Juegos Olímpicos: El bikini en en Voleibol de playa.

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Sólo en los paises Islámicos no se transmitió el Voleibol de playa. En los demás países la audiencia creció exponencialmente a medida del bikini, definitivamente le molestó a los puritanos, a las personas normales les da lo mismo

Pocas veces el frío y la lluvia en Londres causaron tanto desencanto como durante los partidos olímpicos de voleibol de playa. Las bajas temperaturas no sólo minaron el espíritu intrínseco de un juego nacido bajo el rayo del sol, sino que ocasionaron que las atletas se cubrieran brazos, piernas y el trasero.

Luego de que en marzo se modificaran los estatutos sobre los uniformes en ese deporte, el voleibol de playa ha generado un intenso debate sobre la verdadera importancia de utilizar el pequeño vestuario femenino.

Ya en 2011 se había cuestionado a las competidoras británicas por aceptar publicidad poniendo un código QR en su trasero que se activaba cuando venía fotografiado con un teléfono inteligente.

Antes del inicio de los Juegos Olímpicos, la linea aérea británica Virgin Atlantic lanzó un comunicado ofreciendo instalar calentadores en el estadio para que “las bellezas en competencia continúen usando bikini”.

Y en la conferencia de prensa de los equipos de voleibol de playa, la primera pregunta formulada por el tabloide británico The Sun se refería a si las chicas “prometían usar bikinis aunque lloviera”.

Otros medios especializados en el deporte continuaron con el tema.

Nuevo reglamento

Desde que se hizo el anuncio de la opción de cambiar de uniforme para la Copa Continental, decenas de medios hicieron apuestas sobre el futuro de este deporte una vez que las chicas cambiaran su bikini por pantaloncillos cortos con un “largo máximo de 3 centímetros por encima de la rodilla y camisetas con o sin mangas”.

Hasta antes de marzo, el reglamento señalaba específicamente que las chicas no podían usar calzoncillos que excedieran los siete centímetros de ancho en las caderas.

Las nuevas reglas impuestas por la Federación Internacional de Voleibol (FIVB) permiten a las jugadoras elegir sus indumentarias, desde shorts y camisetas, hasta por supuesto, sus tradicionales bikinis.

“Muchos de estos países cuentan con las exigencias religiosas y culturales, por lo que el uniforme tenía que ser más flexible”, dijo el portavoz de la FIVB, Richard Baker.

Sin embargo, asociaciones feministas, religiosas y críticos no quedaron contentos con la modificación.

Algunas columnistas señalaron que la atención en las atletas se centra en su apariencia, mucho más de lo que sucede en los hombres. En estas olimpiadas, ese ha sido el caso del pelo de la gimnasta Gabrielle Douglas o el peso de la australiana Liesel Hones.

“A diferencia de la gimnasia o la natación, sin embargo, el voleibol de playa parece ser el único evento en el que las mujeres están abiertamente sexualizadas”, escribió Kate Conway en el sitio de estilo de vida femenino xoJane.com.

Y es que, el uniforme masculino -shorts y camiseta- no está en discusión. Cuando Jim Caple, del canal de deportes ESPN le preguntó al medallista Todd Rogers sobre la posibilidad de que salieran a jugar con un traje de baño estilo speedo, éste respondió que “se podría, pero no creo que tuviera un efecto positivo… simplemente no se ve lindo”.

Un clicreporte de 2003 de la comisión del Deporte de Australia sobre la “sexplotación” del deporte y las atletas asegura que el voleibol de playa femenino “ha introducido intencionalmente uniformes para enfocar la atención en los cuerpos de las atletas, más que por cualquier razón técnica, practica o de mejora del desempeño”.

El estudio insiste en que “sexualizar intencionalmente a las atletas para incrementar la cobertura mediática requiere una consideración cuidadosa para asegurar que la seguridad y credibilidad a largo plazo de las atletas involucradas está protegida”.

Audiencia y bikinis

Más allá del atuendo, la atención mediática sobre el voleibol de playa es evidente.

