La separación de los padres

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¿Cuándo hablar con los hijos sobre la separación?
En mi opinión considero que los padres deben hablar acerca de la separación cuando ya tengan la decisión tomada. Antes que nada, lo primordial es escuchar a los niños para comprender qué es lo que ellos entienden y piensan acerca del tema.

La contención parental favorece el control de aquellas emociones displacenteras, como el enojo, la tristeza y la culpa causadas por la separación. Es importante brindar respuestas claras, empáticas y sensitivas que esclarezcan las ideas que tengan los niños.

Por otro lado, debemos comprender que el nivel cognitivo alcanzado y el desarrollo madurativo son diferentes en función de la edad cronológica de cada niño. A los cuatro años de edad los niños tienen un pensamiento de tipo intuitivo. Una de las características del tipo de pensamiento a esta edad es el “egocentrismo infantil”. Creen que todo tiene relación con ellos, incluso la separación de sus padres. Por lo tanto, pueden sentirse culpables. Por eso mismo debemos ser lo más claros posibles, adecuando el lenguaje a la edad cronológica.

Si negamos la realidad generamos un alto nivel de confusión y si le explicamos cosas innecesarias o les hablamos antes de tiempo generamos un monto elevado de angustia que podríamos evitar.

Si bien cada separación es distinta y única, en general, es importante transmitirle la información necesaria, de la manera más sencilla, partiendo de lo que los chicos preguntan y teniendo en cuenta qué es útil saber para ellos, encontrando el momento y el lugar oportuno para dialogar. No hablar desde el enojo, desde la bronca o a partir de una versión subjetiva.

A la vez, es fundamental diferenciar el plano adulto del infantil. Los niños no tienen porque saber o involucrarse acerca de temáticas de adultos (por ejemplo: cuestiones económicas).

Los más chiquitos no pueden utilizar la palabra para preguntar aquello que no comprenden, a raíz de ello podemos brindarles explicaciones acompañadas por cuentos, actividades, imágenes y dibujos para que puedan concretizar la situación.

Es frecuente escuchar que frente a una separación, los hijos sientan culpa o responsabilidad frente a lo sucedido. ¿Cómo reaccionar, qué hacer frente a dicha emoción? Lo principal es dialogar. Explicarles a través de un lenguaje claro y sencillo, en función de la edad cronológica y del nivel cognitivo alcanzado, que la separación es de la pareja conyugal, pero que ellos como padres siguen funcionando de la misma manera.

Es importante transmitirles de manera empática, que ellos no tienen nada que ver con los motivos de la separación. Nuevamente diferenciamos el plano infantil del de los adultos, aclarando que son precisamente problemas de adultos que deben tratarse entre adultos.

Debemos preguntarles a ellos qué piensan y cuáles son sus miedos o preocupaciones relacionados a la separación. Digo esto ya que muchos niños expresan su miedo a perder el amor de su padre o de su madre o de ambos. Por eso debemos hablar con ellos para explicarles que el amor de papá y mamá jamás cambiará. Es decir, los padres se separan porque lo necesitan, porque ya no se llevan bien, no por cuestiones vinculadas a ellos como hijos.

Es lógico y esperable que la separación genere confusión, ya que es algo totalmente nuevo y desconocido. Despierta en los niños varias y distintas emociones a la vez (por ejemplo: tristeza, soledad, enojo, responsabilidad, culpa, inseguridad, miedo, preocupación). Si bien cada niño es diferente, el tiempo es un favor fundamental a tener en cuenta. Los niños necesitan procesar, elaborar y aceptar la separación y ello no se logra de un día para el otro. Por eso miso, los padres deben brindarles a sus hijos el espacio para llorar, para protestar o preguntar todo lo que deseen. No existe la poción mágica para evitar que eso suceda, se debe procesar la separación.

Cuando los padres se separan suele ocurrir el “conflicto de lealtades”, es decir, los niños se encuentran en el medio, “tironeados” a causa de los conflictos entre los padres. No saben cómo manejar la situación. Por eso es fundamental que los hijos no tomen partido ni por si madre ni por su padre, ya que el costo emocional es altísimo. Los padres no deben criticarse entre sí, ya que esta situación genera sentimientos ambivalentes y confusión en lo niños. Como padres es fundamental entender que los niños los necesitan la presencia, el amor y la contención de ambos.

A raíz de la separación, mamá va a tener que aprender algunas tareas y actividades que sus hijos realizaban con papá y viceversa. Creo que a partir de la escucha, el diálogo y el sentido común los padres deben pensar en qué es mejor para sus hijos, dejando de lado sus posturas e intereses personales.

¿Es fundamental que los chicos hagan terapia frente a una separación?
No siempre recomiendo que hagan terapia. Depende de cada caso en particular. Considero fundamental permitir y ofrecer el espacio necesario para que los chicos puedan preguntar, llorar, enojarse frente a la situación. Como padres es fundamental poder sostener a los hijos en el proceso de separación.

Los psicólogos orientamos frente a la presencia de sintomatología en el comportamiento de los niños y sus familias, detectando aquellos indicadores de alerta de la conducta infantil. Es decir, diferenciamos aquellas conductas evolutivamente esperable en función de la edad cronológica de aquellas que no y sobre distintas pautas en relación a la crianza.

En estos casos creo que lo fundamental es brindarles tiempo a los chicos para que puedan ir elaborando de manera paulatina y progresiva los cambios. No podemos acelerar el proceso, tampoco podemos evitar que los niños sientan enojo, miedo o tristeza. Si podemos acompañarlos en el proceso de separación a través de la escucha y contención.

– Acerca de Instituto Sincronía:
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Sabemos el impacto que el estrés tiene en la vida cotidiana. Las tensiones y preocupaciones se tornan excesivas, irrumpen interfiriendo en el desempeño de las actividades sociales, familiares, laborales y académicas. Impactan de manera negativa en la salud de la persona y su entorno. Constituyen trastornos que hacen necesario aplicar tratamientos específicos. El objetivo que proponemos está centrado en la recuperación sustentable de la persona afectada. Esto se logra mediante la comprensión cabal de las causas. Mediante la confianza en los nuevos recursos que provean cambios emocionales, corporales, mentales y de comportamiento. Recuperando la capacidad de elegir, saliendo de los automatismos limitantes. En el Instituto Sincronía somos un equipo de profesionales capacitados para evaluar y llevar a cabo tratamientos focalizados específicamente en los problemas relacionados con el estrés, la ansiedad y otras emociones desreguladas.

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Lic. Lucila Donovan
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