La importancia de poder encontrar la actividad física que más nos motive

La importancia de poder encontrar la actividad física que más nos motive para poder sostenerla en el tiempo

La importancia de poder encontrar la actividad física que más nos motive para poder sostenerla en el tiempo
Cuando realizamos actividad física o deporte generamos un aumento de los niveles de endorfinas en nuestro cerebro, que hacen que el ejercicio nos resulte placentero. La motivación y la importancia de tener objetivos claros resultarán esenciales en nuestra elección.

En los últimos años se ha observado una tendencia que viene en aumento: cada vez más personas dedican parte de su tiempo a caminar, correr, andar en rollers o en bicicleta. El aumento de los espacios destinados para estas actividades acompaña este crecimiento y les ofrece un lugar a quienes por algún motivo deciden iniciarse en una actividad que implique poner al cuerpo en movimiento.

En primer lugar es importante establecer la diferencia entre lo que es la actividad física y el deporte. Una persona que sale a correr dos veces por semana no necesariamente está realizando un deporte. La actividad física se puede definir como cualquier movimiento corporal intencionalmente realizado con los músculos esqueléticos, que resulta en un gasto de energía y en una experiencia personal, y nos permite interactuar con otros y con el ambiente.

El deporte en cambio, se define como un conjunto de situaciones motrices, codificadas bajo la forma de competición, e institucionalizadas. La gran diferencia está dada entonces por la presencia de un reglamento elaborado que define las condiciones de participación y competencia, y por el reconocimiento a nivel institucional; es decir que cuenta con una federación, dirigentes, jueces, etc.

Según datos estadísticos, en los últimos cuatro años se ha duplicado la cantidad de gente que corre. Sólo en Buenos Aires durante 2012 hubo más de 100 competiciones en las que han participado cerca de 400 mil corredores. Sin lugar a dudas, el fenómeno del “running” va en aumento.


Los beneficios del deporte y la actividad física son variados, y de hecho muchos de los que se inician lo hacen buscando disfrutar de estos beneficios. Sin embargo, el deporte no siempre es salud como estamos acostumbrados a escuchar. La participación deportiva a cierto nivel genera lesiones que atentan contra la salud y no cualquier persona está apta para realizar cualquier deporte. Lo mismo sucede con la actividad física. Por eso es importante conocer los beneficios y los riesgos asociados a la práctica deportiva y consultar con un profesional que pueda orientarnos respecto de qué actividad es la más adecuada para nosotros en función de la edad, la historia deportiva, las destrezas físicas, la historia de lesiones, y el tiempo que disponemos, entre otras cosas. Todo esto es importante para evitar riesgos físicos y psicológicos que puedan atentar contra nuestra salud y para evitar el abandono de la actividad iniciada.


El papel de la motivación: la importancia de tener metas claras


La motivación, en el terreno del deporte y la actividad física va a ser el resultado de un conjunto de variables sociales, ambientales e individuales que van a determinar la elección de una actividad física o deportiva, la intensidad en la práctica de esa actividad, la persistencia en la tarea y en última instancia el rendimiento.
Iniciarse en un deporte o actividad física no es algo muy difícil. La verdadera dificultad reside en poder sostener esa práctica en el tiempo y aquí la motivación ocupa un papel fundamental. La motivación implica dos dimensiones: una direccional, que tiene que ver con el objetivo hacia el que nos dirigimos; y otra intensiva, que tiene que ver con la cantidad de tiempo y energía que estamos dispuestos a invertir.


“Las personas participamos en deportes principalmente por placer, para competir, para estar en forma, y por la necesidad de pertenecer a un grupo. Cuando elegimos una actividad que no es acorde con nuestra capacidad física y nuestras destrezas; cuando esa actividad demanda más tiempo del que le podemos dedicar; cuando no tenemos bien en claro a dónde queremos llegar es cuando aparecen los problemas de adhesión al entrenamiento físico y abandonamos aquello que con tanto entusiasmo habíamos iniciado” comenta el Lic. Javier Ignacio Villa, miembro de APDA, y Especialista en Psicología del Deporte.

Es fundamental elegir una actividad por la que tengamos cierto interés (sin interés nos va a resultar muy difícil sostener esa actividad); evaluar las alternativas que tenemos según nuestra condición física, el tiempo del que disponemos, los recursos económicos; evaluar la posibilidad de hacer ejercicio en acompañamiento de otras personas (está demostrado que el ejercicio con otros aumenta la adhesión al entrenamiento). Es muy importante poder recibir orientación de un profesional de la salud que nos haga un apto físico donde quede claro qué tipo de actividades podemos realizar y cuáles no.

Así mismo, es fundamental idear un plan de entrenamiento en conjunto con un preparador físico y realizar un seguimiento. En este punto la ayuda de un psicólogo del deporte resulta fundamental para plantear objetivos claros, concretos y realistas. Muchas veces la falta de objetivos claros o que escapan a nuestras verdaderas posibilidades genera frustración, insatisfacción por el incumplimiento de las metas y, en definitiva, el abandono de la actividad.

Una buena planificación que incluya objetivos concretos y a corto plazo permite evaluar los progresos. Cuando una persona percibe que puede realizar aquello que se había propuesto, esto se convierte en un logro que refuerza su conducta. Puede ver que el esfuerzo puesto en esa actividad no ha sido en vano y así estar dispuesta a continuar el trabajo. Todo esto se traduce en satisfacción y en un aumento de la adhesión a la actividad física o deporte.

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