Elefantes de Ecoparque Kuky y Pupi viajan a Brasil.

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La Secretaría de Ambiente de la Ciudad de Buenos Aires confirmó que el Ecoparque de Buenos Aires firmó el traspaso de titularidad de las dos elefantas africanas (Loxodonta Africana) a favor del Santuario de Elefantes de Brasil.



Elefantes maltratados en circos y zoológicos comparten santuario suramericano que acoge la especie y está ubicado en el parque natural Chapada dos Guimaraes, un ecosistema que remite al hábitat de estos mamíferos en las sabanas africanas y asiáticas. «Somos el primero de Suramérica con el objetivo de proporcionar bienestar a los elefantes que pasaron su vida en pequeños recintos de cautiverio», señaló Junia Machado, presidenta de la organización no gubernamental encargada del Santuario de Elefantes Brasil (SEB).

El parque natural Chapada dos Guimaraes, en la ciudad homónima de Mato Grosso (occidente), ofrece a los elefantes «un amplio espacio en ambiente natural, la compañía de otros animales y cuidados veterinarios».

Pupi y Kuky llegaron juntas al Zoológico de Buenos Aires el 22 de mayo de 1993 desde el Parque Nacional Kruger, luego de que fusilaran a sus madres durante la matanza selectiva de elefantes para reducir la presión de sus poblaciones sobre la vegetación del parque. No se sabe con exactitud la fecha de nacimiento aunque se estima que la edad aproximada de ambas es de 31 años, mientras que su esperanza de vida supera los 70. El nombre científico de la especie es Loxodonta africana y el estado de conservación de la especie se encuentra vulnerable.

Durante años se especuló con que ambas elefantas eran hermanas, sin embargo, al desconocerse cuáles son los padres de ambas se hace imposible afirmar el vínculo. Por otro lado, vivieron juntas y mantuvieron una excelente relación desde su llegada al Zoológico de Buenos Aires.

“El éxito de la derivación de Mara y ver lo bien que se encuentra en su nuevo ambiente nos brinda una motivación especial para trabajar en esta derivación”, explicó Eduardo Macchiavelli, secretario de Ambiente de la Ciudad. Además aseguró que “es importante saber que el hecho de que ambas hayan estado en cuarentena con Mara significa un gran adelanto en materia del entrenamiento requerido para sus exámenes médicos. Este, además, es un paso más hacia la transformación del Ecoparque”.

En un primer momento, a las elefantas se le había seleccionado como destino de derivación el santuario Sanwild Wildlife Trust, en Sudáfrica, pero las complicaciones burocráticas y logísticas sufridas hasta el momento, sumado a la buena experiencia con el Santuario de Elefantes de Brasil modificó la decisión.

“Los beneficios del Santuario de Elefantes Brasil son numerosos: cumple con las condiciones de habitabilidad entre las que se encuentran la superficie del hábitat disponible para albergar a ambas elefantas, infraestructura, medidas de seguridad y temperaturas ideales para la especie. Asimismo cuenta con personal especializado y con el Certificado Veterinario Internacional para llevar a cabo el traslado de elefantes desde Argentina hacia Brasil, el cual fue acordado entre las autoridades sanitarias de ambos países” continuó Macchiavelli.

Por su parte, Federico Iglesias, subsecretario a cargo del Ecoparque, confirmó que este es “el comienzo de un camino muy largo, contamos con la experiencia que nos dejó Mara pero sabemos que los requerimientos burocráticos y logísticos llevan su tiempo. Estimamos que todo el proceso podrá demorar aproximadamente 20 meses y que estas derivaciones dependen de la interacción con numerosos actores”.

Primitivamente

Primitivamente se encontraba en la Av. del Libertador y Sarmiento, en los terrenos del parque iniciado por Juan Manuel de Rosas. A partir de su primer director, el Dr. Eduardo Holmberg (1888 a 1904) el Zoo adoptó un carácter más científico y se trasladó a su ubicación actual. Según su criterio, los animales debían habitar en edificios que respondieran a los estilos arquitectónicos propios de su país de origen.

