La Basílica del Espíritu Santo, templo de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe

Palermo fue, en su origen, un barrio típicamente italiano: a partir de 1880 se inicia un gran movimiento inmigratorio; barrios enteros son ocupados por distintas colectividades extranjeras que reproducen sus costumbres y practican sus cultos. Han pasado muchos años y muchos Palermos, Palermo Freud. Palermo Sensible. Palermo Viejo, etc. En la Plaza Güemes, podemos encontrar a la Basílica del Espíritu Santo, templo de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, es una iglesia católica de Argentina que se eleva en la zona norte de la Ciudad de Buenos Aires, en el corazón del barrio de Palermo, hoy Comuna 14. Situada en terreno alto, enmarcada por el trazado irregular de las calles y presentada por la plaza Güemes, sus dos torres se alzan hasta una altura de 54 metros.

Parroquia Ntra. Sra. de Guadalupe
Mansilla y Medrano
TE: 4824-0270 4824-8852
Horarios de Misa:
Lunes a Viernes: 7:30 – 10:00 – 19:00 hs.
Sábado: 7:30 – 10:00 – 19:00 hs.
Domingo: 8:00 – 10:00 – 11:30 – 18:00 – 19:30 hs.

Todo el exterior del templo se caracteriza por la rigidez y armonía de sus líneas. El Calvario colocado sobre la entrada principal concentra la mirada hacia el misterio central de la fe cristiana: el Sacrificio Redentor del Hijo de Dios.

En el caso de Palermo son los calabreses los que se organizan en Congregaciones Religiosas como la de San Roque, que desde 1893 realizó procesiones en la Plaza Güemes como actividad grupal para reafirmarse en un entorno que les podía resultar hostil.

Hacia el 1900, la Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe, que se encuentra frente a la Plaza Güemes, resultó chica para contener la cantidad de fieles durante las ceremonias religiosas, debiendo permanecer muchos de ellos en el atrio abierto y fuera de la iglesia. Así, la Congregación del Verbo Divino, que tenía a cargo la capilla, inició la construcción de una de las edificaciones relevantes de la zona:La Basílica del Espíritu Santo.

Basílica del Espíritu Santo. 1907
Inaugurada en 1907, se identifica con el estilo románico, caracterizado por la ausencia de adornos en su frente y sus sólidos muros que le dan un aspecto fuerte, macizo. En ambos costados posee dos torres elevadas con un remate cónico. Dichas torres sobresalían sobre todas las casas del barrio en los años en que fue construido el templo. En su interior también hay predominio del estilo románico y los materiales utilizados son en su mayoría europeos: las columnas de granito negro que sostienen las bóvedas proceden de Austria, las baldosas del piso son alemanas, mientras que los vitreaux fueron adquiridos en Francia.
Basílica del Espíritu Santo.

La traza de las calles de este sector de Palermo tiene cierta irregularidad. Dejando la plaza, por la calle Jerónimo Salguero, encontramos el Pasaje del Signo, de tan sólo una cuadra (100 metros) de longitud. El origen de los pasajes se encuentra generalmente en calles internas de las antiguas propiedades de la zona, que al ser loteadas quedaron como calles de nadie, o de “todos”. En el caso particular de este pasaje, su origen puede ser también un brazo de la laguna que antiguamente ocupaba los terrenos de la plaza.

En 1890 se inauguró una capilla dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe, propiedad de la familia Figueroa. En 1894, cuando llegaron a Buenos Aires los primeros misioneros de la Congregación del Verbo Divino enviados a la ciudad, el Obispo les ofreció la capilla para que les sirviera de sede. En 1896 fue creada la vice-parroquia de Guadalupe. Pero pronto esa capilla resultó pequeña para la creciente feligresía. Por ello la Congregación del Verbo Divino, que tenía a cargo la capilla, inició en 1901 la construcción de un nuevo templo. Por disposición del fundador de la Congregación, el nuevo templo estaría dedicado al Espíritu Santo. La iglesia fue inaugurada en 1907.

En el año 2000, el edificio fue totalmente restaurado.

Arquitectura

El estilo románico de la Basílica del Espíritu Santo sabe evitar la relativa pesadez del estilo romano, que prefiere los muros pesados y gruesos con arcos chatos y sólidos. El templo, en cambio, logra líneas esbeltas y livianas, arcos altos y fáciles que siguen la tendencia de la Arquitectura gótica que busca alturas.

