Matrix, la película de Cristina y Mauricio. Por Leo Anzalone

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Matrix es una famosa película protagonizada por Keanu Reeves que habla de una realidad simulada, distinta a lo que todos ven y eso parece ser un síntoma de la política argentina. Mientras Cristina Kirchner hablaba y hablaba, inventando números y dando una particular revisión de la historia, Macri y los suyos también parecen vivir en una dimensión paralela.

Innegablemente Cristina Kirchner destacaba por sus dotes oratorios, con esa gran ventaja en un país donde muchos ni leyendo consiguen cautivar con lo que dicen, la ex presidenta consiguió instalar algunas ideas que no resisten mucho análisis. En su propia Matrix, ella hizo que muchos le creyeran, a fuerza de repetir consignas llenas de falsedades, con estadísticas amañadas, y haciendo asombrosos repasos de situaciones históricas.

Pero la realidad particular diseñada y, en política, comunicada como a cada uno le conviene, no es un valor propio solo del kirchnerismo. Desde el macrismo también crearon su propia realidad para que la vivamos el resto de los mortales. Acá las grandes corporaciones son buenas, hay que ayudarlas, generando deducciones impositivas y el resto de los mortales no podemos prender la estufa en casa porque eso nos convierte en viles consumidores del escasísimo recurso del gas, todo esto a pesar de estar gozando de lo que, según anunciaron, sería un brillante segundo semestre.

Esto, dicho así puede sonar un poco a broma, pero es un muy breve repaso de lo que ocurre, de como estos dos esquemas políticos que se presentan como antagónicos y opuestos, son en realidad cómplices desde hace más de diez años, pretenden, cada uno a su medida, “vendernos un buzón” y nos cuentan sus interpretaciones de la realidad y hasta de la historia.

La culpa de la mencionada situación es solo del sistema político, fundamentalmente de los dos partidos más importantes de nuestro país, el peronismo y el radicalismo, que desde hace mucho dejaron de estar a la altura de las circunstancias y abandonando las ideas, cambiándolas por nombres propios. Pero nobleza obliga, la realidad es que la vieja dirigencia política aprovechó el escepticismo de nosotros, los jóvenes, como una excelente excusa para no formar cuadros que les disputen lugares en el futuro.

No hay dudas de que todo proceso se termina, el ciclo kirchnerista terminó, algún día terminará el macrismo y llegará otro esquema con los mismos vicios, errores y la misma subestimación a la gente si no se toma conciencia, si no conseguimos modificar algunas reglas de juego, porque ni el kirchnerismo ni el macrismo son culpables de todo esto, ambos espacios son consecuencias de la desidia en la que algunos transformaron el sistema político argentino y es acá donde nace nuestra mayor tarea, hacernos cargo de nuestro futuro, desde el lugar donde nos toque. En nuestro caso formando parte del espacio Peronismo Para Todos y militando en el partido Ser, pero cada uno debe poner su granito de arena para terminar con la frustración que genera esa frase de muchos jóvenes sobre que no les interesa la política, porque en sí, ese es el objetivo final, una Matrix sin jovenes pensantes, ni involucrantes ni comprometidos.

*Dirigente del Partido Ser y Peronismo Para Todos

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