El mayor desafio al sistema sanitario Argentino. Por Martín Moyano Barro.

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EL MAYOR DESAFIO AL SISTEMA SANITARIO ARGENTINO

* Martín Moyano Barro

Con el permiso de aquellos que aún no lo han visto y sin ánimo de “spoilear” el dramático film de Wolfgang Petersen, me resulta inevitable que surjan los personajes de esa historia a la hora de pensar la crisis que nos ocupa. El Coronavirus nos ha arrastrado hasta el borde de nuestra propia “Tormenta Perfecta”. Para enfrentarla contamos con una fortaleza objetiva de la que los números hablan.



La estadística oficial y los diferentes estudios sobre la composición, disposición y dotación del sistema sanitario argentino lo muestran como uno de los más fuertes de América latina. Y al comparar esos datos con los sistemas de salud de otros países podemos tener una idea de la relevancia de la Argentina en materia sanitaria.

El total de establecimientos sanitarios en el país es de unos 17.500 aproximadamente; de este total unos 3300 cuentan con internación y aproximadamente el 40% de todos estos establecimientos, con o sin internación, es propiedad del sector público nacional, provincial y municipal.

La relación de camas por cada mil habitantes en nuestra región muestra a la Argentina encabezando la lista con un índice de 4,5 camas por mil habitantes (seguida por Uruguay con 3,00; Brasil 2,3; Chile 2,00; Perú 1,5; Colombia 1,4; Paraguay 1,3 y Bolivia 1,1). Fuera de la región, Alemania supera a la Argentina con 8,3 camas por cada mil habitantes (España 3,2; Italia 3,5; EEUU 3,00).

La cantidad de médicos que hay en el país es de 170.000 aproximadamente. Unos 3,90 por cada mil habitantes. Observando la región, Argentina duplica la cantidad de médicos cada mil habitantes de Brasil y casi cuadruplica los de Chile y Perú. Por otra parte, la distribución de médicos en el país resulta dispar. En la CABA la dotación de médicos equivale a la de países europeos mientras que en el GBA la relación es inferior a la provincia Córdoba. Respecto de la disponibilidad del personal de enfermería, la relación es de unos 4,5 por cada mil habitantes, la mitad de ellos auxiliares de enfermería. No hay estadísticas claras del stock de equipamiento y estado del mismo, aunque se puede inferir por datos de producción que el sector privado está en mejores condiciones que el público.

¿Cómo es que contando con estos recursos el sistema no estaba preparado para afrontar la pandemia? La respuesta solo puede estar en las características del mismo. Nuestro sistema de salud se encuentra fragmentado en tres subsistemas: el público, las obras sociales y la medicina prepaga. Aún con el 10% del PBI destinado a la Salud, la distribución de los recursos no es pareja ni equitativa. No está pensada en función de la distribución de la población sino en la condición que tiene como aportante al sistema.

De los 15 millones de habitantes de AMBA 3,5 millones residen en CABA y 11,5 millones en el GBA. De aquellos 15 millones, más del 50 % se atiende en el sector público. Sin embargo la salud pública cuenta con menos del 40% del total de camas y profesionales lo que explica las conocidas demoras típicas del sector público a la hora de acceder a las prestaciones. Esta situación es doblemente grave en el Gran Buenos Aires. Queda claro que a medida que se mire la oferta de cada sector, la relación es muy buena en la medicina privada a diferencia del sector público. Por otra parte si la cantidad de contagiados aumentara de dos mil a tres mil casos diarios, el sistema sanitario bonaerense corre serio riesgo de colapsar, no así en CABA.

En resumen, la Provincia de Buenos Aires es la región más débil en cuanto a recursos sanitarios y el PAMI la Obra Social con mayor población de riesgo y con muy pocas camas propias. Administradas ambas por el mismo signo político de su pertenencia, ¿Qué hará el Capitán del barco si se llega al límite de las tan mentadas camas de Terapia Intensiva? Como en la película de Petersen, no alcanzará con mantener el consenso e integración de la tripulación sino que la correcta lectura de la información y toma de decisiones permitirá al equipo evitar la zozobra.

* Martín Moyano Barro es consultor en Salud

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