Obesidad

La obesidad «no es cuestión de comé menos y movete más» y piden políticas públicas

Aseguran que la obesidad «no es cuestión de comé menos y movete más» y piden políticas públicas

Educación nutricional desde la infancia, impuestos sobre productos no saludables para desalentar su consumo y ciudades pensadas para inducir el movimiento son algunas de las propuestas contenidas en el documento «Sobrepeso y Obesidad: un desafío para la salud y el desarrollo que requiere la participación de la sociedad civil» que publicaron hoy cinco organizaciones comprometidas con un abordaje integral.

Se trata de un posicionamiento conjunto de la Federación Argentina de Diabetes; la Sociedad Argentina de Cirugía de la Obesidad, Enfermedad Metabólica y otras Relacionadas con la Obesidad (SACO); la Asociación Civil Sostén; la Asociación Civil para el Enfermo de Psoriasis (Aepso); y el Instituto de Política, Economía y Gestión en Salud (Ipegsa).

El documento repasa las causas que explican la obesidad, y exploró 15 posibles caminos para frenar y revertir su desarrollo.

«Siempre se ha hablado del sobrepeso y la obesidad como un factor de riesgo para otras enfermedades, pero no hay que olvidar que ella misma es una enfermedad, que requiere un enfoque mucho más amplio que el que suele dársele», afirmó Rubén Torres, el presidente Ipegsa.

La Organización Mundial de la Salud estima que el consumo promedio diario de alimentos per cápita en el mundo en desarrollo ha aumentado en 400 calorías, pasando de 2405 kcal en 1985 a 2850 kcal en 2015.

Además, la obesidad dejó de estar asociada a países y personas de ingresos altos. Por el contrario, es cada vez más un problema de las poblaciones más vulnerables.

«La prevalencia de obesidad duplicó en los últimos 25 años en el mundo y, en nuestro país prácticamente dos tercios de los adultos tienen sobrepeso u obesidad. Eso nos muestra que no estamos siendo exitosos con las medidas que hemos tomado hasta ahora», dijo Torres.

La obesidad incrementa el riesgo de desarrollar diabetes y otros problemas de salud física y mental como hipertensión arterial, enfermedades respiratorias crónicas, enfermedad renal, cardiovascular, hepática y algunos tipos de cáncer, ansiedad, depresión, además de tensión en las articulaciones, disminución de la capacidad de movimiento y trastornos del sueño.

Además, las personas con obesidad suelen enfrentarse a la estigmatización, discriminación y bullying.

Y a nivel colectivo, tiene un impacto significativo en la economía de un país y en el desarrollo de su capital humano.

«No estamos pidiendo una ley, no estamos publicitando una tecnología: estamos pidiendo que la política tome en cuenta esto como un problema de salud pública grave y que no hacerlo influye no sólo en la mortalidad y morbilidad, sino que influye también fuertemente en el desarrollo del país en términos de pérdida en el PBI como carga económica de los países», dijo.

A su turno, la presidenta de Aepso, Silvia Fernández Barrios explicó que, en relación a la psoriasis, «la obesidad es una disparadora de la enfermedad» pero además «hace que los tratamientos no tengan la efectividad que tienen que tener y en algunas medicaciones hay que duplicarlos».

«Esto no significa sólo un problema para el paciente, sino también un problema para el médico y definitivamente para el sostenimiento de la salud pública», agregó.

La periodista señaló además que la obesidad «es la primera comorbilidad» de las personas con soriasis.

A su turno, la presidenta de la Federación Argentina de Diabetes Judit Laufer, afirmó que «diabetes y obesidad son dos enfermedades (crónicas) que van de la mano», con lo cual «el incremento para una, significa el incremento para la otra».

«Por eso cuando hablamos de prevenir la diabetes, tenemos que atender también el tema del sobrepeso y obesidad porque, si no, y nos está quedando una parte sin atender», dijo.

Por otro lado, cuestionó que persista el prejuicio según el cual la obesidad es meramente el resultado de las elecciones individuales porque «no se trata de comé menos, y movete más».

«Se sigue considerando que la obesidad es el resultado de la falta de conducta de la persona obesa y la realidad es que se trata de una enfermedad muy compleja alojada en una persona que también le aporta su complejidad y en un medio social también complejo», agregó.

A su turno, el Jefe del servicio de cirugía Bariátrica y Metabólica del Hospital Universitario Austral, Pedro Martínez Duartez afirmó que «probablemente un paciente con obesidad haga la misma actividad física y coma lo mismo que su pareja, por ejemplo, pero sin embargo uno aumenta de peso y otra no» porque «intervienen muchos otros factores» tales como los determinantes genéticos, ambientales, culturales.

«Los colegas (médicos) también estigmatizan al paciente con obesidad y está estudiado que el paciente con obesidad en consultorio tiene menos tiempo que un paciente con peso normal y eso lleva a que no sea bien revisado, bien estudiado y a un círculo vicioso que hace que ese paciente no acuda a las consultas y demás», dijo este ex presidente de SACO.

El documento concluye enumerando las siguientes15 propuestas de políticas públicas:

1. Educación: fortalecer la educación y la información nutricional en todos los ámbitos, desde la edad escolar.

2. Universidades: modificar la enseñanza en el pregrado de las carreras asociadas a la salud, dándole mayor lugar a la obesidad y su abordaje.

3. Información: ofrecer educación terapéutica para que pacientes, familias y entornos tengan información acerca de la obesidad, sus consecuencias, formas de prevención, alimentación saludable y actividad física.

4. Monitoreo de programas: contar con sistemas de información unificados que permitan conocer y monitorear los distintos programas que se llevan a cabo a nivel local en todo el país.

5. Acceso a productos saludables: facilitar el acceso a productos saludables, ya que las frutas y verduras son proporcionalmente más costosas que la comida industrializada.

6. Acceso a actividad física: asegurar los mecanismos e incentivar a los ciudadanos para que puedan realizar actividad física en lugares públicos y trasladarse activamente sin riesgos.

7. Impuestos y subsidios: gravado impositivo de los alimentos poco saludables y subsidio a los saludables.

8. Publicidad: limitación de la publicidad de alimentos no saludables a través de una serie de regulaciones y políticas.

9. Urbanismo: mejora y rediseño urbanos mediante la promoción del transporte activo y el diseño y disponibilidad de espacios para mejorar la actividad física.

10. Estigma: combatir la estigmatización social.

11. Enfermedad: considerar la obesidad como enfermedad y tratarla como tal, incluyendo políticas de prevención, programas integrales de cuidado y equipos preparados.

12. Necesidades de los pacientes: adaptar la atención y las tecnologías en función de las necesidades de los pacientes

13. Abordaje integral: abordar la obesidad de manera interdisciplinaria, integral y escalable.

14. Clasificación: mejorar la clasificación a través de otros parámetros que vayan más allá del índice de masa corporal (IMC), como el sistema de estadificación de la obesidad de Edmonton (EOSS).

15. Tratamiento: garantizar el acceso de la población al tratamiento de la obesidad, independientemente de su condición socioeconómica.