La arquitectura del templo responde a la forma de basílica romana, destacándose la cruz latina en la planta de su conjunto: nave central, dos naves laterales y crucero, encontrando su remate en tres ábsides. La Basílica tiene una longitud de 53 metros y un ancho de 20 metros (nave central) o 43 metros (considerando el crucero). La altura interior es de 18 metros y los pilares, alternándose uno de material y otro de granito belga, sorprenden por su esbeltez. Las altas bóvedas se yerguen cerradas por amplios arcos de medio punto y trazadas por bellos arcos cruceros. Todo el conjunto interior del templo atrae por la severidad armoniosa de sus líneas y detalles, destacándose la riqueza de los variados vitrales. Las galerías superiores de las naves, con sus repetidos arcos y columnas, aportan elasticidad y elegancia. Se ha dicho que la Basílica del Espíritu Santo es una verdadera teología puesta en piedra. En cada columna hay un símbolo, en cada arco una intención, en cada grupo una enseñanza profunda. El número sagrado “3” como contenido de la Santísima Trinidad, juega con el número “7”, símbolo de las gracias sacramentales y de los dones del Espíritu Santo.

EL COLEGIO

A fines del siglo XIX, el actual barrio de Palermo, hoy densamente poblado, no pasaba de ser un conjunto de chacras y de quintas, a veces distantes unas de otras, y trabajadas por pocos habitantes.

Una de esas chacras pertenecía a la familia Figueroa, de la que era cabeza un matrimonio español llegado al país desde las Islas Canarias alrededor de 1835. Al hijo que arribó con ellos, se sumaron varios nacidos aquí. Esta familia había logrado formar una chacra cuyos límites aproximados estaban dados, según la nomenclatura actual, por las calles Scalabrini Ortiz, Charcas, Salguero y Paraguay. En su propiedad, los Figueroa edificaron una capilla, puesta bajo la advocación de la Virgen de Guadalupe. Es la que ahora está situada en la calle Mansilla 3855.

La atención de este modesto templo fue confiada en 1894 a la Sociedad del Verbo Divino, fundada por el ahora santo Arnoldo Janssen. y establecida en la Argentina desde 1889. Ya viuda la señora de Figueroa, y heredera de la mitad de la chacra, entregó a los verbitas, por donaciones y ventas, gran parte de su tierra. Así iniciaron éstos su expansión más allá de la pequeña vivienda que tenían junto a su capilla.

En 1896, el Arzobispado creó la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, con sede por un tiempo en la antigua capilla, y en 1901 comenzó la construcción de la actual Basílica del Espíritu Santo, inaugurada en 1907. Mientras tanto, los religiosos habían iniciado la construcción de un edificio para residencia y una imprenta, situadajunto a la capilla de la calle Mansilla, con extensión hasta la calle Julián Álvarez.

En esa amplia construcción, fundaron en 1903 el Colegio Guadalupe, destinado a la enseñanza Primaria. Comenzó a funcionar con una reducida inscripción de alumnos, que pronto se multiplicaron. Vale acotar que entre los inscriptos en esos primeros años, se encontraba Enrique S. Discépolo.

El crecimiento de la congregación verbita continuó incesante, y así, poco después de la inauguración del nuevo e imponente templo, comenzó en la misma manzana la construcción de un gran edificio con frente principal por la calle Paraguay, y entrada secundaria por Julián Álvarez, llegando en parte también a Mansilla. Allí se instaló en 1921 el Colegio Guadalupe, dedicado a la enseñanza Primaria, hasta que poco después, en 1925, amplió sus horizontes educativos agregando un bachillerato. Hasta 1938 continuó ampliando sus instalaciones, que en ese año le dieron una estructura exterior similar a la actual. Fue un colegio de varones hasta 1995, cuando se incorporaron las niñas, ocupando poco a poco un lugar en el Colegio. La camada 2002 de egresados de Secundaria la última de varones. Por ende, la de 2003 la primera camada mixta que sus estudios en la institución.

Desde 1991 el Colegio cuenta con el Nivel Inicial. En sus años de vida, el Colegio Guadalupe vio pasar cientos y miles de alumnos, muchos de los cuales fueron profesionales universitarios de distinguida actuación, ministros del Gobierno Nacional, magistrados judiciales, oficiales de las Fuerzas Armadas, comerciantes que en muchos casos instalaron su actividad en el barrio, y -dejamos la mención para el final- no pocos sacerdotes, algunos que se incorporaron a la orden verbita, otros al clero secular, y uno a la Obra de Don Orione. Es justo señalar también que todos esos alumnos fueron guiados en sus pasos por la institución por un número muy grande de excelentes maestros y profesores.

Si la Basílica del Espíritu Santo fue y es el centro de vida litúrgica de Palermo, el Colegio Guadalupe fue y es ámbito propicio para que los niños y adolescentes se formen religiosa, cívica y humanísticamente, todo ello acompañado por la práctica del deporte.

Fuente: Agradecemos el presente escrito al Sr. Mayochi.

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