La sede de esta disciplina en Londres, el Horse Guards Parade, es una de las más fastuosas de estos juegos -junto a la del maratón y la ruta ciclista- y la cadena de televisión NBC en EE.UU. ha dedicado gran parte de su programación a esta disciplina.

Para algunos expertos, es el reconocimiento de un deporte que tiene mucho de espectáculo.

Además, los bikinis en este deporte no son una novedad -han ayudado a definir el deporte nacido en las playas de Hawaii y California y que se convirtió en Olímpico en los juegos de Atlanta de 1996.

La atleta británica Denise Johns, comentó en entrevista con el diario Sunday Times, que “los dueños de este deporte quieren que sea sexy (…) y si eso le da atención al voleibol, entonces hagámoslo”.

” Otros deportistas y autoridades han salido a la defensa de sus uniformes deportivos y antes del inicio de la justa olímpica, insistieron en no necesitar las modificaciones porque los shorts son incómodos y “la arena entra en los bolsillos”.Además señalaron que mientras menos ropa lleven puesta es menor la posibilidad de que les cause rozaduras con la arena.

“Crecí en el sur de California, así que lo uso desde niña”, dijo la jugadora Jennifer Kessy mientras que su compañera de equipo, April Ross, también insistió en que la vestimenta era irrelevante.

Sin embargo, reiteraron su apoyo a la decisión de otras competidoras de utilizar otro tipo de uniforme.

Durante estos juegos y con las bajas temperaturas de las noches londinenses, las jugadoras lucieron muy distintas a otras ocasiones -algunas llevaron leggings, otras se cubrieron el torso y ninguno de los equipos lució bikinis bajo la lluvia.

Los atuendos, por primera vez, se definieron por la comodidad, temperatura o gusto personal.

ELECCION PRACTICA

La mayor parte de las mejores voleibolistas provienen de lugares como Brasil, California o Australia, donde hay una fuerte cultura playera y usar bikinis es algo habitual. Es una elección práctica para un deporte que se juega descalzo en la arena y con calor, dicen las jugadoras.

La brasileña Juliana Felisberta, campeona mundial y gran favorita a ganar el oro en Londres, parece aceptar con gusto el humor con tintes sexuales que rodea al deporte.

En una conferencia de prensa previa a los Juegos, Felisberta habló apasionadamente de su sueño de enfrentar a May-Treanor en la final olímpica, además de hacer varias bromas acerca de qué jugadores -hombres y mujeres- tenían los mejores cuerpos.

“Es un deporte realmente interesante y los jugadores tienen cuerpos hermosos”, remarcó la extrovertida brasileña.

Sin embargo, gente que no está involucrada en el voleibol de playa parece indignada por cómo las proezas deportivas son trivializadas por las constantes insinuaciones sexuales.

En una protesta contra la discriminación de género en el deporte realizada el miércoles en Londres, delegados dijeron que las mujeres eran convertidas en objetos sexuales.

“Están usando los cuerpos femeninos como algo sexual. Todo se trata de dinero. Hacen parecer a las mujeres como objetos, es un claro caso de sexismo”, señaló Annie Sugier, portavoz de la Liga Internacional de Derechos de las Mujeres.

Las jugadoras dicen que la gente puede venir por los bikinis, pero que se quedan por lo que significa el deporte.

“Una vez que ven el atletismo de nuestro deporte, se quedan enganchados”, remarcó la estadounidense April Ross.

La Federación Internacional de Voleibol (FIVB) fue criticada por años por la obligatoriedad de los trajes de baño para mujeres durante los torneos de playa.

Las reglas cambiaron en marzo y las mujeres ahora tienen permitido usar pantalones cortos con tops o un traje de baño de cuerpo entero. La FIVB dijo que la decisión se tomó para respetar las diferentes costumbres y creencias religiosas.

“Queremos que las mujeres de todas las religiones y todas en el mundo puedan jugar nuestro deporte, y que no lo puedan hacer por el atuendo no está bien para nosotras”, manifestó Jennifer Kessy, compañera de equipo de Ross.

“No jugaremos en pantalones cortos porque no es cómodo, pero para otras creemos que está bien”, agregó.

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