Jacarandás y arrayanes. El Banco Central comenzará a distribuir las nuevas monedas de 1 y 5 pesos

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Después de los animales, los árboles. El Banco Central comenzará a distribuir la semana próxima las nuevas monedas de 1 y 5 pesos, que coexistirán con las monedas de $ 1 peso y los billetes de $ 5 actualmente en circulación. La moneda es una pieza de un material resistente, de peso y composición uniforme, normalmente de metal acuñado en forma de disco y con los distintivos elegidos por la autoridad emisora, que se emplea como medida de cambio (dinero) por su valor legal o intrínseco y como unidad de cuenta.

Las dos mendas forman parte de la familia “Árboles de la República Argentina”, que también integrarán las nuevas denominaciones de $ 2 y $ 1 que entrarán en circulación durante 2018. Las de $1 tienen la imagen del jacarandá y las de $ 5, del arrayán; a las de $ 2 las ilustrará el palo borracho y a las de $ 10, el caldén.

“Al igual que el caso de los animales autóctonos presentes en los billetes, la elección de los árboles apunta a celebrar el valor de los recursos naturales de la Argentina y sembrar conciencia sobre la preservación ambiental”, destacó el Banco Central.

La de $ 1, que es la de menor tamaño de las cuatro monedas de la familia, tiene un diámetro de 20 milímetros: la de $ 10 llegará a 24,5 milímetros. Cada una posee de las cuatro una tonalidad particular que las distingue.

“En virtud de su extensa vida útil, las monedas se adaptan mejor que los billetes para los valores de baja denominación, que en el caso de los billetes sufren el deterioro por el uso con mayor rapidez”, subrayó la autoridad monetaria, que recordó la puesta en vigencia de los billetes de $ 200, $ 500 y $ 1000 en el marco de su “plan de normalización del dinero circulante”, la creación del canje interbancario de billetes a través de una plataforma electrónica y la destrucción de más de 1000 millones de billetes deteriorados.

Las sociedades primitivas comenzaron a intercambiar bienes hace miles de años. Ante la ausencia de productos que estableciesen un valor fijo se produjeron las primeras formas de trueque: los pueblos traspasaban sus excedentes para que todos obtuvieran un beneficio. Con el paso de los años comenzaron a permutar consumibles con otros productos como piedras, cuentas o huesos, que pueden considerarse como las primeras formas que tuvo el dinero.

No fue hasta el siglo VII antes de Cristo cuando se inventaron las primeras monedas. Estas fueron creadas por los griegos en la actual Turquía. Estaban fabricadas a partir de electro, una aleación de oro y plata, y acuñadas a martillo con su peso y la marca de la autoridad emisora. Las primeras monedas acuñadas con carácter oficial fueron hechas en Lidia, (hoy Turquía), un pueblo de Asia Menor, aproximadamente entre los años 680 y 560 a. C. Fue probablemente durante el reinado de Ardis de Lidia cuando los lidios empezaron a acuñar moneda, aunque algunos numismáticos han propuesto fechas anteriores o posteriores, como el reinado de Giges de Lidia o el de Creso “El Opulento”.

Los metales preciosos fueron dando paso, siglos más tarde, a otras aleaciones mucho más baratas y fáciles de conseguir y al papel moneda: llegaba el sistema fiduciario. Los primeros billetes surgieron en Suecia, en el siglo XVII. Esta nueva forma de dinero estaba basada en la confianza, ya que un número impreso en un trozo de papel marcaba su valor. Durante varios años este sistema conviviría con el patrón oro.

El patrón oro era un sistema monetario por el cual los billetes podían ser cambiados por oro y el oro por billetes, a una tasa de cambio fija. El sistema desapareció entre el final de la I Guerra Mundial y la Gran Depresión, sustituyéndose por un sistema puramente fiduciario.

El sistema fiduciario, formado por monedas y billetes que carecen de valor intrínseco, da lugar, en ocasiones, a la inflación (situación que se produce cuando hay un aumento exagerado de la emisión de moneda o un aumento continuado de sus valores faciales).

Históricamente, los peores casos de hiperinflación se han producido tras las grandes guerras. Durante estos periodos, determinados países comenzaron a emitir billetes con cifras desorbitadas. Estos billetes con muchos ceros servían casi exclusivamente para comerciar en la nación emisora, ya que en el exterior la moneda se devaluaba a pasos agigantados, algo que ocurre con el peso Argentino, sus corralitos y sus corralones, confiscaciones y blanqueos, pero eso es otra cara de la moneda, mejor no hablar de ciertas cosas. Salud y Feliz Noche Buena.

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