El Tattersall turismo en la Ciudad de Buenos Aires.

El 7 de mayo de 1876 se inauguraba el Hipódromo

El 7 de mayo de 1876 se inauguraba el Hipódromo Argentino de Palermo en los terrenos linderos a los alfalfares de Rosas y el Parque 3 de Febrero. Ese día los tranvías no dieron abasto y tampoco los trenes: a pesar de los 50 vagones que el ferrocarril puso a su disposición, muchos se quedaron sin ver esas primeras siete carreras.

En 1908 la Tribuna Oficial fue reemplazada por la actual (con capacidad para 2.000 personas), obra del arquitecto francés Faure Dujarric, y al igual que la Confitería París construida tres años más Más tarde, forman parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad.

La primera carrera con Diez mil espectadores

Cuenta la historia que  en esas  épocas en que el turf se erigía como el mayor espectáculo deportivo del país. Y a diferencia de lo que ocurría en otros lugares del mundo, aquí los caballos también generaban interés entre el pueblo y la clase trabajadora; no fue un pasatiempo exclusivo de la elite. La primera Tribuna Oficial se inauguró en mayo de 1876: era de madera, ladrillos y techo de zinc. Tenía además una cúpula metálica muy pintoresca y capacidad para 1.600 personas. Sin embargo, más de treinta años después, las autoridades del hipódromo se rindieron al encanto de la arquitectura francesa, que venía transformando a la Ciudad en lo que se conoció como la «París de Sudamérica». En cada rincón de Buenos Aires, las familias más adineradas construían sus residencias y palacios. Y en el espacio público Carlos Thays, comenzaba a diseñar las plazas y avenidas que aún hoy le dan identidad a la Ciudad.

El Hipódromo de Palermo

El Hipódromo de Palermo cuenta con tres pistas de arena de cava. Dos de ellas se utilizan para el entrenamiento y vareo de los caballos exclusivamente, y la pista principal, con una extensión de 2.400 metros y un ancho de 28 metros, se emplea para el desarrollo de las competencias y se habilita para entrenamientos.

A lo largo de su historia, han pasado por la pista del Hipódromo Argentino de Palermo, jinetes de la talla de Irineo Leguisamo, Domingo Torterolo, Máximo Acosta y Marina Lezcano, además de caballos como Old Man, Botafogo (fué ahí el encuentro entre Botafogo y Grey Fox), La Misión, Yatasto o Lunático, un purasangre propiedad de Carlos Gardel.

El Tattersall hacer turismo en Buenos Aires

Emplazado en una de las zonas más exclusivas de la Ciudad de Buenos Aires, Tattersall le ofrece infinitas posibilidades para que su evento corporativo sea extraordinario. Los 600 m2 del salón principal, sumados a los jardines parquizados y las galerías cubiertas que lo rodean, ofrecen versatilidad para dar solución a cada una de sus necesidades y en cada tipo de armado : auditorio, escuela, cocktail o banquete.

UBICACION
Av. del Libertador 4595
(1426) Buenos Aires
Argentina

El Tattersall fue inaugurado en 1898

El Tattersall fue inaugurado en 1898, tomó su nombre del ciudadano inglés Lord Tattersall que en el Siglo XVII había creado, en Londres, un espacio exclusivo para la venta de caballos de carrera. A modo de tradición, en la Argentina primero y en otros países del mundo después, este tipo de lugar se denominó Tattersall.  Desde 1876, emblema de la Ciudad de Buenos Aires. El Hipódromo Argentino de Palermo se inauguró el 7 de mayo de 1876. En 1908 el arquitecto Louis Faure-Dujarric reemplazó los edificios originales y los convirtió en ejemplo del estilo clásico francés del siglo XVII.

El Tattersall es uno de los lugares más prestigiosos de la Argentina

Era un recinto pleno de emoción donde las pasiones cobraban vida. Ya desde esa época sus salones y jardines se engalanaban para dar cabida a las más grandes e importantes celebraciones sociales. El Tattersall es uno de los lugares más prestigiosos de la Argentina

El Tattersall.    El edificio central data de 1908

El edificio central data de 1908, es de piedra y cemento y ha sido obra del arquitecto Louis Faure Dujarric.La creciente cantidad de público que convocaba el Hipódromo Argentino hizo que en 1857 se construyera un circuito más apropiado, el Hipódromo de Belgrano, el primero de estilo europeo, que, aunque sin mucha regularidad, funcionó en un predio situado entre las actuales calles Olazábal, Cramer, Melián y Pampa. Cerró en 1875. Funcionaba allí el «Circo de las Carreras» un hipódromo que «ocupaba unas 30 manzanas en lo que hoy es Belgrano R, destinado a celebrar «carreras inglesas», lo que aparece como premonitorio de la importancia que tendrá esta colectividad en el desarrollo y la conformación identitaria de Belgrano R.

El Tattersall. Barrio de Campana como antecedente de Belgrano R

La mención al barrio de Campana como antecedente de Belgrano R figura en varios apartados de la obra de Carrera, como en la de otros historiadores de la zona.El 7 de Mayo de 1876 se inauguraba, en los terrenos lindantes con el Parque Tres de Febrero, el Hipódromo Argentino de Palermo.   En esa oportunidad, el caballo «Resbaloso», ganó la primera carrera ante 10 mil personas. El culto por la competencia de equinos que cultivaban los gauchos y algunos «señoritos» ingleses, caló hondo en la ciudad. El edificio original del Hipódromo consistía en una tribuna para 1600 personas con 40 palcos para familias y amplios jardines. El Hipódromo fue inaugurado en 1876, pero recién en 1908 fue inaugurada la actual tribuna oficial y los grandes portales de acceso por la Av. del Libertador, completándose las obras, que estuvieron a cargo del arquitecto francés Louis Fauré Dujarric, en 1909.

La confitería París

En 1908 la Tribuna Oficial fue reemplazada por la actual, con capacidad para 2000 personas, obra del Arquitecto francés Faure Dujarric. Tres años más tarde, en 1911, se construyó la confitería París. El establecimiento tuvo por finalidad contribuir al esparcimiento de la sociedad porteña y además fomentar la raza caballar. Durante los primeros años las reuniones de carreras eran esporádicas y dependían del estado del tiempo.

La redonda

En esta pista de 10 metros de largo, construida en torno al túnel de jockeys, se ensillan y montan los caballos que luego participarán de las carreras. Así, los aficionados pueden ver el estado físico del animal. Se estima que durante las 120 jornadas anuales, se disputan 1.400 carreras, de las que participan alrededor de 20.000 caballos.