La potencia masculina, ¿Se tiene o se cultiva?

“Guerreros son personas, son fuertes, son frágiles.
Guerreros son niños en el fondo del pecho.”

Gonzaguinha- Cantante y compositor brasileño

Llorar siempre me ha costado bastante. De niño no acostumbraba a ver llorar o expresar la tristeza a mis padres. Recuerdo a los 8 años haber ido a ver la película del “Ultimo Yeti” que narraba la triste historia un gigante de las nieves y su dolor por haber sido descubierto por los humanos y como intentaban apresarlo. Al salir del cine, hacía esfuerzos descomunales para reprimir las lagrimas que brotaban de mis ojos y alma. También recuerdo a mis 25 años cuando con mi primera novia de larga duración, estábamos escuchando un bello tema de la película Shine (Claroscuro). En aquel momento algo de esa música me conmovió en lo más profundo y despertó una necesidad de llorar. Al inicio comencé a lagrimear e intentar que ella no se de cuenta, pero afortunadamente ella se percató de mi tristeza y me abrazó, lo cual me permitió dar rienda suelta a mi llanto en compañía de otra persona. Aquella si fue una experiencia hermosa de crecimiento que me permitió abrirme al amor y ahondar mi masculinidad. A partir de ahí pude permitirme experimentar mi vulnerabilidad y fragilidad con hombres y mujeres, lo cual lejos de debilitarme, me volvió más masculino y amoroso. Paradójicamente los hombres cuando nos permitimos compartir nuestros sentimientos verdaderos y abrazar a otras personas (mujeres u hombres), nos sentimos más fuertes, abiertos y plenos tanto para avanzar en nuestra vida personal como la profesional.

En estos tiempos tan volátiles, movilizantes y de tanta conexión virtual a falta de la real, con tantos desafíos y exigencias que la vida diaria nos impone, los hombres podemos sentirnos por momentos en “bolas” y sin saber que clase de actitud asumir. A veces podemos caer en estereotipos y creernos que ser hombre implica “funcionar y ser productivos” tanto en la vida personal como en la profesional. He conocido y acompañado muchos procesos psicológicos de hombres con esta mentalidad que conlleva a sentirse exigidos y tener que demostrar que pueden ganar dinero, ser fuertes y satisfacer sexualmente a sus parejas. El problema que como todo modelo masculino “inconciente”, llega un momento que aparece una crisis en esa persona en la que se da cuenta que ha funcionado como una maquina sin mirar ni conectar con lo que realmente siente. Es como si tuviesen que interpretar un rol o papel de actuación que durante mucho tiempo creyeron que reflejaba sus verdaderos sentimientos hasta que comienzan a aparecer síntomas que demuestran una necesidad del alma de mostrarse como realmente está sintiendo. Los síntomas pueden ser diversos como conflictos de pareja, cuadros de ansiedad, angustia o depresión, impotencia sexual, falta de vitalidad y deseo de crecer y afrontar desafíos.

Todo hombre precisa de un espacio de contención y apoyo de sus pares en donde expresar lo que realmente siente y trabajar su inteligencia emocional, más allá de las mascaras que pueda utilizar en su vida diaria, lo cual le permite volverse un esposo, profesional, padre, ex y/o amigo más amable y centrado. Por el contrario, cuando un hombre adolece de un espacio de confianza y apoyo de sus pares, pierde la oportunidad de vincularse desde una actitud de mayor confianza, equilibrio y centramiento. Y eso le resta fuerza y bienestar.

Por eso y otras razones, y por consejos de personas que me quieren y aprecian, he decidido crear y coordinar el “Grupo de Masculinidad y Potencia Sexual”, una propuesta orientada a hombres que permita compartir nuestros sentimientos y dificultades, así como practicar recursos de la bioenergética para potenciar nuestra capacidad de disfrutar, actuar y experimentar crecimiento y placer en nuestra vida personal y profesional. Si estás leyendo atentamente este articulo, te invito a que pienses en tu pareja o ex, amigo o familiar que puede estar precisando esta clase de espacio para compartir, abrirse y trabajarse entre hombres. Tan solo imagínate como sería tu vida si ese hombre que conocés, sea tu pareja, ex, padre, hermano, cuñado, amigo, colega o empleado de tu trabajo, tuviese un espacio para compartir y trabajar su dificultades y retos. Sería un mundo mejor, más lindo y menos misógino machista….¿cierto?

Un abrazo y buena semana
Pablo Nachtigall- Psicólogo y consultor empresas
Tel.: 154 946 9491

error: Te queremos :-)