Jubilación dorada: Viviana Fein estira la causa y hace la plancha.

Son siete palos verdes siete. El giro en el expediente que investiga la muerte del fiscal Alberto Nisman comenzará a visibilizarse a partir de la semana que viene, cuando la fiscal Viviana Fein oficialice una serie de citaciones a declarar a involucrados en las llamadas telefónicas y vía Nextel realizadas durante el día en que falleció el ex titular de la Unidad AMIA. En pos de acelerar la pesquisa, los pedidos serán rápidos y, por eso, se prevé que ya en los primeros días de octubre se produzcan los primeros testimonios en la fiscalía. Así, la fiscal buscará encontrar pruebas para avanzar en la hipótesis del suicidio inducido. Es decir, que a Nisman lo obligaron a matarse aquel 18 de enero en su departamento de Puerto Madero. Cuatro días antes, el fiscal había denunciado a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner por encubrimiento a Irán en la firma del mermorándum para encontrar a los responsables del atentado a la AMIA de 1994.

Entre los apuntados por Fein aparecen Silvia Tomalini, sindicada como una presunta agente de inteligencia y dueña del teléfono del que salieron muchos de esos llamados; el ex espía Alberto Mazzino; personal del Ejército que participó de esos diálogos y también un funcionario vinculado al Ministerio Público Fiscal. De confirmarse algunos de esos testimonios, fuentes del sector pronostican, la causa Nisman pasará a tener un impacto electoral más directo de lo que viene teniendo. Fuentes del sector dicen que «se trata de gente muy avezada», pero «siempre alguno puede hablar de más».

Las llamadas en cuestión se llevaron a cabo el domingo 18, día en el que, según la fiscalía, Nisman falleció entre las 8 y las 10 de la mañana. Curiosamente, las llamadas culminaron por la noche, entre las 22 y las 23, poco antes de que se conociera en los medios que el fiscal estaba muerto, producto de un disparo en la cabeza.

Fein accedió a ese entrecruzamiento telefónico a partir de un trabajo que le facilitó la división Fraudes Bancarios de la Policía Federal. Otros datos relevantes que arrojó ese informe fueron los diálogos entre el sargento primero Luis Miño, quien era uno de los custodios de Nisman, con aparatos de una flota a nombre de Héctor Goncalves Pereira, quien hasta el momento no figuraba en el expediente.

Ambos también figuran en la lista de posibles citados que dará a conocer Fein en el corto plazo. En cambio, aseguran, la fiscal no convocaría al espía Antonio Stiuso, partícipe de esas charlas y a quien ya indagó a principios de año. Cerca de la fiscal aseguran que pretende llamarlo, pero que en la actualidad no tiene forma de ubicarlo, a menos que a raíz del pedido de la Presidenta en la ONU, Estados Unidos acceda a dar detalles de su paradero.

Ayer, por pedido de la Unidad Fiscal AMIA, Interpol libró una «circular azul» para ubicar en el exterior al ex espía que está acusado por irregularidades en la investigación del atentado a la mutual judía, que causó 85 muertes. El ex director general de operaciones de la ex SIDE fue separado de su cargo a finales de 2014, junto con Mazzino.

La situación de Diego Lagomarsino, el hombre que le prestó el arma a Nisman con la que se produjo el disparo, es diferente. Para Fein, al menos hasta ahora, se le puede imputar el delito de cederle el arma pero, en principio, no aparece comprometido ante una eventual hipótesis de suicidio inducido. En cambio, su panorama es más complejo en la causa en la que figura imputado por haber sido cotitular, con la hermana y ma dre de Nisman, de una cuenta que el fiscal tenía en Estados Unidos con fondos por más de u$s 600.000.