Sucedió al Dr. Holmberg, Clemente Onelli entre los años 1904 y 1914. Una de sus ambiciones, concretadas durante su dirección, fué el canje de animales con instituciones del resto del mundo. Ésto, junto a la tarea dedicada por Carlos Thais en el embellecimiento de la obra arquitectónica, marca una época muy importante en la vida del zoológico.

Luego, Adolfo Holmberg, el nuevo director, decide iniciar un sistema de supresión de jaulas, creando recintos en donde los animales se aislaban del público por fosas o zanjas de seguridad, permitiéndoles mayor libertad de movimientos.

Todo Buenos Aires tomó partido, allá por 1882, por una u otra posición: Crear o no en San Benito de Palermo, en esas épocas alejado unos 5 km. del centro, un parque digno de la Ciudad.

En 1883, Carlos Pellegrini, quien años más tarde sería Presidente de la Nación, le escribía desde Europa al Intendente de Buenos Aires:

«No hay ninguna Ciudad de mediana importancia que no tenga un Zoológico, que es el punto favorito de reunión de las multitudes». Finalmente, el 30 de octubre de 1888, por Ordenanza Municipal, nace el Zoológico de Buenos Aires, separado del Parque 3 de Febrero.

Su primer Director, Eduardo Ladislao Holmberg, un médico con inclinaciones naturalistas, dirige el Jardín Zoológico porteño durante 15 años.

Él construye la casi totalidad de los recintos y lo hace con el concepto de esa época, basado en que el Zoológico era un paseo para la gente, destinando grandes extensiones de parque para ellos y poco espacio para los animales, razón por la cual los recintos son de tipo carcelarios.

Por otro lado, sostenía que los edificios donde eran exhibidos los animales, debían responder arquitectónicamente al país de origen de los mismos.

La gran belleza de los edificios es lo que ha hecho que sean declarados «Monumentos Históricos».

En 1904 y durante dos décadas, hablar de Clemente Onelli, Su Director del Zoológico, era en la Ciudad de Buenos Aires, hablar del prestigioso Zoológico Municipal.

Un pintoresco italiano que unía su condición de sabio naturalista con una gran dosis de simpatía, no sólo le dio la jerarquía científica a dicho paseo, sino que lo popularizó al máximo imprimiéndole un sentidoeminentemente didáctico, a través de carteles indicadores y confección de guías.

Él implementó paseos en Elefante, en Camello, en Ponys; haciendo que los visitantes aumentaran diez veces en número en el primer año de su gestión.

https://actualidad.rt.com/actualidad/355209-investigar-muerte-centenar-elefantes-botsuana

METAS
El Santuario de Elefantes de Brasil sostiene que el objetivo principal de cualquier santuario de elefantes es proporcionar:

• Una filosofía de gestión, procedimientos operativos y diseño de instalaciones basados en los intereses físicos, sociales y cognitivos de los elefantes, según lo documentado por el asesoramiento científico y presentado en la carta del elefante, The Elephant Charter.

• Un lugar de refugio que busca restaurar y / o mantener la salud y el bienestar de cada uno de los elefantes cautivos.

• Atención positiva y flexible que tiene como objetivo reconocer, comprender y explicar completamente la historia de cada uno de los elefantes y sus necesidades individuales.

• Entornos y recursos en los que se ayuda a los elefantes a alcanzar su máximo potencial para llevar una vida natural, siguiendo un ritmo natural.

• Enfoque principal en desarrollar y mantener interacciones sociales positivas entre elefantes a lo largo del tiempo.

Los elefantes asiáticos se abrazan
• Prácticas de trabajo seguras, satisfactorias y protegidas para los cuidadores, sin embargo, siguiendo el ritmo de las necesidades de los elefantes, considerando un ciclo de 24 horas.

• Recursos que permiten la introducción de nuevos elefantes a otros, el mantenimiento continuo (24 horas) de los lazos sociales y la cuidadosa separación y aislamiento de las personas cuando sea necesario para su bienestar.
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