Hipódromo Argentino de Palermo: La redonda

La redonda… Desfile. En la redonda de exhibición. Es el espacio eterno donde está inmortalizado Irineo Leguisamo, quien fuera el más importante jockey uruguayo, conocido como el pulpo, el eximio o el maestro. Compitió durante más de 57 años en hipódromos de Uruguay y Argentina. Está considerado el jinete más importante de la hípica sudamericana del siglo XX. Corrió 12.734 carreras, logrando 3.204 triunfos en hipódromos argentinos (Palermo y San Isidro), incluso 495 clásicos. Además ganó otras 300 carreras en Maroñas, y en hipódromos de otros países como Chile, Perú, Venezuela, Panamá, Ecuador, Colombia, México y Brasil. Sus últimas carreras en Argentina las corrió el 15 y 16 de diciembre de 1973, cuando se alzó con dos victorias: primero en Palermo con Bablino, por medio pescuezo, y luego en San Isidro con Mac Honor, por 7 cuerpos.

La redonda
En esta pista de 10 metros de largo, construida en torno al túnel de jockeys, se ensillan y montan los caballos que luego participarán de las carreras. Así, los aficionados pueden ver el estado físico del animal. Se estima que durante las 120 jornadas anuales, se disputan 1.400 carreras, de las que participan alrededor de 20.000 caballos.

La primera Tribuna Oficial se inauguró en mayo de 1876: era de madera, ladrillos y techo de zinc. Sólo tenía capacidad para 1600 personas y 40 palcos para familias. La inauguración iba a realizarse el 23 de abril, pero la lluvia la retrasó; se pasó dos semanas y se hizo el 7 de mayo. Era tan llamativo el lugar que todos querían asistir. Se calcula que hubo unas 10.000 personas. Llegaron en tren y tranvía y se creó una estación de tren específicamente para el hipódromo, conocida como 3 de Febrero.

Desde 1876, emblema de la Ciudad de Buenos Aires. El Hipódromo Argentino de Palermo se inauguró el 7 de mayo de 1876. En 1908 el arquitecto Louis Faure-Dujarric reemplazó los edificios originales y los convirtió en ejemplo del estilo clásico francés del siglo XVII. El 5 de septiembre de 1992, Hipódromo Argentino de Palermo S.A.(HAPSA) asume la dirección del Hipódromo Argentino de Palermo iniciando una nueva etapa de renovación y mejoramiento integral. Hipódromo Argentino de Palermo entiende la importancia que tiene la Industria del Turf en el mundo y en Argentina, por eso realiza permanentemente inversiones en obras y tecnología para ubicar a este escenario hípico entre los más destacados hipódromos a nivel internacional.

Cuenta la historia que en la primera carrera que se corrió en lo que era el antiguo Hipódromo Argentino hubo diez mil espectadores. Eran épocas en que el turf se erigía como el mayor espectáculo deportivo del país. Y a diferencia de lo que ocurría en otros lugares del mundo, aquí los caballos también generaban interés entre el pueblo y la clase trabajadora; no fue un pasatiempo exclusivo de la elite. La primera Tribuna Oficial se inauguró en mayo de 1876: era de madera, ladrillos y techo de zinc. Tenía además una cúpula metálica muy pintoresca y capacidad para 1.600 personas. Sin embargo, más de treinta años después, las autoridades del hipódromo se rindieron al encanto de la arquitectura francesa, que venía transformando a la Ciudad en lo que se conoció como la “París de Sudamérica”. En cada rincón de Buenos Aires, las familias más adineradas construían sus residencias y palacios. Y en el espacio público Carlos Thays, comenzaba a diseñar las plazas y avenidas que aún hoy le dan identidad a la Ciudad.

Así a principios del 1900 se encargó la renovación de las tribunas a Louis Faure Dujarric. Y este exponente de la arquitectura francesa será uno de los atractivos que tendrá la séptima edición de “Viví Francia”, que arranca el próximo sábado. Se realizarán visitas guiadas al Hipódromo –el 26, a las 15, gratis– y la Embajada de Francia, el Jardín Botánico, la avenida Alvear y el Palacio de Justicia.

