Las oficinas de De Narváez en Las Cañitas no existen más.

Con su sonora renuncia a la candidatura a gobernador bonaerense en el Frente Renovador de Sergio Massa, en junio pasado. Desde hace tres meses, es poco y nada lo que se sabe de Francisco de Narváez, el legislador nacional que derrotó a Néstor Kirchner en 2009 y que intentó, varias veces y sin éxito, gobernar la provincia de Buenos Aires. Versiones sobre sus planes hay muchas: que está por hacer las valijas e irse a Estados Unidos, que no pasaría por su mejor momento anímico, que despidió a todo su personal cumpliendo estrictamente con las indemnizaciones que exige la ley. Una sola cosa es verificable: en Las Cañitas, uno de los edificios que oficiaban de búnker en sus épocas de gloria, cuya entrada da a la calle Argibel, fue demolido, y en su lugar se está construyendo un edificio de departamentos. “Fue un error histórico de Macri no haber aceptado un acuerdo con Massa”, fue su último y sugestivo tuit, el 12 de junio pasado, antes del cierre de listas de candidatos para las PASO del 9 de agosto. Su relación con Macri, de quien supo ser socio político y amigo personal y de quien se distanció a partir de aquel 2009, parece haber sido el punto de inflexión para su actual ostracismo.