Izquierda: Altamira y Ramal decidieron alejarse del Partido Obrero en plenas elecciones.

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Discrepancias con las resoluciones adoptada desde la conducción de esa agrupación le dijeron a este medio algunos parroquianos que saben de política de cabotaje. En el Bar Varela Varelita, esta mañana, hubo algún comentario sobre lo acontecido, Mario un viejo vecino de Palermo le dijo a este medio, «no se que les pasa a los de izquierda que siempre andan enojados» en modo de ironía «tienen que aprender de la alegría peronista y de emprendedurismo con la papa en la boca del Macrismo».

Aquí la información que hay hasta el momento.

Altamira y Ramal junto a los dirigentes Juan Ferro, Daniel Blanco, Julio Quintana decidieron alejarse del Partido Obrero, como corolario de la crisis desatada en abril cuando fueron apartados de la conducción.
La ruptura se concretó este fin de semana, cuando los disidentes llevaron a cabo una asamblea fuera de las estructuras partidarias para conformar una nueva agrupación de izquierda.

Este es el comunicado del Comite del PO:

1- Altamira y su grupo rompen con el Partido Obrero

Altamira y su grupo rompen con el Partido Obrero

El Comité Nacional del Partido Obrero considera que el grupo dirigido por Altamira ha resuelto romper con el Partido Obrero para formar su propia organización. Es lo que se desprende de las resoluciones votadas en una “asamblea de militantes”, no anunciada a los organismos partidarios. En ese evento Altamira y su grupo han resuelto dar un paso fraccional final y sin retorno, resolviendo que actuarán de modo público con sus propias posiciones, dividiendo la unidad de acción del Partido, que es la clave del centralismo democrático que funda los estatutos de los partidos revolucionarios.

Entre las resoluciones rupturistas aprobadas se destaca el punto 6, donde señalan “apoyar al FIT-Unidad. Desarrollar una campaña de charlas y difusión sobre la base de la caracterización de conjunto expresada en nuestros documentos y la defensa del Programa de la CRCI y del Partido Obrero, votado en Buenos Aires en abril de 2004”. Queda claro por lo tanto que la campaña electoral que piensan desarrollar no será con los materiales centrales del Partido y las resoluciones votadas por el XXVI Congreso y las que adopten los organismos partidarios, sino con sus propias posiciones. Estamos ante una declaración de ruptura de la unidad de acción del partido alevosa, en una actividad pública central en esta etapa como es la campaña electoral, que supone una concentración de fuerzas y de movilización política de toda la organización y su periferia. Con esto, Altamira y su grupo resolvieron hacer campaña electoral con las consignas de “fuera Macri”, lo que fue rechazado de modo categórico por el Congreso del PO, dado que nos colocaba en el campo del voto al pejotismo-kirchnerismo. Y también anuncian un boicot a las actividades del Partido, resolviendo por su cuenta una “campaña de charlas y difusión” propias, al margen por completo del cronograma de actividades centrales que resuelva la dirección del partido y los organismos encargados de diseñar y llevar adelante la campaña electoral. De estas líneas se deduce que renuncian a la lucha por el voto entre las masas en general y con los materiales del partido, en particular. Este boicot ya está en marcha, como ha sido denunciado por Daniel Sierra en todo lo referido a la acción en el movimiento obrero (B N…). El próximo paso será militar en los frentes sindicales, barriales, estudiantiles con su propia orientación, aún cuando la misma sea divergente con la fijada por el PO y sus agrupaciones. Un paso en esa dirección ya se dio en la AGD-UBA, donde personas referenciadas en esta fracción atacaron públicamente a la dirección clasista del sindicato integrada por militantes del PO. Eso es constituir otro partido y no una fracción interna.

Denunciamos que la invocación al programa del Partido Obrero y la CRCI que realiza el grupo de Altamira es una coartada para justificar su política rupturista. El programa se materializa en las resoluciones, consignas y actividades resueltas por los organismos del partido, que ellos han resuelto desconocer, comenzando por el Congreso del Partido Obrero y la dirección votada en el mismo. Por fuera de ello, el programa se transforma en una abstracción, o peor aún, en un ardid para justificar la usurpación del Partido Obrero y la CRCI.

A la luz de lo expuesto queda claro que la “fracción pública” que Altamira y su grupo han autoproclamado no tiene que ver con una decisión de cesar su acción intrigante para pasar a librar una lucha política leal dentro del Partido Obrero, sino que pretende ser un partido formalmente entro del partido (pero realmente fuera del mismo), algo que violenta del modo más elemental la unidad de acción de una organización revolucionaria. El centralismo democrático implica el mayor debate interno y la unidad de acción hacia fuera. Nuestro partido ha dado muestras de una vital democracia interna, realizando congresos anuales en forma sistemática, conferencias electorales y de organización, congresos de la UJS, del Polo Obrero, PDT y de la Coordinadora Sindical Clasista. En todos los casos se han votado resoluciones y votados democráticamente los organismos de dirección. De hecho el PO acaba de concluir su XXVI Congreso, que fue preparado con 17 BIs Congresales, con centenares de documentos publicados durante más de tres meses y con una conferencia electoral realizada en el mes de marzo. Esta democracia partidaria va de la mano de la unidad de acción del Partido para llevar adelante las resoluciones votadas. El grupo de Altamira, luego de haber sido derrotado en todos estos eventos, ha resuelto desconocerlos y actuar como un partido propio dirigiéndose hacia el exterior de la organización con las posiciones que fueron rechazadas en el debate. Semejante hecho nada tiene que ver con el derecho a tendencia o fracción que figura en nuestro Estatuto, pues en todos los casos debe preservarse la unidad de acción del partido. Detrás de la declaración de “fracción pública” se esconde la decisión de fundar una nueva organización basada en ‘principios’ caprichosos y facciosos, que responde al personalismo –hoy abiertamente negativo y liquidacionista- de Altamira.