El arquitecto e historiador Fabio Grementieri, autor del libro “Grandes residencias de Buenos Aires”, describió a Dujarric como “un dandy anglófilo, siempre impecable. Se trasladaba en un Rolls Royce. En París, construyó el estadio de tenis de Roland Garros y varios edificios de departamentos suntuosos, pero ya en los años 30 y en un estilo moderno. Tenía una formación académica muy sólida”.

Una de las obras de Dujarric mas destacadas en el país fue demolida: un palacio con 50 habitaciones que había diseñado para los Alzaga Unzué, en Rojas, provincia de Buenos Aires. En la Ciudad, esta familia de terratenientes habitaba también un palacio, el que hoy pertenece al hotel Four Seasons, en Cerrito y Arroyo, a metros de la Embajada de Francia. La imponente estación Retiro del Ferrocarril Belgrano Norte, es también obra suya. Y claro, el Hipódromo Argentino de Palermo (tal su nombre desde 1953).

Los pórticos de ingreso, la composición de las fachadas, los pisos, las arañas, todo en el Hipódromo impacta porque fue diseñado y construido como un auténtico palacio. Igual que la confitería La París.

Las carreras y el esplendor del hipódromo sucumbieron en los 60, cuando el lugar estuvo sumido en el abandono. En 1992, la administración fue entregada en concesión hasta 2027, que luego fue extendida por el fallecido presidente Néstor Kirchner hasta 2032. En 2002, comenzaron a funcionar las máquinas tragamonedas, gestionadas por una UTE entre Hapsa y Casino Club, de Cristóbal López. Hoy suman 4500, el máximo permitido.

Según datos de la concesionaria, por día ingresan 20.000 personas en el sector de las tragamonedas, mientras que una jornada de carreras convoca a 11.000, entre asistentes y apostadores remotos.

A Irineo Leguisamo
Poema lunfardo
Letra: Héctor Gagliardi

Letra
Serio, tranquilo y callado
seguro de su valer,
cuando le toca perder
lo mismo que si ha ganado,
tiene ese gesto grabado
que el que lo quieran imitan
debe volver a calcar
¡a Irineo Leguisamo!…

¡Que silbe la popular!…
Ya lo tiene acostumbrado:
si de sobra ha calculado
de que lo van a jugar…
¡Y al desfilar, sin mirar,
afirmado en los estribos
parece que los silbidos
lo vienen a acariciar!…

Por culpa de él, ¡ha perdido!…
Si usted, lo iba a jugar…
Justo, lo va a dejar…
Cuando siempre lo ha seguido…
Leguisamo, ¡el enemigo!…
Leguisamo, ¡el candidato!…
¡Terror de fijas y datos
que nos dicen al oído!…

Su figura es atracción
en las tardes de carreras;
carretista no es cualquiera,
hay que tener corazón…
¿Puede haber mas emoción
que se compare en grandeza
cuando él por la cabeza
te salve de un metejón?…

Ya estamos acostumbrados
a verle como, impasible,
pone un número imposible
en dos saltos calculados…
Y ante el aplauso cerrado
que saluda su regreso,
viene mirando a lo lejos
como ausente o preocupado…

¿Qué pena tiene el maestro
que no le arranca la Gloria?…
Porque su vida, su historia
y su dolor… ¡es el nuestro!…
Cuando un hombre como estos
llega a la altura de él
es nuestro, como Gardel:
¡lo digo, porque lo siento!…

Te queremos Leguisamo
lo ves esta noche aquí
y al regreso del Brasil…
¿no fue el pueblo soberano
que se rompía las manos
aplaudiendo tu maestría?
¡Es tuya la tierra mía
y nosotros tus hermanos!…

Por eso me juego el resto
si tu estatua han levantado
con aplausos, nuestras manos,
con asombro, nuestros gestos,
soy poeta y traje en versos
lo que te quise cantar…
¡Que Dios bendiga tu hogar
Maestro de los Maestros!…

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