante la cuaresma por considerarlo equivalente a la carne, y por ello la gente los cocía y los pintaba para diferenciarlos de los frescos y poder consumirlos el día de Pascua de Resurrección. Con el tiempo, estas tradiciones se incorporaron a la festividad de Pascua de Resurrección y hoy en día el huevo de Pascua es un símbolo universal. Para muchos, el huevo se asemeja a la resurrección como un símbolo de vida nueva.

Huevo de Pascua de chocolate decorado
En la actualidad, la tradición continúa con algunas variaciones. En Europa se mantiene la costumbre que data desde la Edad Media de adornar huevos con teñidos y pintados. Aunque parece que la práctica de huevos ornamentales era principalmente elaborada por clases altas o de recursos, se difundió a decoraciones más sencillas, como con el empleo de hojas de árbol para crear patrones sobre el cascarón. El comercio y la modernidad por su parte se ha encargado de incorporar los huevos de chocolate, y los huevos de plástico para ser llenos de dulces, y que según la leyenda son escondidos por el conejo de Pascua para que los niños los busquen, y por consiguiente, los encuentren y se los coman. En Argentina y Uruguay, se conserva la tradición de regalar huevos de Pascua decorados artesanalmente con glasé multicolor o bien en chocolate. Mientras, en el norte de México huevos rellenados de confeti, conocidos como cascarones, son decorados y cubiertos con papel.

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