En un hecho inédito el grupo de Altamira reclama que este partido propio que han resuelto fundar sea financiado por el Partido Obrero. Rechazamos este absurdo puesto que las finanzas del Partido Obrero sostienen la Prensa Obrera, nuestro portal on line, los locales, etc. No son las finanzas de una fracción sino de todo el Partido Obrero. El pedido del grupo de Altamira deja claro que su intención es editar sus propios materiales (como ya lo viene haciendo Altamira y otros por internet) y armar actividades por fuera de todo plan de conjunto, incluso como ya lo vienen haciendo, para denunciar desde afuera al Partido Obrero, rompiendo el frente de unidad de clase. Denunciamos que mucho antes de hacer este pedido, el grupo de Altamira viene desviando sus cotizaciones para financiar un trabajo clandestino al interior de la organización.

Denunciamos que Altamira y su grupo han resuelto desconocer las decisiones de los organismos del partido, como ser el llamado de la Comisión de Control para que expliquen su actividad fraccional, ahora evidenciada, o el llamado integrador del Comité Nacional a participar de los organismos partidarios y colaborar con la prensa y con las comisiones del CC, y canalizar el debate a través del Boletín Interno como corresponde y no ventilándolo por las redes o a través de plataformas ajenas al partido, como ha ocurrido con este documento y tantos otros, e impulsar en términos militantes la orientación y las iniciativas y decisiones adoptadas por el Congreso y de la dirección electa, defendiendo el frente único en todos los ámbitos de militancia y cesar con el desvío de las cotizaciones para un trabajo clandestino. En los hechos desconocen el XXVI Congreso. La insistencia en esta orientación rupturista muestra el carácter pequeñoburgués del grupo, que ha priorizado una acción de secta por encima del Partido y más en general, despreciando que la ruptura del Partido Obrero es un enorme golpe contra la clase obrera.

Ante la ruptura declarada de Altamira y su grupo, el Comité Central adoptará todas las medidas necesarias para defender la integralidad del Partido Obrero, el frente único de clase y la unidad de acción que corresponde a un partido revolucionario, asegurar el funcionamiento de nuestra organización y preservar su patrimonio político, material, económico y legal, haciendo uso de los derechos y cumpliendo con todas las obligaciones fijadas en el Estatuto del PO.

Hacemos un llamado a la militancia que ha firmado la declaración de Altamira y su grupo a que reflexione. No está planteado un debate político en el marco del centralismo democrático, sino un trabajo liquidacionista de este gran Partido que hemos construido entre todos.

CC 29/06/19

2- Resoluciones de la asamblea de militantes del PO realizada el 23 de junio pasado

1. Aprobación del documento “Porqué una fracción pública del PO”, con la incorporación, en el punto referido al Frente de Izquierda, de la caracterización del FIT-Unidad. Al pie del documento, se incorporan las firmas de los compañeros del Partido Obrero presentes en la asamblea de constitución de la fracción pública y los miembros del partido que han adherido con posterioridad.

2.-Por la discusión del documento en todos los círculos del PO, con la presencia de representantes de la fracción pública. Por el reconocimiento de la fracción pública, con todos los derechos planteados en nuestro documento. Por la asignación de una partida presupuestaria para sostener la actividad de la fracción.

3. Nos declaramos fracción pública internacional de la CRCI con carácter pleno. En ese marco, aprobamos que dos compañeros de la fracción concurran a la reunión convocada por el EEK, a la actual dirección del PO y a nuestra fracción pública, prevista para fines de julio. El traslado y la permanencia de nuestra delegación debe ser costeado por nuestro partido.

4. Denunciamos la separación no declarada de Altamira, Ferro y Ramal, mediante el rechazo de su incorporación a los círculos barriales respectivos. Que sean reincorporados de inmediato a la actividad partidaria, tal como ellos lo solicitaron.

5.-Reiterar el reclamo de la formación de un Tribunal de la CRCI para investigar la acción de espionaje perpetrada en las vísperas del Congreso partidario contra Ramal; declararla incompatible con los métodos de construcción del partido y de la Internacional; separar del partido y de la CRCI a los responsables de este fisgoneo anti-revolucionario. Denunciamos la defensa política de esta práctica por parte de la dirección del Partido en documentos enviados a partidos de la CRCI, lo cual la convierte en un método político inadmisible.

6.-Apoyar al FIT-Unidad. Desarrollar una campaña de charlas y difusión sobre la base de la caracterización de conjunto expresada en nuestros documentos y la defensa del Programa de la CRCI y del Partido Obrero, votado en Buenos Aires en abril de 2004.

7.- Que se presente la lista de todos los militantes sancionados o separados del partido al margen del Comité Nacional en los últimos tres años.

Votado por unanimidad en la Asamblea de militantes del Partido Obrero, realizada en Buenos Aires el 23 de junio de 2019.

M.R. 27/06/19

Para los que quieren saber más
https://po.org.ar/comunicados/2396-altamira-y-su-grupo-rompen-con-el-partido-obrero