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La artista Rocío Wittib, nombrada «Guiri 2023, aporta una nueva mirada sobre los Sanfermines

(Por Leila Torres) La escritora argentina Rocío Wittib fue premiada con el «Guiri del año», un premio que se otorga a residentes extranjeros que por su presencia en la ciudad de Pamplona y a partir de su aporte cultural a la Fiesta San Fermín -el célebre y polémico festival que se realizó por estos días en esa localidad española- contribuyen a que la celebración tradicional cruce las fronteras y llegue con la historia de sus tradiciones y singularidades a distintas partes del mundo desde una nueva perspectiva.

Rocío Wittib nació 1989 en Buenos Aires, pero vive en España desde el 2016, lo que equivale a ocho sanfermines. ¿Cómo fue que llegó a Pamplona, esa ciudad céntrica de Navarra, conocida por las fiestas de San Fermín y donde desarrolló carrera literaria y artística? Antes, Wittib mentía ante esta pregunta pero desde hace poco decidió dejar de ocultarse. «Desde muy joven tuve el impulso de irme. Mi educación sentimental está muy ligada a escritoras, poetas y músicos de aquí, lo que me despertaba curiosidad por conocer muchas ciudades que a lo largo de estos siete años he podido conocer. Luego la decisión fue casi un arrebato, no lo pensé mucho, estaba enamorada y me lancé a la aventura», cuenta en una entrevista a Télam.

Pero no todo se trató de amor romántico. Wittib, como muchas personas en Argentina, tiene ascendencia de distintas partes del mundo. Su tataratabuela, de Cabo Verde (África), fue esclava en Buenos Aires. La bisabuela materna era de Corvelle, un pueblo de Ourense en España y su bisabuela por parte paterna era italiana. De esta manera, la distancia se convirtió en un túnel que se podía atravesar para ver otras formas de habitar la cultura.

«Pienso que aprendí a anhelar esa distancia de los ojos, de la alegría, del acento de una de mis bisabuelas. En ella había un horizonte, un lugar lejano, una forma diferente de hacer las cosas, de nombrar, de cantar, de vivir», cuenta en una nota que escribió para el diario Clarín.

El nombre del premio que recibió en el marco de las celebraciones de San Fermín, «guiri», hace referencia a esa extranjeridad: se trata de una expresión coloquial utilizada en España para referirse a los turistas o residentes extranjeros. Pero, en este caso, «es una reivindicación positiva de lo que se entiende por «guiri» cuyo significado muchas veces está denostado», cuenta la artista sobre un premio que está a cargo de la empresa Katuki Saguyaki y un comité que forma parte del jurado que postulan las candidaturas y realizan la votación final.

El escritor y nieto de Hemingway, John P. Hemingway, el fotógrafo Jim Holander o el ajedrecista Magnus Carlsen han sido algunos de los premiados ediciones anteriores. Creado por Mikel Urmeneta, el galardón «pretende homenajear a las personas extranjeras que vienen en Pamplona y a vivir las fiestas de la ciudad», precisa Wittib, quien lo conoció durante los primeros «Sanfermines».

El trofeo que recibió la artista argentina es una figura con forma de globo terráqueo, con dos astas de toro en referencia a los encierros y las carreras delante de estos animales que reúnen a miles de personas durante la fiesta. En estas celebraciones, que se extienden durante nueve días, el encierro de toros es el acto más conocido a nivel mundial. Se trata de una carrera de 875 metros delante de seis toros salvajes y seis bueyes mansos que guían a la manada por el recorrido hasta la plaza de toros.

¿Cuáles son los rasgos de la fiesta de San Fermín que cautivaron a la premiada argentina? «Durante los primeros Sanfermines me llamó mucho la atención el cambio que se produce en la ciudad. Pamplona tiene alrededor de 250.000 habitantes, es muy tranquila. Los días previos a las fiestas comienzan a llegar personas de todos lados, del resto del estado español y de todos los países», cuenta Wittib sobre un hecho que la impactó mucho.

Pero este cambio en la circulación de las personas no es todo: la vestimenta se vuelve protagonista. «Todo el mundo va de blanco y rojo», precisa y completa: «Hay un ambiente muy amigable y todo el mundo quiere pasárselo bien». El momento preferido de Wittib es cuando suena la comparsa de «Gigantes y cabezudos». «Durante cada día de las fiestas hacen un recorrido diferente por la ciudad y en el trayecto los acompañan txistularis (los músicos que tocan la flauta de pico vertical de tres agujeros) que tocan música para que los gigantes realicen sus bailes tradicionales», describe la artista premiada.

Estas percepciones alegres y entusiastas sobre las celebraciones contrastan con las noticias fatídicas que llegan a Argentina sobre los Sanfermines en las que se contabilizan las personas heridas durante el evento. Al respecto, Wittib considera: «Una pena que lo más famoso sean los toros porque realmente lo más importante, lo que desde mi punto de vista más disfruta la gente que viene a Pamplona y la gente local, es el ambiente, las comidas populares, los bailes tradicionales, la música en la calle, la banda de la Pamplonesa, los churros de la Mañueta, los ‘Gigantes y cabezudos’, y muchas otras costumbres y tradiciones de las fiestas que son el verdadero corazón de los sanfermines».

Con Pamplona como escenario, Wittib realizó el proyecto fotográfico «sanfermines». En las imágenes, aparecen vecinos celebrando en los balcones, el encuentro entre las infancias y los adultos mayores y las orquestas que acompañan.

También llevó adelante otros proyectos fotográficos como «Nun hago-Dónde estás» en el que captura la vida cotidiana de la ciudad a partir de la fusión de fotografías en blanco y negro con sonidos capturas entre 2016 y 2021, «Mirar el incendio»; una serie de autorretratos durante el aislamiento por la pandemia, «No sé qué significa aquí» que pone el foco en los detalles de la vida urbana y la naturaleza, entre otros.

Además, Pamplona fue testigo de la publicación de dos poemarios: «La herida que besa el puñal» y «35 veces vamos a hablar de la misma mierda». Para ella, se trata de algo «curioso». «El primero está escrito entre Buenos Aires y Pamplona, y el segundo completamente aquí», precisa.

«Tuve suerte a la hora de publicar. Mi proceso es lento, soy lenta en general, necesito tiempo para contemplar y buscar las palabras. Ahora mismo estoy escribiendo varias cosas pero no sé cuándo volveré a publicar», confesó a Télam.

Sin embargo, para ella esta incertidumbre no significa un problema. «No tengo apuro, al contrario. Podría no volver a publicar, no es lo que me importa, lo que no puedo dejar de hacer es escribir pero no todo se transforma en libro», dice.

Para octubre, Wittib prepara un proyecto artístico vinculado a San Fermín con Mikel Urmeneta a partir de una beca de creación que le fue otorgada en el marco de Los Encuentros de Pamplona 71/22 para el desarrollo de un proyecto fotográfico que se expondrá en el mes de octubre en El Baluarte. «Aún no podemos contarlo» advierte la artista pero describe las motivaciones del proyecto: «La amistad, la celebración y los sanfermines que son un símbolo de la ciudad en la que vivimos».