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El morbo de de la repatriación de los restos de Jorge Luis Borges

El morbo de de la repatriación de los restos de Jorge Luis Borges

El morbo en la repatriación de los restos de Jorge Luis Borges se debe a varios factores. En primer lugar, Borges es una figura literaria universalmente reconocida, y su muerte fue un evento importante para la cultura argentina y mundial. En segundo lugar, Borges era un hombre de ideas conservadoras y antiperonistas, y su posible repatriación a la Argentina, un país con una larga historia de peronismo, ha generado un debate político y cultural.

En el caso de Juan Domingo Perón, Eva Perón, José de San Martín, Manuel Belgrano y Juan Manuel de Rosas, la repatriación de sus restos también ha sido un tema de debate público. En todos estos casos, los líderes o famosos muertos han sido figuras controvertidas, y su repatriación ha sido interpretada como una expresión de poder o como una forma de legitimar un determinado proyecto político.

En general, la repatriación de los restos de los líderes o famosos muertos puede ser un acto simbólico que tiene un impacto político y social. En el caso de Borges, la repatriación podría ser interpretada como una forma de reivindicar su figura y su obra, o como una forma de apropiarse de su legado por parte de un determinado grupo político.

A continuación, se analizan algunos de los factores que pueden explicar el morbo en torno a la repatriación de los restos de los líderes o famosos muertos:

La fascinación por la muerte: La muerte es un tema que siempre ha fascinado a los seres humanos. La repatriación de los restos de los líderes o famosos muertos puede despertar esta fascinación, ya que representa una forma de acercarnos a la muerte de estas personas.
La curiosidad por el pasado: La repatriación de los restos de los líderes o famosos muertos puede despertar la curiosidad por el pasado. En el caso de Borges, por ejemplo, su posible repatriación podría generar interés por su vida y su obra.
El debate político y cultural: La repatriación de los restos de los líderes o famosos muertos puede generar un debate político y cultural. En el caso de Borges, por ejemplo, su posible repatriación ha generado un debate sobre el peronismo y la cultura argentina.

En conclusión, el morbo en la repatriación de los restos de los líderes o famosos muertos puede deberse a una combinación de factores, que incluyen la fascinación por la muerte, la curiosidad por el pasado y el debate político y cultural.

La lista de líderes muertos cambiados de tumba a lo largo del tiempo en Argentina es la siguiente:

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José de San Martín (1778-1850): Fue el libertador de Argentina, Chile y Perú. Sus restos fueron enterrados inicialmente en Francia, donde murió en 1850. En 1880, sus restos fueron repatriados a Argentina y enterrados en el mausoleo que lleva su nombre en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.
 
Juan Manuel de Rosas (1793-1877): Fue gobernador de la provincia de Buenos Aires entre 1829 y 1852. Sus restos fueron enterrados inicialmente en Boulogne-sur-Mer, Francia, donde murió en 1877. En 1989, sus restos fueron repatriados a Argentina y enterrados en el cementerio de la Recoleta, en Buenos Aires.

MORBO AL POR MAYOR

Impulsan la repatriación de los restos de Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges fue un escritor argentino que nació en Buenos Aires en 1899. Su obra literaria, que incluye cuentos, poemas y ensayos, es considerada una de las más importantes de la literatura en español. Borges fue un hombre de ideas conservadoras y antiperonistas. En su obra, Borges expresó su rechazo al populismo y al nacionalismo, dos de los pilares del peronismo.

En 1986, Borges murió en Ginebra, Suiza. Sus restos fueron enterrados en el Cementerio de Plainpalais, en Ginebra.

Los partidarios de la repatriación de los restos de Borges argumentan que Borges es un símbolo de la cultura argentina y que sus restos deberían descansar en su país natal. Sin embargo, los opositores a la repatriación argumentan que Borges no habría querido ser enterrado en un país peronista.

Hay varias razones por las que Borges podría no haber querido ser enterrado en un país peronista. En primer lugar, Borges era un hombre de ideas conservadoras y antiperonistas. El peronismo es un movimiento político de izquierda que se caracteriza por su populismo y su nacionalismo. Borges no compartía estas ideas y, de hecho, las criticó en su obra.

En segundo lugar, Borges era un hombre que valoraba la libertad y la individualidad. El peronismo es un movimiento político que tiende a controlar la vida pública y privada de las personas. Borges no habría aceptado este control y, de hecho, lo criticó en su obra.

En tercer lugar, Borges era un hombre que valoraba la cultura universal. El peronismo es un movimiento político que tiende a centrarse en la cultura nacional. Borges no habría aceptado este enfoque y, de hecho, lo criticó en su obra.

Por estas razones, es posible que Borges no hubiera querido ser enterrado en un país peronista. Sin embargo, la decisión de repatriar o no sus restos es una decisión subjetiva que debe tomarse teniendo en cuenta todos los factores involucrados.

LA CRONICA OFICIAL DE LA REPATRIACION
Tras encontrar una carpeta con documentación, Mariana de Torre, la nieta de Norah Borges y Guillermo de Torre, impulsa una iniciativa para que los restos de su tío abuelo, Jorge Luis Borges, enterrado en Ginebra el 14 de junio de 1986, sean repatriados a la Argentina y trasladados a la bóveda de su familia en el Cementerio en la Recoleta, en un hecho de reparación familiar que también busca consolidar la impronta y el legado que el escritor dejó en la literatura y la cultura nacional.

