El martes comienza el juicio oral por el crimen de un comerciante en Colegiales

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Dos jóvenes comenzarán a ser juzgados el martes como acusados del crimen del comerciante Leonardo Fornes, asesinado de siete balazos durante un asalto cometido en su juguetería del barrio porteño de Colegiales en 2011.
Fuentes judiciales informaron que el debate estará a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 9, que dará inicio a las audiencias a las 9 en el sexto piso del Palacio de Tribunales, ubicado en Talcahuano 560, sala número 6116.
Los imputados son Gonzalo Sebastián Acevedo (26) y Franco Maximiliano Ortiz Acosta (25), quienes llegan a juicio detenidos por «homicidio criminis causa», es decir, matar para ocultar otro delito y lograr la impunidad.
El tribunal, integrado por Ana Dieta de Herrero, Fernando Ramí­rez y Luis García, con la intervención del fiscal Julio César Castro, tiene previsto escuchar a unos 15 testigos durante martes y miércoles, en tanto que luego se pasará a la etapa de alegatos.
«Le estamos dando la oportunidad a los jueces de que se haga justicia. Hay importantes pruebas como huellas dactilares en las armas, llamados y escuchas telefónicas que comprometen a los acusados», dijo a Télam la abogada Adriana Poledo, representante de la familia de la víctima.
El hecho que se juzgará ocurrió el 26 de marzo de 2011 a las 10, cuando Fornes (39) acababa de abrir su juguetería, «El mundo de Zoe», ubicada en Alvarez Thomas y Heredia, en Colegiales, y dos hombres que habían llegado en motocicleta ingresaron al local.
Los asaltantes amenazaron con armas al comerciante y pretendían llevarse dinero de la caja registradora, pero como recién había abierto no tenía nada de recaudación, le sustrajeron unos 60 pesos que tenía en su poder.
Al parecer, Fornes pretendió resistirse al robo y sacarle el arma a uno de los ladrones, por lo que le efectuaron siete balazos, uno de los cuales le perforó el corazón, y huyeron a bordo de la moto, cuando se les cayó una pistola y un teléfono celular.
Médicos del SAME que arribaron al lugar lograron sacar a la víctima del paro cardíaco que había sufrido y cuando el paciente llegó al Hospital Tornú fue operado, pero murió por el balazo en el pecho, adonde había sido herido además de en el brazo, en una pierna y en la pelvis.
Fornes estaba casado con Francisca, con quien atendía la juguetería, tenía una hija de 6 años (Zoe, como le puso al comercio) y su trabajo principal era como supervisor en Frávega, por lo que iba al local en sus ratos libres.
A dos días del crimen, fue detenido Acevedo en base a tareas investigativas y a la descripción fisonómica realizada por un comerciante vecino que vio a los ladrones cuando llegaron al lugar y los reconoció, ya que eran del barrio.
En cambio, recordó la abogada Poledo, «Acosta estuvo prófugo cinco meses, pese a que los vecinos lo veían en su casa de la calle Estomba, ya que siempre fue del barrio e incluso era cliente de la juguetería».
Según la letrada, debido a que no atrapaban a Acosta, realizó una denuncia en el Ministerio de Seguridad de la Nación contra los efectivos de la comisaría 37a. y luego su comisario, Roberto Jeremías, fue pasado a disponibilidad.
«Denuncié que Acevedo y Acosta robaban para la Policía con un Renault Clío que la comisaría había comprado con dinero de los foros vecinales. Incluso, consta en la causa que uno de ellos recibió un llamado de que esa mañana la zona estaba liberada para robar», aseguró la abogada.
Poledo también pidió que se extremen las medidas de seguridad con los imputados, ya que asegura que ambos protagonizaron revueltas en el penal de Villa Devoto y autoridades penitenciarias solicitaron que sean trasladados a otra cárcel de mayor seguridad, como la de Marcos Paz.