Inflación: alta y escenario recesivo. Cóctel satelital.

Durante septiembre, los precios al consumidor aumentaron un 2,2% mensual y 40,3% interanual en el ámbito de la Capital Federal. El número surge de la estimación preliminar de la Dirección General de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires, cuyo índice de precios (IPCBA) arrojó una suba similar a la de agosto (2,3%). Si bien el aumento de los últimos meses resultó inferior al promedio del primer trimestre del año (4,3%), cuando impactó de lleno el salto cambiario de enero, durante el segundo semestre la inflación se estabilizó cómodamente por encima del 2% mensual, pese a la profundización del cuadro recesivo. Así, en los primeros 9 meses de 2014, el IPCBA acumula un alza del 31,1%, superior a la suba de todo el año 2013 (26,5%).

Según las estimaciones privadas compiladas a través del IPC Congreso, los precios registraron en agosto un crecimiento del 2,5% mensual y 41,1% interanual, en línea con las estimaciones del Gobierno de la Ciudad, dando lugar a una creciente brecha con las mediciones oficiales nacionales.

En este sentido, el INDEC volvió a dar a conocer esta semana un dato polémico de inflación. El flamante IPCNu situó a la suba de precios en un 1,4% mensual, acumulando un alza del 19,8% en lo que va del año, más de 10 puntos inferior a la de las mediciones alternativas, ya sean éstas públicas o privadas. Si bien una parte de las diferencias podría asociarse a la mayor ponderación que tienen los “Precios Cuidados” en el IPCNu, la magnitud de las discrepancias vuelve a dañar la desgastada credibilidad de las estadísticas oficiales.

Luego de más de una década de virtual congelamiento tarifario que generó profundos desajustes de precios relativos, los aumentos en algunos servicios regulados, como los vinculados a la vivienda (+46% anual) o el transporte (+56%), vienen liderando las subas de precios en 2014. Sucede que la devaluación de enero no sólo gatilló un fuerte incremento en los precios de productos transables con una elevada ponderación en la canasta de consumo de los hogares, como los alimentos (+40%), sino que también obligó al gobierno a quitar parcialmente los subsidios a ciertos servicios públicos, como forma de amortiguar el impacto que la suba del tipo de cambio tuvo sobre el costo de las importaciones de gas y combustibles líquidos, en un contexto de perdida del autoabastecimiento energético.

Por último, pese a su moderación en el margen, la inflación sigue alta y ya absorbió el grueso de la corrección cambiaria de inicios del año. En lo que va de 2014, la devaluación acumulada del peso (29%) ya fue neutralizada por la suba de los precios internos (31%), volviendo a enfrentarse un escenario de presión sobre el mercado de cambios similar al de diciembre 2013. En este sentido, pese a la nueva regulación que pesa sobre las tasas de interés que pagan los bancos por sus plazos fijos minoristas, lejos de moderarse, la demanda de “dólar ahorro” se disparó casi un 40% en los primeros 11 días hábiles de octubre respecto a igual período de septiembre, mes récord de ventas por esta vía (USD 416 millones), lo cual podría llevar el goteo de reservas sólo por este motivo arriba de los USD 500 mensuales (una cifra equivalente a USD 6.000 millones anuales, casi una cuarta parte de las reservas internacionales).

El problema es que en la medida que se sigan atacando las consecuencias de la inflación (vía regulaciones como el programa de Precios Cuidados o la amenaza de aplicar la Ley de Abastecimiento), en lugar de avocarse a solucionar sus verdaderas causas (un déficit fiscal creciente, financiado vía emisión monetaria), las presiones sobre el nivel general de precios seguirán vigentes, manteniéndose una inestable situación macroeconómica y cambiaria.