El autor y poeta Osvaldo Ferrari sostuvo conversaciones con Jorge Luis Borges entre 1984 y 1985 que fueron posteriormente recopiladas en el libro titulado «Los diálogos», editado por Seix Barral. En una entrevista reciente, Ferrari expresó que, tras revisar documentos, quedaba claro el deseo de Borges de descansar en el Cementerio de Recoleta.

Tras atender a esas reflexiones y luego de encontrar una carpeta de su padre con todos los documentos en los que había solicitado al gobierno Suizo esta repatriación, Mariana de Torre hizo público el interés de su familia en retomar esa iniciativa y lo hizo en representación de los seis nietos de la pintora Norah Borges, hermana de Jorge Luis, y del poeta y editor español Guillermo de Torre, los únicos descendientes directos vivos del escritor. En las próximas horas, la sobrina nieta del autor se reunirá con Ferrari para ver cómo impulsan la iniciativa a nivel gubernamental.

«Mi padre, en 1988, empezó a hacer los trámites para repatriar los restos. Yo por aquel entonces no tenía ni idea y tampoco me importaba. Él solo hablaba con mi mamá, a nosotros tampoco nos contaba mucho. Tras su muerte, ordenando las cosas en su casa, encontré esa carpeta con la documentación y me pareció tan triste que él no hubiera logrado su propósito…Me puso tan mal que casi la tiro a la basura, pero acá está y ahora puede servir», cuenta a Télam De Torre sobre esos documentos que hoy atesora.

Cree que el momento puede ayudar a revertir esa historia. «Con la muerte de María Kodama y tras leer la argumentación de Ferrari, creo que somos muchos los que podemos unir voluntades. Entiendo que, más allá de la lógica de lo familiar, para la cultura del país es importante», advierte.

Al ser consultada sobre la voluntad de los sobrinos de Kodama, quienes fueron declarados herederos universales, es tajante: «Yo no tengo nada que ver con esa gente, solo los conozco por foto».

«Estoy dispuesta a hacer este pedido por la vía de la Cancillería o una gestión ante el Gobierno. Mi padre luchó tanto por esto que creo que le arruinó la existencia. Él era muy cercano a su tío, más que a mi abuelo, y todo lo que pasó con Kodama le hizo muy mal. Poder ahora hacer algo sería mi forma de enviarle un regalo al cielo, de reivindicarlo», explica.

Más allá del entramado familiar, la sobrina nieta del escritor cree que el Cementerio de la Recoleta es «el lugar natural» para que descansen los restos del autor de «Ficciones», «El Aleph» y «El hacedor». «Creo que a todos los argentinos les gustaría poder pasar y dejarle una flor. ¿Cuántos pueden visitar su tumba en Ginebra? Acá creo que veríamos un aluvión de gente…», sostiene.

No fue solo una idea de Miguel de Torre. Antes, había sido la voluntad de Norah Borges porque creía que Borges toda la vida había expresado su deseo de estar enterrado junto a su madre en la bóveda familiar. También lo intentó en 2009 la diputada María Beatriz Lenz, sin éxito.

El escritor Alejandro Vaccaro, biógrafo, estudioso y coleccionista de la obra obra de Borges desde hace cinco décadas, publicará en los próximos meses «Borges. Textos secretos y falsas atribuciones», un libro editado por el sello Planeta en el que dedica un capítulo a explicar por qué Borges deseaba que sus restos descansaran en la ciudad de Buenos Aires.

«Hace unos años tuve una fuerte polémica con Kodama por este tema, que reaparece cada tanto y que sería bueno encauzar. La Argentina tiene una tradición en repatriación de las figuras que marcaron la historia: pasó con San Martín, Alberdi, Gardel y Sarmiento…Es una materia que habría que legislar», evaluó durante una charla con Télam.

Para él, es «absurdo» que los restos de Borges estén en el exterior: «Él decidió irse de Buenos Aires porque tenía una enfermedad terminal y, años antes había muerto Balbín y había sido víctima de una persecución que incluyó que le habían sacado fotos en terapia intensiva. A él le habían contado eso que había pasado y temió un circo mediático alrededor de su enfermedad. Por eso, decidió irse a Ginebra». Tanto en sus poemas como en sus intervenciones públicas, según Vaccaro, puede leerse su voluntad de ser enterrado en Argentina. En el poema «La Recoleta», en Fervor de Buenos Aires, dos versos dan cuenta de esto: «Estas cosas pensé en la Recoleta, / en el lugar de mi ceniza». «Estoy seguro de que, tras la muerte de Kodama, las cosas van a empezar a moverse. Primero, vamos a ver qué opinan los sobrinos de Kodama…», desliza.

Para el escritor, el debate de fondo no es por la materialidad de los restos sino por lo simbólico. «Trabajo hace 50 años difundiendo su obra y su legado. Su cuerpo o los restos no van a cambiar la valorización internacional de su obra, pero sí me parece que simbólicamente como argentinos tenemos que aceptar el desafío de cuidar lo que es nuestro», sostiene.