Historia de Palermo: Viejo almacen, “despensa” y “despacho de bebidas”. Almacen en 1924

Viejo almacen. La denominación de almacén ha caído casi en desuso actualmente, pero más han desaparecido las de “despensa” y “despacho de bebidas”.

Foto de Almacen en Buenos Aires de 1924

DESPACHOS, ALMACENES Y DESPENSAS
Quizás convenga aclararles a los jóvenes de hoy las diferencias que había entre ellos.

Comencemos por los almacenes. Eran los más familiares y de barrio No hay que pensar que en ellos se encontraba el surtido de cosas que puede obtenerse ahora.

En latas, se podía encontrar la famosa “conserva de tomates”, el “corned beef”, el “paté”, las sardinas (generalmente españolas) y las arvejas. Los fiambres, que se conservaban en la “fiambrera” de alambre (no en heladera) eran jamón, salame y mortadela.

Cualquier otro fiambre (incluso las salchichas) se compraba en las fiambrerías alemanas o especializadas. Unos cajones volcables guardaban los productos secos, como harina, azúcar, yerba, arroz y porotos, que se vendían mediante una palita que permitía llenar el papel de estrasa con el que se hacía el paquete, ese de las dos orejitas retorcidas.

En bebidas tenían los vinos, generalmente comunes, la caña, la grappa, el anís y el vermouth. Según el barrio se agregaban otras bebidas, pero en general no era mucho el surtido. La mayoría de las ventas, tanto en fiambres como en productos secos, así como en los dulces de batata y membrillo, se hacía por pequeñas cantidades (cinco o diez centavos) por lo que era normal que hubiera que ir a comprar todos los días.

Esa era una de las diferencias con las despensas. Estas normalmente eran más grandes, para personas con más poder adquisitivo. Por lo mismo, además de vender por mayores cantidades, tenían mayor surtido en productos envasados, vinos de calidad y bebidas como wisky y coñac. La mayoría pertenecía a cadenas, como las Grandes Despensas Argentinas.

Como nuestro barrio no se consideraba de gran poder adquisitivo, la más cercana que había estaba en Las Heras, pasando Azcuénaga.

Los despachos de bebidas, podían estar anexos a los almacenes (como el de Cabello y Lafinur) o ser independientes (como el de Ugarteche y Cerviño). Eran locales con algunas mesas y sillas y un mostrador, el famoso “estaño”, donde se servían bebidas en vaso. Se jugaba a las cartas y se hacían comentarios (por no decir otra cosa) en voz fuerte, por lo que las “niñas” no entrábamos en ellos.

Poco a poco los almacenes fueron evolucionando, agregando más productos y mejorando las instalaciones. Algunas prohibiciones, el aumento de productos y la diversificación de ramos hicieron cambiar su fisonomía.

Pero los cambios, junto con el paso de los años de sus propietarios, también hicieron que fueran desapareciendo todos los que existían hace 40 o 50 años. Con ellos se fueron las charlas, las libretas, la yapa y el fiado, esas instituciones de los negocios “de barrio”.

Fuente: Palermonline
Sección: Historia de Palermo
Fecha: 7 de marzo de 2008

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