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La conectividad en Argentina tiene mayor demora que Chile, Brasil, Uruguay y Paraguay

La conectividad en la Argentina registró en enero pasado una velocidad de descarga promedio de 75 megabits por segundo (Mbps), con una latencia de 11 milisegundos (ms), lejos del líder regional, Chile, que marcó una velocidad de 263 Mbps y 6 ms.

«Las economías de los países tienden cada vez más hacia lo digital, por eso es importante visualizar que la infraestructura de conectividad es hoy transversal a casi todas las industrias y mercados verticales», señaló el titular de la Cámara Argentina de Internet, Ariel Graizer.

También el jefe de operaciones comerciales de la firma EdgeUno, Marlon Martinez, señaló que «la conectividad es el corazón y la base de todo el ecosistema. La baja latencia y alta disponibilidad son características esenciales a la hora de mejorar la experiencia que el usuario tiene de una herramienta digital».

En ese sentido Argentina está ante una desventaja competitiva respecto de otros países como Chile, Brasil, Uruguay y Paraguay, ya que marcó una mayor latencia y una menor velocidad de descarga, según los resultados del test de velocidad de la firma OOKLA.

Según el Median Country Speeds January 2024 de OOKLA, Chile tiene una velocidad de descarga en promedio de 263 Mbps y una latencia de 6 ms, lo que lo lleva al puesto 4° a nivel mundial.

Mientras que la Argentina, con una velocidad de descarga promedio de 75 Mbps y una latencia de 11 ms, queda en el puesto 74° del ránking global.

Consultado por Télam, Graizer sostuvo que «la conectividad a internet es un habilitador de las industrias y economías regionales y moviliza la creación de emprendimientos productivos y otras iniciativas basadas en el conocimiento, y las TICs que requieren conectividad de calidad para desarrollar todo su potencial».

«Es allí donde la capacidad de las redes, que se mide en la velocidad de las conexiones que entrega, la latencia (delay o tiempo de procesamiento) y el tránsito entre redes, son indicadores muy importantes para medir qué tan buena conectividad tenemos».

Explicó que la latencia es un factor cada vez más relevante para mejorar respuestas de telecomando y telecontrol y las aplicaciones de IoT; por ejemplo, para facilitar la conducción remota o autónoma de vehículos, el procesamiento de video en tiempo real, las plataformas de realidad aumentada o las aplicaciones de telemedicina, entre muchas otras.

«Una mayor latencia incide de manera directa y negativa sobre la experiencia y velocidad de procesamiento y respuesta de los sistemas», precisó.

Agregó que «a mayor distancia entre el usuario y los contenidos o el lugar donde se procesa las información, mayor es la latencia, motivo por el que la latencia para un usuario en Argentina que consume un contenido alojado en Estados Unidos es 10 veces superior a la que tiene si ese contenido está en servidores dentro del país (8/10 milisegundos vs 100/120 milisegundos)».

En ese sentido, señaló que además de las inversiones para tener redes «mas robustas», la tendencia «va hacia el procesamiento y almacenamiento local para aplicaciones en tiempo real».

Indicó que para eso «se necesitan redes modernas con la capacidad de resolver con mayor velocidad, con latencias sensiblemente inferiores, con suficiente capilaridad para resolver el cómputo mucho más cerca del usuario que genera la petición o información, generando en los bordes de las redes locales capacidades potentes y contenidos locales».